La Vaquita y la Obsolescencia

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Hace muchos años escuché el cuento de La Vaquita. En ese momento no me hizo gracia, pero más tarde le he encontrado un gran significado. Espero que lo compartas conmigo. En este relato, un gran maestro budista paseaba con su discípulo, un monje, y se encontraron con una casa muy pobre, pero con personas amables que les acogieron con respeto y cordialidad. El maestro les preguntó: ¿cómo viven? Los veo muy a gusto. El jefe de familia le respondió: vivimos muy bien, tenemos una vaquita que nos da leche y becerritos, con eso tenemos suficiente. El gran maestro y el monje se despidieron y se marcharon. Más adelante, el gran maestro ordenó a su discípulo: “ve y mátales la vaquita”. El monje se desconcertó, no protestó y obedeció. Esperó a la noche y llevó la vaquita hacia un barranco, la empujó y cumplió con su cometido.

El monje se separó de su maestro budista, se dedicó a lo suyo. Años después pasó por donde estaba aquella casita y decidió visitarlos. Se encontró con una casa más grande y moderna. Se sorprendió. Entró y saludó al jefe de familia. Hizo conversación con él y le comentó lo asombrado que estaba por el cambio. El jefe de familia le contó que antes tenían una vaquita y vivían de lo que les daba. Un día desapareció y no les quedó más remedio que buscar otra manera de vivir. Eso le llevó a cambiar todo lo que hacían. Ya no podían depender de la vaquita. Afortunadamente, nos vino bien el cambio.

La reflexión básica es que, sin percatarnos, dejamos que ciertas situaciones y costumbres nos encadenen y nos dejamos atar. Caemos en una meseta de conformidad y nos quedamos años y más años haciendo lo mismo.

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Soñar en Grande

Foto: https://coyotitos.com/ingeniera-san-luis-potosi-controlara-vuelos-misiones-marte/

 

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A los ocho años vio en televisión el espectáculo de cómo explotó el Transbordador Espacial Challenger aquel 28 de enero de 1986. Esa impresión jamás se le olvidaría. Salió al jardín de la casa de sus abuelos en Matehuala, San Luis Potosí, para mirar el cielo y pretender una vista de lo sucedido. No vio nada, pero se imaginó todo. Nunca aceptó que una tragedia así causara la muerte de 7 tripulantes.

Dorothy Ruiz Martínez nació en Laredo, Texas, pero toda su niñez y estudios de primaria y secundaria fueron en Matehuala. Inspirada por su sueño: trabajar en la NASA buscó cursar preparatoria y formarse profesionalmente en Houston. Le resultó cuesta arriba porque su dominio del idioma inglés era defectuoso, para conseguir ser aceptada retó al director de la escuela diciéndole “para estudiar ciencias y matemáticas no tengo problema”. Fue aceptada.

Su maestra de inglés se volvió su mentora y le ayudó a perfeccionar el manejo del idioma, además le ayudó dándole trabajos de traducción de materiales educativos para niños. Esto le permitió pagar su formación profesional.

Estudió Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Internacional de Texas A&M obteniendo siempre notas elevadas. Logró una pasantía académica en el Centro de Investigaciones de la NASA en Langley, Virginia. Ese fue el comienzo de la carrera en la cual siempre soñó: desarrollarse profesionalmente en la NASA.

Su biógrafo nos informa en Wikipedia que “durante su carrera, participó como estudiante de intercambio en Malabry, Francia, realizó tres rotaciones de prácticas como pasante de ingeniero en el Centro Espacial Johnson y una en el Centro Espacial Langley en Virginia. Con una concentración en diseño de cohetes y en la investigación de materiales criogénicos reusables para vehículos espaciales de alta velocidad”.

Su extraordinario manejo de las matemáticas y su profundo conocimiento científico le permitieron obtener múltiples reconocimientos. Su sueño dorado de trabajar en la NASA se le cumplió. Comenzó como instructora de astronautas en el sistema de control y propulsión para el Transbordador Espacial. Después se le transfirió al departamento de Operaciones de Misiones Espaciales. Ha participado en el diseño y supervisión de 12 misiones espaciales al transbordador, contribuyendo en la tierra a los esfuerzos de toda una comunidad de ingenieros y científicos para hacer realidad el ensamblaje final de la Estación Espacial Internacional.

En el 2008 trabajó en Moscú como Coordinadora de Enlace de actividades espaciales entre la NASA y la Agencia Espacial Rusa. Desde marzo del 2013, trabaja como operadora de vuelo en el Centro de Control de Misiones espaciales en Houston asegurando que el ensamblaje entre un cohete espacial y la Estación Espacial se embone con precisión y sin riesgos. Hoy se preocupa de que las comunicaciones no fallen para que jamás se repita la explosión del Challenger.

Dorothy está haciendo realidad sus grandes sueños, nos enseña que con talento, entrega y compromiso es posible cumplirlos. Está dejando en alto el nombre de México al lograr múltiples reconocimientos por su calidad científica.

Se vale soñar. Reflexiona y define tu próxima meta.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

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alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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La Heroína que Superó al COVID-19

Foto: https://www.msn.com/es-mx/deportes/todos-los-deportes/mariana-arceo-es-la-primera-atleta-ol%C3%ADmpica-mexicana-con-coronavirus/ar-BB11lcBQ

 

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Subió al podio con firmeza y postura gallarda, con su pecho inflamado por el orgullo y luciendo la esplendorosa medalla de oro, pero se quebró y un par de lágrimas escurrieron por sus mejillas en cuanto comenzó a sonar el Himno Nacional Mexicano.

Mariana Arceo Gutiérrez fue la campeona en pentatlón moderno en los Juegos Panamericanos celebrados en Lima en 2019. Además de la medalla de oro ganó el derecho a participar en Los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020.

En los primeros juegos olímpicos, aquellos que se celebraban en la antigua Grecia, el ganador del pentatlón era celebrado como el ganador de los juegos olímpicos. Así de importante es esta disciplina que abarca cinco actividades deportivas: esgrima, natación, carrera, equitación y tiro.

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