Escucha el podcast: Productividad, Herramienta Impostergable

A que tú mides en tu empresa si hay rentabilidad, pero no si hay productividad.

Cuando hablamos de productividad se suele hacer referencia a datos macroeconómicos. Con frecuencia hablamos de la productividad nacional.

Nos impresiona cuando nos dan datos de la productividad mundial y ver que los países con mayor productividad son los de siempre: escandinavos, Alemania, Japón, Corea del Sur, Estados Unidos, etc. Más sorprendente es cuando nos dan el dato de horas trabajadas: son los mismos países los que trabajan menos y producen más.

Los países que más horas trabajadas tenemos somos los latinoamericanos: México 2,436 horas, Chile y Costa Rica con 2230, etc. Todo esto frente a Alemania con tan solo 1371, Noruega con 1424.

La diferencia de horas no trabajadas entre Alemania y México es de 875 horas al año, es decir, 17 horas semanales menos. Los alemanes no necesitan semanas de 40 horas, sino mucho menos.

En los países desarrollados están planteando semanas laborales obligatorias de 25 a 30 horas con dos periodos vacacionales de tres semanas. Eso es vida y no la esclavitud laboral que tenemos en México. Eso se debe a la elevada productividad de la economía alemana.

¡Peligro! ¡Peligro! En fechas recientes están proponiendo nuestros ilustres diputados que demos más vacaciones a los trabajadores. Parece ser que estamos confundiendo causas con consecuencias.

¿Se pueden tomar esas vacaciones porque son productivos o son productivos porque toman esas vacaciones?

Los países desarrollados se toman esos periodos vacacionales porque se lo han ganado. Sus niveles de productividad se lo permiten.

Entonces tenemos que resolver el dilema: ¿Cómo lograr el nivel de productividad que nos permita gozar de más vacaciones?

La productividad nacional es de las más bajas del mundo, según datos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), ¿cómo es que la mayoría de los países tiene niveles superiores al nuestro?

A nivel nacional lo que nos pega más es el nivel educativo, cada vez más bajo, no hay inversiones en educación, investigación, innovación, salud, infraestructura, etc. Los indicadores sobre estos temas frente a indicadores de otros países revelan nuestros retrasos.

Sin embargo, tenemos que comprender que, aunque se toman como referencia los datos macro es necesario ponernos la camiseta y asumirnos como responsables de la productividad que nos toca a cada uno de nosotros. La productividad nacional es un reflejo de la productividad individual.

¿Qué tanto producimos en cada hora trabajada? Productividad, finalmente es eso, los productos obtenidos por cada hora trabajada o lograr el mayor número de productos en la hora disponible. Es impostergable medir semanalmente la productividad para tener control y corregirla oportunamente. Todo es cuestión de registrar la producción semanal y dividirlo entre las horas trabajadas. El resultado graficarlo continuamente y observar si mejora o empeora.

Si lo generalizamos a todos los factores que entran en juego, lo veríamos así:

  • FACTOR LABORAL: ¿Cuál es la calidad y la habilidad de los trabajadores? ¿Cuál es su capacidad y dedicación? ¿Han recibido capacitación constante para asegurar su buen desempeño? ¿Están actualizados tecnológicamente? ¿Dominan el know-how de su especialidad? ¿Mantienen una actitud despierta y comprometida?

  • FACTOR INSTALACIONES Y RECURSOS: ¿Los trabajadores cuentan con los elementos necesarios para realizar el trabajo? ¿Las instalaciones son adecuadas? ¿Se cuidan las condiciones físicas? ¿La maquinaria y el equipo es lo último en tecnología? ¿Se facilita el trabajo para realizar las operaciones de modo rápido y exacto?

  • FACTOR CAPITAL: ¿Se cuenta con suficiencia en recursos financieros para asegurar la adquisición de instrumentos y partes necesarias que evitan la interrupción en el proceso productivo? Lo que se necesita, se tiene.

  • FACTOR TECNOLÓGICO: La empresa adquiere oportunamente lo último en tecnología para evitar el atraso. Siempre pendiente de los avances tecnológicos en su campo, especialmente en el campo de la digitalización.

  • FACTOR DIRECTIVO: La dirección de la empresa atenta a formular las estrategias y directrices apropiadas para mantener el rumbo acertado, en función de las condiciones del mercado. Manejo acertado de las condiciones internas donde el clima laboral y la cultura organizacional juegan un rol significativo.

Lo más importante es que quienes dirigen la empresa cuiden todos estos elementos para que se consigan niveles de productividad internacionales y, para ello, es necesario que se mida la productividad con la frecuencia con que se mide la rentabilidad.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

HERBERT SPENCER: El progreso no es un accidente, es una necesidad, es parte de la naturaleza.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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