¿Qué Clase de Cultura Organizacional estás Creando?

 

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Fungía yo como Director Comercial en una empresa alimenticia del Estado (paraestatal), mi jefe solía enamorar a las colaboradoras más jóvenes y guapas. Las invitaba a comer y les hacía regalos ostentosos, a cargo de la empresa. Él se sentía galán, aunque no tenía por qué, traspasaba la cincuentena, la barriga y algunas canas lo delataban. Pero ya lo dijo Henry Kissinger: “El mejor afrodisíaco es el poder”. Este jefe era poderoso. No era respetado, pero sí temido. No padecía úlceras, pero sí las provocaba. Era un martirio trabajar para él.

Con toda franqueza me sentía incómodo con un jefe así. Tal vez me daban celos, o la razón que fuera, pero no me parecía ético que él aprovechara su posición para comportarse de esa manera. Tuve que irme a buscar otro trabajo.

Ahora bien, la célebre empresa de encuestas, Gallup, analiza en su base de datos, de más de cuatro millones de grupos de trabajo, y nos dice “la forma en que son percibidos los líderes a lo largo de la empresa es una consecuencia de la forma en que son percibidos los diversos equipos de trabajo”.

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Persuasión: Técnica 10

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La neurociencia sigue avanzando en el propósito de conocer cada vez más los insondables secretos del funcionamiento del cerebro humano. Es preciso recordar que la simplificación de estos hallazgos, facilitan su difusión y aceptación.

Un aprendizaje importante es el que consiste en considerar que las reacciones automáticas, instantáneas e improvisadas surgen cuando menos lo esperas y son producto del funcionamiento de nuestro cerebro reptiliano. Únicamente personas que han entrenado su control pueden pasar esas reacciones por el filtro del neocórtex, que es el cerebro racional. La siguiente herramienta nos hace reflexionar acerca de este conocimiento.

HERRAMIENTA No. 10 EL PRINCIPIO DE SIMPATÍA. Cuando nos encontramos con una persona desconocida nos toma menos de diez segundos formarnos una primera impresión. Es lo mismo que sucede con nuestra página de internet, basta con abrirla y ¡ya tenemos una primera impresión! En ese instante tomamos una primera y precipitada decisión: nos agrada o no. En caso negativo, tomará mucho tiempo y esfuerzo cambiarla.

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