Elon Musk: Innovador Futurista II

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En el blog anterior platicamos sobre la hazaña de lanzar un cohete y atracar la cápsula Crew Dragon en la Estación Espacial Internacional el día 31 de mayo de 2020.

Ahora exploraremos acerca de la carrera de este genio futurista que nació en Sudáfrica el 28 de junio de 1971. Su vida infantil fue muy activa porque su padre era un ingeniero brillante e hiperactivo que armó una avioneta y viajaron en familia de Sudáfrica a Australia. Jalaba a Elon a sus trabajos de ingeniería y construcción, desde chico se acostumbró a trabajar con fierros y máquinas viejas que su padre rearmaba; sin embargo, los recuerdos de Elon son ingratos por los frecuentes maltratos de su padre.

En la escuela Elon siempre destacó como estudiante, pero su carácter antisocial lo mantuvo sin amigos y siempre fue objeto de bulling doloroso, por eso se metió a clases de karate, judo y lucha para defenderse. Le compraron una computadora Commodore VIC-20 y aprendió a programar. A los 12 años diseñó un juego de lucha en el espacio que llamó Blastar y logró venderlo por 500 dólares a un periódico. Ganaba dinero resolviendo problemas con las computadoras.

A los 17 años decidió irse de su casa. Hay fuertes sospechas de que lo hizo para eludir el servicio militar. Voló de Pretoria, Sudáfrica a Canadá con los familiares de su abuela. Dos años más tarde llegaron su madre y sus dos hermanos, todos huyendo del papá.

El recibimiento en Canadá fue ingrato. Alquilaron un departamento destartalado y no tenían dinero para adecuarlo. Dormían en el suelo. Hasta que la madre consiguió un trabajo y pudieron comprar colchones y una computadora para Elon.

Las buenas calificaciones de Elon en High School le merecieron una beca para estudiar economía y física (dos carreras) en la Universidad de Pensilvania. En el inter fundó Zip2, una empresa dedicada a gestionar el desarrollo, alojamiento y mantenimiento de sitios web específicos para empresas de medios de comunicación. Llegó a manejar más de 300 sitios de medios reconocidos. Tuvieron éxito a tal grado que se les apareció Compaq Computer para comprar Zip2 por 307 millones de dólares. Elon recibió 22 millones de dólares. El resto fue para los otros accionistas.

De inmediato, Elon se juntó con otros inquietos inversores y él aportó 12 millones de dólares para crear X.com, una startup financiera, convirtiéndose en uno de los primeros bancos por internet. Su objetivo era remplazar el uso del dinero bancario.

La sociedad duró unos cuantos meses, sus socios se separaron para fundar sus propias empresas. Su competidor más fuerte se llamaba Confinity que lanzó su programa PayPal y estaba teniendo mucho éxito. Las dos empresas decidieron que en vez de competir era mejor unirse para formar una sola y se quedaron con el nombre X.com nombrando a Elon como su director general, por ser el accionista mayoritario. Deutsche Bank y Goldman Sachs decidieron invertir en la nueva empresa porque ya tenía un poco más del millón de clientes. Un año después los conflictos entre socios se volvieron insuperables.

Los socios decidieron destituir a Elon como director. Elon no tuvo más remedio que salirse, pero decidió aumentar su participación accionaria. Su confianza en el negocio no había disminuido. La empresa decidió cambiar su nombre a PayPal, Inc.

En 2002 la empresa entró a bolsa y recibió ofertas de eBay para ser comprada. Al principio resistieron hasta que la oferta llegó a 1,500 millones de dólares. Esta operación dejó a Elon con una fortuna de 180 millones. Por supuesto, no perdió tiempo, inyectó su dinero a sus proyectos en marcha: 100 millones a SpaceX, 70 millones a Tesla y 10 millones a SolarCity.

Su biógrafo Ashlee Vance (editorial Paidós) nos relata las enormes dificultades y obstáculos que debió enfrentar Elon a lo largo de su trayectoria, mientras daba forma a sus empresas principales como son Tesla y SpaceX también creó varias empresas, como SolarCity, The Boring Company, Hyperloop, Neuralink y Open AI.

SolarCity, una empresa para desarrollar paneles solares y hacer realidad sus sueños de aprovechar la energía solar. En The Boring Company se pretende mejorar los métodos y técnicas perforadoras para construir grandes pasos subterráneos, túneles profundos para autos y trenes. Neuralink es el más fantasioso de sus proyectos porque aspira a unir funcionalmente el cerebro con la inteligencia artificial mediante nanotecnología. Open AI es una empresa sin fines de lucro enfocada en la investigación de la inteligencia artificial para aprovecharla en el desarrollo de las capacidades humanas. Con el Hyperloop crea “cápsulas movilizadas a través de tubos de alto vacío con levitación magnética, son vagones encapsulados en un tubo que permiten viajar a 1220 kilómetros por hora” el proyecto planeado para México, según Andrés de León, director de Hyperloop México, será para una línea que irá de Ciudad de México a Guadalajara en 33 minutos.

Su biógrafo, Vance, nos da una luz del carácter y temperamento directivo de Elon: “Nadie llega adonde ha llegado siendo un tipo agradable en todo momento. Es un hombre sumamente decidido y seguro de sí mismo”. Sus atropellos, insultos y denigraciones hacia sus colaboradores son una huella profunda, pero también la lealtad y apego de los seguidores más capaces que están en este portafolio de Elon Musk.

La Revista Forbes le atribuye una fortuna de 43,300 millones de dólares. No es el dueño absoluto de sus empresas, pero sí guarda proporciones importantes. No quiere que lo vuelvan a echar de ninguna de sus creaciones, como le sucedió en PayPal, Inc.

Te invito a reflexionar sobre este exitoso y “loco” empresario, investigador y creador de proyectos que nos cambiarán la vida.

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Elon Musk: Innovador Futurista I

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El sábado 30 de mayo de 2020 el mundo entero se emocionó con el lanzamiento de una cápsula espacial tripulada que alcanzaría la Estación Espacial Internacional. Contribuyó al ánimo popular la extraordinaria difusión del magno evento.

 

¿Por qué tanta emoción? Desde 2011 la NASA dejó de enviar astronautas desde su territorio, lo hacen pagando 80 millones de dólares por cada asiento en la cápsula Soyuz de Rusia. Por otro lado, Canadá, China, la Unión Europea, India y Japón se incorporaron al esfuerzo espacial, pero tampoco han lanzado sus propios cohetes. Todos le pagan a Rusia por el transporte a la Estación Espacial. Más de 205 astronautas de 16 países han viajado.

 

Ahora bien, ¿por qué es importante la Estación Espacial? Es una muestra de auténtica cooperación internacional. China está realizando pruebas para crear su propia Estación. La Estación Espacial permite llevar a cabo investigaciones que no se pueden realizar a ras de tierra, está orbitando a 400 kilómetros de altura y le da una vuelta a la tierra cada 90 minutos, se mueve con la energía que captan sus paneles solares.

 

Las investigaciones rondan sobre ciencias de los materiales, el clima espacial, meteorología, ciencias físicas, medicina espacial y ciencias de la vida. Lo más importante, está constituida para ser una parada intermedia a los viajes a la luna y marte, que se encuentran en proceso. Los experimentos para ecografías, ultrasonidos, captación de energía solar y otros son avances que ya se están aplicando en la tierra.

 

Se está generando consenso sobre la conveniencia de que el avance en el estudio del espacio sea un esfuerzo global y se pueda incorporar a China, India y Corea, pero el reglamento actual impide a la parte estadounidense aceptar la colaboración de China.

 

Todo sea para percatarnos acerca de la relevancia de este envío del 30 de mayo. ¿Por qué la Unión Europea y China con todo su poderío no han sido capaces de un lanzamiento semejante? ¿Por qué la NASA dejó de ir al espacio desde su territorio durante más de nueve años? ¿Cómo es que una empresa privada sí pudo hacerlo?

 

La NASA suspendió su programa espacial por razones presupuestales. Su enorme burocracia y toda la parafernalia que envuelven estas tareas hacen que el costo de lanzamiento por cada kilogramo con su transbordador le cueste 54,500 dólares, en cambio este lanzamiento del Space X tuvo un costo de 2,720 dólares por kilogramo, apenas un 5 %. Después de pisar la luna 12 astronautas y muchos viajes al espacio la desmotivación cundió en la NASA llena de fierros viejos y personal anquilosado.

 

Elon Musk el fundador, patrocinador y director de Space X traía desde su niñez el sueño de colonizar marte. Cuando vendió su empresa PayPal le quedaron a él 180 millones de dólares líquidos y pensaba que ahora sí podría dedicarse a darle forma a sus sueños. Después de aprovechar una beca en la Universidad de Pensilvania graduándose en economía y en física de la Wharton School, él manifestó que deseaba dedicarse a resolver problemas importantes de la humanidad en cosas como energía renovable o cuestiones espaciales, se inscribió en el doctorado de física en Stanford, pero sólo duró dos días, dijo que lo mejor era crear su empresa.

 

Quiso empezar comprando unos misiles balísticos intercontinentales y fue a Rusia pensando que allí podría conseguirlos. Cuando le dijeron el precio de ocho millones de dólares les dijo que eso valían dos. Los rusos se enojaron y lo ningunearon, “tú no tienes dinero” le dijeron.

 

De regreso, en el viaje, analizó todos los datos y concluyó que él podría construirlos por menos del 10 % de lo que le pedían los rusos. Fundó Space X en mayo de 2002 a la edad de 30 años, asignándole 100 millones de su fortuna personal. Compró un gran terreno a las afueras de Los Ángeles y dio inició a la construcción. Juntó un equipo de personas que él fue conociendo de uno en uno, pero todos con experiencia y una elevada formación académica. Encontró a su hombre clave, Tom Muller, que trabajó en empresas donde aprendió a manejar combustible líquido de máxima potencia. Planeó que comenzaría con cohetes de corto alcance para lanzar satélites de baja altura.

 

En 2002 había moda en ese ambiente de hablar sobre marte o sobre viajes interplanetarios, pero se tomaba como locos a los que intentaban expresar algo serio al respecto. Eran varios los “locos”, uno de ellos era Elon Musk y todos se burlaban de su aspiración de colonizar el planeta rojo.

 

Después de cuatro años de arduos trabajos y una entrega plena, ¡Al fin! en 2006 estuvo listo su primer cohete, el Falcon I, ya pudo hacer el primer lanzamiento. Sólo aguantó 33 segundos en el aire antes de explotar en pedazos. En los dos años siguientes lanzó otros cohetes y todos estallaron. Su capital estaba agotándose y sólo le quedaba dinero para un cuarto lanzamiento, riesgo total, si fallaba quebraría su empresa. En septiembre de 2008 el Falcon I se elevó al cielo y salvó a la empresa Space X. Dos meses después la NASA le otorgó un contrato por 1600 millones de dólares para llevar carga a la Estación Espacial Internacional a 400 kilómetros de altura.

 

Musk y su equipo continuaron con sus avances tecnológicos. Mejoraron el sistema de energía de sus paneles solares. Crearon el Falcon V con cinco motores. En 2011 anunciaron un programa que aspiraba a llevar pasajeros a la Estación Espacial, ya no sólo de carga. Dieron forma al Falcon IX con nueve motores. Avanzaron en su tecnología de hacer reusables los cohetes, algo que nadie creía que se pudiera lograr, pero Elon lo consideraba clave para abaratar los costos y tener una ventaja competitiva insuperable. Estos son los logros que se pusieron de manifiesto el 31 de mayo de 2020 al atracar el módulo Dragón en la Estación Espacial Internacional y ver cómo aterrizó de regreso con gran precisión el cohete Falcon IX. Aterrizó intacto, listo para otro viaje.

 

La trayectoria que ha seguido un niño que nació en Sudáfrica, que sufrió “una infancia para no recordar” y que hoy es la figura clave de la innovación por el futuro, es digna de conocerla, te la explico en el próximo blog. Te invito a reflexionar.

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Google: El Oráculo del Siglo XXI

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En la antigüedad se crearon varios oráculos, el más famoso es el de Delfos, dedicado al dios Apolo. La justificación es la necesidad humana de obtener respuestas a nuestras angustias e incertidumbres. Se cuenta que Creso, el rey de Lidia, preguntó al oráculo si era oportuno ir a la guerra: “Si cruzas el río Halys destruirás un gran imperio”. Creso interpretó que era un presagio de que derrotaría al gran imperio persa. Fue al revés, los persas lo derrotaron y se apoderaron del imperio Lidio.

Los oráculos de hace tres mil años contestaban de manera enigmática y sus respuestas se prestaban a distintas interpretaciones. Ahora en el Siglo XXI en tiempos de fake news y de postverdades, estamos más necesitados que nunca de respuestas precisas. Para ello contamos con EL ORÁCULO DEL SIGLO XXI: GOOGLE.

Tenemos la fortuna de averiguar aquello que necesitamos saber y podemos saberlo con sólo preguntar de manera adecuada y clara: ¿cuál es la distancia de la tierra al sol? ¿cuántos pueblos mágicos hay en México? ¿Quién fue el último emperador Azteca? ¿Cuándo fue el último título de campeón del Cruz Azul? En fin, múltiples preguntas.

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