Definición de Liderazgo

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En mi calidad de coleccionista de enfoques sobre el tema he encontrado una buena cantidad de definiciones sobre liderazgo. Todos los autores destacables de administración y negocios han expresado su propia definición.

De entre todas elijo tres definiciones para ti. Steve Jobs nos dice que liderazgo es la capacidad de formular innovaciones. No hay líder si se limita a la inercia, tiene que innovar.

Peter Drucker, el padre de la administración moderna, nos dice que un líder es aquel que tiene seguidores, no concibe un líder que no tenga quien lo siga, de algún modo, es quien al ejercer influencia consigue que alguna persona crea en él.

Tom Peters, el autor de En Busca de la Excelencia, enfoca su atención en los resultados como faro iluminador para entender el liderazgo. Si un líder no logra resultados pierde su categoría.

En consecuencia, quiero que te imagines un triángulo, el triángulo del liderazgo, con tres lados: innovación, seguidores y resultados. Si los conjugamos llegamos a una definición que espero te sea útil para tus labores al frente de tu equipo de trabajo.

Liderazgo es el conjunto de actuaciones de una persona para establecer un propósito que atrae seguidores comprometidos con su realización.

¿Adónde vamos con esta definición? Bueno, de lo que se trata es de comprender que el liderazgo consiste en varias actuaciones, no pensamientos, no ilusiones, sino la persona que actúa y se pone en acción para, antes que nada, tomar la iniciativa y lanzar un proyecto, ya sea un propósito de trabajo, un proyecto de vida o de nación.

Si pensamos en líder para una nación el proyecto tiene que inspirar a muchos, tal es el caso de Donald Trump con su llamado “Make America great again” equivalente a “Hagamos grande de nuevo a nuestro país”. El ex Rector de la UNAM, doctor Narro, comentó una vez: “México debe proponerse nuevas hazañas”. Una persona que nos proponga una nueva hazaña que levante el ánimo en nuestro país, si nos propone un proyecto que inspire a nuestra ciudadanía, se volvería un auténtico líder, pero ¿dónde lo encontramos?

Steve Jobs tuvo la visión siguiente: “se trata de que exista una computadora en cada escritorio”. Bill Gates estableció: “crearemos un software operativo para cada computadora”. Ambos se volvieron líderes de la industria informática. Sus visiones lograron adeptos devotos y comprometidos.

Cuando existe una problemática compleja, hay muchas personas que opinan planteamientos diversos y nadie sabe cuál camino tomar. Todos reclaman una solución, pero nadie sabe cuál es. En 2017 México sufrió el año más cruel de su historia con 28,753 homicidios dolosos y, en total, cerca de 100,000 personas afectadas entre desapariciones y asesinatos del crimen organizado. El reclamo generalizado consiste en que es preciso cambiar de estrategia en el combate a este flagelo, todo mundo critica, pero no surge la propuesta esperanzadora que convenza. Hay muchas ideas, unas contrapuestas con otras, pero ¿a quién creerle?

Cuando se presentan situaciones complejas y desafiantes se necesita un líder que proponga una solución, pero frente a ese reto surge el segundo requisito del liderazgo: esa propuesta tiene que inspirar a seguidores dispuestos a comprometerse con el líder para que, juntos, la hagan realidad.

Para cumplir este requisito es preciso que la propuesta sea persuasiva y convincente. Debe ser la solución que los seguidores nunca pudieron articular por sí mismos, pero cuando la escuchan creen en ella y están dispuestos a comprometerse. Ese olfato del líder para dar en el clavo resulta una característica relevante. Es la esencia.

El tercer requisito: la realización de lo proyectado. ¿Cuántos líderes conoces que realmente cumplen lo que ofrecen? Son pocos, ¿verdad? Un líder es como un vendedor, hace promesas halagadoras con tal de obtener seguidores que voten por él o que lo escojan para que los dirija.

De modo que el liderazgo es un proceso de tres pasos: establecer un propósito, inspirar seguidores comprometidos y conseguir la realización de lo proyectado.

El liderazgo es la herramienta fundamental para todo dirigente, ya sea una congregación, asociación, jefatura departamental, gerencia o dirección. Quien se pone frente a un ejército da por hecho que la lealtad y el compromiso ya existen de manera obligatoria, sin embargo, se pierde en el primer momento en que ven que el comandante de las tropas tiene duda, confusión o miedo.

Ser líder es un verdadero privilegio, pero la carga emocional que representa es un costo anímico para el cual no todos estamos preparados. La responsabilidad de ser un modelo para los seguidores juega un rol importante, son muchos líderes que faltan en los hechos a las palabras de inspiración. Todos ellos hablan de valores tales como honradez, integridad, valentía y muchos más, pero a la menor prueba fallan y pierden el respeto de sus seguidores. Se quedan sin credibilidad de quiénes les brinda el soporte clave para su proyecto.

Te invito a considerar estos aspectos, si eres líder para que los refuerces y si estás aspirando a una posición de liderazgo para que te valores y pienses detenidamente en tus capacidades. No te atrevas a ser líder sin poseer esta potencia.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN DA EL PRIMER PASO Y ÉSE…ES UN LÍDER ¿ACASO ERES TÚ? TOMA LA INICIATIVA CUANTO ANTES, PRESENTA PROYECTOS Y CONSIGUE SEGUIDORES.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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4 Pasos hacia la Excelencia II

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La semana pasada vimos los dos primeros pasos, ¿te acuerdas? El primero es la incompetencia inconsciente, son los que “no saben que no saben” o mejor aún, “no saben que no pueden”, es decir son incompetentes y además, sin ignorantes. Por algo Albert Einstein decía: “todos somos ignorantes, pero no todos ignoramos las mismas cosas”. De alguna manera, todos caemos en esta primera categoría, aplicada a muchas áreas del conocimiento. Son más las áreas que no sabemos que aquellas que sí conocemos.

El segundo paso es la incompetencia consciente, es decir, “sabemos que no sabemos” o mejor aún, “sabemos que no podemos”. Es la plataforma para iniciar nuestro camino a la excelencia: nos queda claro que la disciplina que nos interesa no la conocemos a fondo. Un buen diagnóstico o la retroalimentación que nos brinda un conocedor del tema es la forma como nos enteramos del grado de competencia que tenemos. Si queremos aprender un idioma o una tecnología que no conocemos, no queda más remedio que iniciar con una evaluación diagnóstica.

EL PASO NO. 3 COMPETENCIA CONSCIENTE. En este paso “sabemos que sabemos” o mejor aún, “sabemos que podemos”, es decir, tenemos claro que sí podemos, que somos competentes para llevar a cabo las tareas de nuestra especialidad.

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4 Pasos Hacia la Excelencia I

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Un requisito indispensable de la excelencia profesional es la maestría en el área de especialización. Si eres dentista, pues a dominar tu ciencia y tu técnica. Si eres ingeniero, economista, psicólogo o contador debes ser un experto en tu disciplina.

Luego descubrimos que no bastan unos cuantos conocimientos, es preciso profundizar para encontrar los secretos más ocultos de la materia que hayas escogido como tu plan de vida. Quedarte a medias significa que estás aceptando la mediocridad. La elección de aquello de lo cual habrás de vivir el resto de tu vida resulta fundamental.

Recuerda la frase de Alicia en El País de las Maravillas “si no sabes adónde vas, cualquier camino te lleva allí”. Es importante que, en vez de deambular por la vida, sin un rumbo fijo, establezcas lo que quieres de la vida. Una vez que tienes un destino, ya tendrás rumbo y camino.

En consecuencia, decide ¿Qué quieres lograr de la vida? ¿En qué quieres volverte experto? Una vez decidido el destino ya podrás arrancar tu plan de cuatro pasos. Te presento al final un cuadro que ilustra cómo avanzar en ese camino.

Se trata de combinar dos variables fundamentales: la consciencia que tienes de esa especialidad elegida y el grado de competencia que tienes sobre ella. En el cuadro verás que avanzas de la inconsciencia a la consciencia y en la otra variable avanzas de la incompetencia a la competencia.

PASO 1. ERES UN INCOMPETENTE INCONSCIENTE. Es decir “no sabes que no sabes”. Es similar a visitar un país que no conoces y te internas en él, bajas del avión, pasas la aduana y pides un taxi a tu hotel. Actúas por instinto, como si estuvieras en tu propio país y avanzas creyendo que no hay riesgo, que lo que te suceda es bueno. La verdad es que no tienes ni idea de lo que pueda suceder y actúas como si Dios te estuviese cuidando las espaldas. Es el caso de que decidieras ser un actor. Has visto a tantos, y se te hace tan sencillo, que no tienes idea de todo lo que se necesita para hacerlo bien, simplemente lo ves muy fácil.

He visto a muchas personas que se sienten capaces de cantar. Si les ofrecen una guitarra, la rechazan porque saben que no saben, pero si les piden cantar una canción se arrancan, no saben que no saben. Comienzan a cantar y gentilmente los amigos les aplauden, pero se calientan y se siguen con otra. Nadie se atreve a decirles “mejor cállate”. Éstos son un buen ejemplo de incompetentes inconscientes.

Acompañé un par de veces a algunos familiares que se sentían buenos cantantes, al menos les gustaba, y fuimos al concurso de aficionados. A las primeras de cambio los pararon y les hicieron notar que se descuadraban y se desentonaban. Se sorprendieron, no lo podían creer. Tenía que ser alguien profesional quien los ubicara. Sólo así comprendieron su calidad como cantantes.

PASO 2. ERES UN INCOMPETENTE CONSCIENTE. Este segundo paso consiste en “saber que no sabes”, lo cual significa un avance enorme frente al primer paso. Si continuamos con el ejemplo de mis dos familiares, a partir de esa participación en el concurso de aficionados entendieron, tuvieron consciencia de que eran incompetentes para la cantada en público, no eran tan buenos como se lo figuraban.

Eso mismo nos pasa con nuestra especialidad. Necesitamos que alguien ajeno a nuestro círculo de confianza tenga el valor de hacernos notarnos nuestra incompetencia. Esa es la labor de un buen jefe. En México solemos no actuar porque “se va a sentir”. Un gran error. El jefe tiene que dar el primer paso: ser asertivo. Se trata de lograr que el subordinado tenga una clara consciencia de su nivel de competencia. El autor Malcolm Gladwell en su libro “Los fueras de Serie” nos hace notar que se requieren por lo menos diez mil horas dedicadas a algo para lograr su dominio.

Los líderes de cualquier nivel en toda organización corren el riesgo de ser líderes fallidos por ello escribí el libro con ese título, está en AMAZON.COM (LIDERAZGO FALLIDO, DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE). Recopilé muchos ejemplos a nivel personal, familiar, grupal, empresarial y político.

Espero que al leer el libro te contagies de mi angustia por ver cómo nos equivocamos a cada rato al escoger a nuestros líderes y cómo podemos aprender para no cometer los mismos errores. Seamos incompetentes, pero muy conscientes. Es el primer paso para el crecimiento y el desarrollo personal y profesional.

Te pido que reflexiones y estés pendiente de los otros dos pasos hacia la excelencia.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? DA EL PRIMER PASO TOMANDO CONSCIENCIA DE TU NIVEL DE COMPETENCIA.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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