Inditex: La Creación de un Imperio

 

Escucha el podcast: Inditex: La Creación de un Imperio

 

¿A caso no te resulta admirable la historia de un niño de 8 años, casi muriéndose de hambre, viviendo en la pobreza y que luego a los 82 años alcanza la envidiable posición del millonario número 6 del mundo? Es una travesía tan impresionante como la de Cristóbal Colón.

Deja la escuela a los 12 años para comenzar a trabajar de tiempo completo. Trabajó 14 años como empleado de una empresa de textiles, donde aprendió los detalles del negocio. A los 27 años abre su primera empresa, Confecciones GOA (sus iniciales al revés: Amancio Ortega Gaona). Su primer gran cliente, de Alemania, le hace un enorme pedido de batas. Se dedica a confeccionarlas en su taller casero, junto con su esposa, y cuando llega a entregarlas el comprador le dice: “ya no me interesa, esto ya pasó de moda”. De allí aprendería una política clave para su negocio: Cero inventario. Todo debe venderse de inmediato, no habrá devoluciones.

Doce años después de aprender en carne viva detalles más profundos del negocio textil y de tanto intentar nuevos modelos, estilos y variedades de ropa, abre en 1975 su primera tienda ZARA. Un año después abre otra tienda en Madrid, luego en Portugal, Nueva York y París. A México en 1992.

Seguir leyendo

Felicidad y Dinero, una Misma Familia

Escucha el podcast: Felicidad y Dinero una Misma Familia

A Rosario la vi progresar paulatinamente. De niña, le encantaba tejer y hacer vestiditos para sus muñecas. Luego, escogió la carrera de diseño industrial con especialidad en textiles. Trabajó un par de años en una casa de modas.

Cuando me platicó que pondría una empresa de vestidos para novias, no me sorprendió. Comenzó representando una empresa española. Los vestidos había que encargarlos con tres meses de anticipación, por lo menos.  Aprendió todos los detalles. De modo que no le tomó mucho tiempo deshacerse de esa representación y comenzar a diseñar y fabricar vestidos hechos por ella misma.

Han pasado 27 años desde aquella decisión.  Hoy fabrica una centena de vestidos cada mes, todos finos, impecables y, por supuesto, caros. Su negocio es altamente rentable y le permite realizar unos cuantos viajes al extranjero cada año. Tiene un equipo de trabajo sólido y leal. Una clientela admirable que le brinda un amplio reconocimiento aderezado con recomendaciones que hoy le provocan ventas continuas. Éxito comercial merecido y prosperidad bien sustentada, que ella disfruta gozosamente, sin apuros, el tiempo está de su lado.

Seguir leyendo