Escucha el podcast: Felicidad a tu Alcance: Hábito No. 10 Derrota al Síndrome del Impostor

Adrián se citó con Francisca (Paquita) para conocerse y tomar un café. Tenían varios meses hablándose por teléfono, pero nunca se habían visto. El contacto surgió como consecuencia de esa exploración llamada Tinder. De modo que, ambos estaban nerviosos. No sabían qué esperar, aunque tenían grandes expectativas, uno del otro. La puerta se abrió y apareció Paquita. Adrián sudó, nunca se imaginó a la mujer de sus sueños, fue una especie de “aparición”, un acontecimiento sublime que lo impactó fuertemente. A partir de ese momento estaba perdido, nunca logró controlarse y sentir que ambos estaban a la altura. Adrián se sintió un farsante, no tenía las credenciales para interactuar con una mujer tan bella. Se inició una relación condenada al fracaso, no por culpa de ella, ni de nadie, eran sus sentimientos internos que, a su juicio, lo descalificaban para sostener un amorío con Paquita.

¿Has vivido alguna situación parecida? Tienes que derrotar al síndrome del impostor. Haz el siguiente EJERCICIO: Lista de cualidades y fortalezas que te caracterizan. Repásalas con frecuencia y profundiza en su esencia para consolidar la creencia en ti mismo.

A Pedro lo llamó el director general de la empresa para decirle que a partir del lunes siguiente ocuparía la gerencia general de ventas. Ese fin de semana no durmió. La angustia lo avasalló. Tenía la convicción de no estar preparado y que al ser ascendido sería desenmascarado, sería exhibido como un fraude. Llegó a pensar “creo que mejor llego el lunes y le digo al jefe que nombre a otro, yo no podría con esa responsabilidad”.

La experiencia de Pedro la hemos vivido muchas personas. El camino recomendable consiste en el siguiente EJERCICIO: Redacta tu currículum con el máximo detalle y resalta los éxitos que has tenido para aumentar la confianza en ti mismo.

Fernando pasó a la final del torneo de tenis de su club. Los dos días que mediaron entre su clasificación y el partido sufrió intensamente, él mismo se preguntaba “¿Cómo es posible que yo esté en la final? Es que Hugo perdió porque cometió unos errores y yo tuve suerte, pero, así como para ser finalista, yo no estoy calificado, voy a hacer el ridículo, descubrirán que soy un impostor”.

A muchas personas les ocurre que conforme avanzan en un torneo o una situación específica “no se la creen”, atribuyen sus éxitos a la suerte. Recomendamos el siguiente EJERCICIO: Identifica lo que has hecho bien y cómo lograste hacerlo para repasarlo con frecuencia.

Gabriela estudió a fondo para el examen final de Psicología de la Personalidad y aun así, no se sentía suficientemente preparada. Los nervios la paralizaban, su perfeccionismo que tanto la ayudó en el pasado, ahora le estaba cobrando factura. Ella se decía “Si pospusieran un día el examen tendría oportunidad de repasar todo y armar un cuadro completo en mi cabeza, pero así tan precipitadamente no puedo hacerlo. Lo peor es que se dará cuenta el maestro que los dieces que obtuve antes eran un engaño y me va a exhibir delante de mis compañeros”.

A los perfeccionistas les sucede que sienten su incapacidad para estar a la altura de sus propias expectativas y eso se debe a que ponen la vara demasiado elevada para sí mismos, recomendamos el siguiente EJERCICIO: Haz el siguiente planteamiento ¿qué pasaría si en vez de diez obtengo un ocho? No renuncies a tu ambición, pero establécela por escalones para lograr un avance paulatino.

A Joaquín le pidieron que preparara el discurso de los estudiantes para el evento anual de graduación de su generación de preparatoria. Recibió la noticia con agrado y se congratuló del nombramiento como representante de sus compañeros, a partir de ese momento se puso a trabajar intensamente. Buscaba frases impactantes, trataba de recordar anécdotas memorables y planteó un hilo conductor para su discurso, pero nada lo complacía, se decía a sí mismo “ahora sí voy a ser desenmascarado, no soy tan brillante como me han hecho creer, no logro dar forma a un discurso que valga la pena, ¿cómo voy a salir de esta trampa que me pusieron?”.

Tenemos que comprender que no existe el discurso perfecto, sólo aproximaciones a lo deseable. A personas como Joaquín es preciso recomendarles que acepten el hecho de que a ese nivel fueron elegidos porque hay personas que creen en su capacidad de cumplir bien el encargo. Haz el siguiente EJERCICIO: Identifica las razones por las cuales fuiste elegido y confía en ellas, el juicio de quienes te eligieron debe inyectarte confianza y seguridad.

Los casos mencionados dan cuenta de las consecuencias de padecer el síndrome del impostor, según la doctora Sandi Mann, quien lo define de la manera siguiente: “personas incapaces de internalizar sus éxitos como méritos propios y viven con un temor constante a ser desenmascarados”. Es decir, lo padecen personas que no creen en sus talentos, capacidades, o habilidades y manifiestan una falta de confianza y seguridad en sí mismos que los hunde ante cualquier reto que deban enfrentar. Cuando tienen éxito lo atribuyen a la suerte o al engaño, pero no a su esfuerzo.

Para lograr ser felices, hemos de vencer al síndrome del impostor. Los ejercicios sugeridos tienen el propósito de ir rompiendo con los sinsabores que nos provoca este síndrome identificado con los síntomas evidentes de miedo al fracaso, al ridículo, inseguridad manifiesta, desconfianza de sus propias capacidades, insatisfacción ante todo lo que realiza, no se siente merecedor de ningún reconocimiento o premio, exceso de estrés cuando tiene un reto, padece la aspiración perfeccionista imposible de alcanzar, se impone a sí mismo metas exageradamente ambiciosas.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

BERTOLT BRECHT: “Confianza en uno mismo es la base de la vida; si la pierdes se te pierde la vida”

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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