Zara: Una Enseñanza Grandiosa

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Un niño de ocho años acompaña a su madre a comprar pan, un poco de mortadela y un litro de leche. Ante la petición, el tendero le dice: “y, ahora, ¿sí tiene para pagarme? porque ya no le puedo prestar más”.

Ese niño ve cómo su madre suplica y al no tener respuesta llora inconsolable porque tiene que regresar al hogar con la bolsa del mandado completamente vacía.

Fue en ese momento inolvidable que ese niño decide hacer mandados a cualquiera, por un dinerito, para ayudar a su madre.

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¿Qué Clase de Cultura Organizacional estás Creando?

 

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Fungía yo como Director Comercial en una empresa alimenticia del Estado (paraestatal), mi jefe solía enamorar a las colaboradoras más jóvenes y guapas. Las invitaba a comer y les hacía regalos ostentosos, a cargo de la empresa. Él se sentía galán, aunque no tenía por qué, traspasaba la cincuentena, la barriga y algunas canas lo delataban. Pero ya lo dijo Henry Kissinger: “El mejor afrodisíaco es el poder”. Este jefe era poderoso. No era respetado, pero sí temido. No padecía úlceras, pero sí las provocaba. Era un martirio trabajar para él.

Con toda franqueza me sentía incómodo con un jefe así. Tal vez me daban celos, o la razón que fuera, pero no me parecía ético que él aprovechara su posición para comportarse de esa manera. Tuve que irme a buscar otro trabajo.

Ahora bien, la célebre empresa de encuestas, Gallup, analiza en su base de datos, de más de cuatro millones de grupos de trabajo, y nos dice “la forma en que son percibidos los líderes a lo largo de la empresa es una consecuencia de la forma en que son percibidos los diversos equipos de trabajo”.

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Nunca es Tarde para…

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¿Para cuándo harás lo que te propones? Cada comienzo de año nos llenamos de buenos propósitos. Sobreviven las primeras dos o tres semanas y luego pasan al olvido. ¿Qué has dejado pendiente?

A continuación te expongo un caso ejemplar de cómo una persona no tiene límite para llevar a cabo su propósito. Algo debemos aprender de esta historia.

Se trata de un hombre que vivió anhelando “una sola oportunidad, Dios mío, dame una sola que yo la aprovecharé”. Sus padres fueron muy pobres, llegaron a Estados Unidos en calidad de inmigrantes, eran de origen checo. De modo que a los 16 años se metió a la Cruz Roja a tomar un curso para conducir ambulancias y ser enviado al frente de batalla durante la Primera Guerra Mundial. Cuando estaba listo se terminó la guerra y volvió a quedarse sin trabajo.

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