Escucha el podcast: Felicidad a tu Alcance: Hábito No. 4 Gratitud en todo Momento

Hemos llegado al hábito no. 4 de nuestro programa FELICIDAD A TU ALCANCE. Te recuerdo que estamos en la práctica del MÉTODO DE BENJAMÍN FRANKLIN. ¿Cómo vas con los tres hábitos anteriores? ¿Los pones en práctica diariamente? Buscamos nuestra GRAN TRANSFORMACIÓN y no debemos decaer en nuestro propósito. Perseveremos y nos sentiremos cada vez mejor.

¿Crees en Dios? ¿En qué crees? De acuerdo con tus creencias el punto de partida consiste en dar gracias todos los días: por el nuevo día, por el bienestar tuyo y de tu familia, por la salud, por el trabajo, etc. EJERCICIO: Escribe en tus tres post-it “Agradezco hoy todo lo que me sucede”.

A una amiga le acaban de ocasionar un verdadero problema. Tiene una bodega que compró como una inversión hace varios años. Una inquilina le ocupó la bodega dos años y solamente le pagó los primeros tres meses, entonces le debe más de 20 meses de renta. Se negó a pagar y desapareció, desocupó la bodega sin cerrar contrato y sin decir adiós, ni la llave entregó.

Ella tiene en la mente la frase de su padre: “si te roban es porque tienes, así que da gracias a Dios”. No la reconforta, pero de algo le sirve. Para ella ser agradecida durante toda su vida le ha servido hasta en los momentos más duros, por eso ha prosperado.

Esta es la importancia de hacer de la gratitud un hábito, una actitud de respuesta permanente. Sonja Lyubomirsky relata en su Ciencia de la Felicidad un experimento que consistió en solicitarle a unas personas que “escribieran 5 cosas por las cuales estuvieran agradecidos y que lo hicieran una vez por semana durante 10 semanas seguidas. Al grupo de control le pidieron que se concentrara en 5 problemas cotidianos durante el mismo lapso”.

Como resultado se tuvo la comparación y quienes participaron en el grupo de la gratitud “tendieron a sentirse más optimistas y satisfechos con su vida”. “La estrategia consistía en dar gracias por lo que tenían”. Se ha comprobado el efecto positivo en la salud mental y el bienestar al contar con este hábito.

En vez de estar pensando en problemas, cambia tu mente hacia lo dichoso que eres por las bendiciones que recibes. Siempre hay cosas buenas a tu alrededor, piensa en ellas y genera el pensamiento gratificado. Practica esto varias veces al día.

Como consecuencia, Lyubomirsky sugiere llevar un diario de gratitud: “Anota hasta cinco cosas que hayan ocurrido por las que te sientas agradecido”. Se pide que se haga sólo una noche en la semana, por ejemplo, los domingos. Para no dispersar las sensaciones de gratitud. EJERCICIO: Escribe un diario de gratitud.

Se trata de disfrutar con insistencia las cosas buenas de la vida, alejando el pensamiento de las cosas negativas. Refuerza el amor propio y la autoestima. Se despeja el mal hábito de concentrarse en lo malo que nos sucede. Se refuerzan los valores y la buena disposición ante la vida. Es menos probable que te estés fijando en lo que tienen o hacen tus compañeros de trabajo o tus vecinos. Destruyes la envidia y ennobleces el aprecio en tu entorno.

EJERCICIO: Expresa gratitud de manera directa a un compañero de trabajo, a una persona con la cual tienes trato o a un familiar. Puede ser por carta, por teléfono o en persona. Debes decirle detalladamente qué es lo que te ha hecho y produce en ti la gratitud hacia él o ella. Para la mayoría de nosotros es impulsivo levantar la vista al cielo y expresar “Gracias Dios mío” después de un evento difícil o catastrófico, pero lo olvidamos rápido y volvemos a nuestra costumbre de no ser agradecidos.

Acabo de mi vivir una experiencia. Un vecino del décimo piso del edificio bajaba por el elevador y ¡de repente! se trabó en el quinto piso, le metió un tremendo susto porque de golpe, se desprendió un piso y quedó en el cuarto. Aquí vivo yo y al escuchar los gritos de susto y desesperación corrí para intentar abrir el elevador y sacarlo. La puerta estaba trabada y me costó muchísimo esfuerzo sacarlo, pero sí se pudo. Su cara pálida y su expresión espantada fueron impactantes. Sin duda, quedó muy agradecido por la suerte que corrió, aunque no dijo nada. Estaba petrificado. Salió corriendo para subir por las escaleras hacia su décimo piso.

EJERCICIO: Haz una visita de agradecimiento y expresa tu gratitud mirando a los ojos con un gran gesto de sinceridad a la persona que te ha ayudado en algo.

Ante una adversidad o inconveniente, en vez de sufrir el estrés puedes dominar tus pensamientos para dirigirlos hacia el agradecimiento por las cosas buenas que te da la vida. Lo difícil es hacerlo costumbre.  La gratitud te vuelve más amable y es más probable que recibas actos similares que correspondan con tus gestos.

Apliquemos el MÉTODO BENJAMÍN FRANKLIN: llena tus tres posts y úsalos de recordatorio diario. Escríbelo: Agradezco hoy todo lo que me sucede.

Hagamos de la gratitud un hábito cotidiano y apreciemos sus resultados. Reflexiona y esfuérzate por incorporarlo a tu comportamiento. Es un factor clave en tu GRAN TRANSFORMACIÓN. No lo ignores.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

LAO-TSÉ: El agradecimiento es la memoria del corazón.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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