Escucha el podcast: Felicidad a tu Alcance: Hábito No. 3: Emoción Positiva Diaria 

A estas alturas del hábito 3 espero que ya me creas lo de LA GRAN TRANSFORMACIÓN, donde te planteé que apliquemos el Método de Benjamín Franklin de 14 hábitos ¿Lo recuerdas? Puedes regresarte tres programas anteriores y lo encontrarás.

El 13 de mayo del 2022 apareció en The Wall Street Journal (ver Reforma) un artículo de Callum Borchers donde presenta el gran número de empresas que están creando la posición de DIRECTOR DE FELICIDAD que son los “responsables del buen estado de ánimo de los demás”. Además, agrega que “Ernest and Young encuestó a 5000 empleados en Estados Unidos y otros cuatro países y encontró que el 82 % sentía o había sentido soledad en el trabajo”. Con la creación del puesto se quiere decir que “la empresa está comprometida con la salud mental y emocional de los empleados”.

En consecuencia, nuestro empeño en desarrollar hábitos que nos conduzcan a una mayor felicidad coincide con los planteamientos arriba mencionados. Hagámoslo por nosotros mismos, no por complacer a alguien más, así sea nuestro jefe o nuestra pareja.

En este hábito número 3 aspiramos a desarrollar la costumbre de controlar y dirigir nuestras emociones. Las negativas aceptarlas, luego recomponerlas para que se conviertan en positivas. La emoción es una reacción y, por tanto, puede parecer incontrolable pero no lo es. Tenemos el caso de Will Smith que en la entrega de los premios Óscar reaccionó sin pensar ante un comentario del humorista Chris Rock, se paró, fue al escenario y le sorrajó una bofetada ante la sorpresa de todos los asistentes. Las consecuencias han sido devastadoras para Will, ha sido suspendido de la Academia y ha perdido contratos. Tenía una nueva película en proceso de firma, se la cancelaron.

Lo primero que debemos hacer es diferenciar entre placeres y gratificaciones. Ambos son parte de la felicidad, pero para lograr mayor comprensión debemos entender que los placeres nos hacen sentir bien apelando a nuestros sentidos, son superficiales y momentáneos.

Tenemos placeres corporales y otros de nivel superior donde estamos en éxtasis, embeleso, gozo, dicha, regocijo, júbilo, entre otros.

Martin Seligman, el autor que seguimos, afirma que al estar en un determinado estado es posible medir con rigor su duración y sus efectos, de tal manera que pueden hacerse conclusiones con base científica. Esto es importante porque la Psicología Positiva es una ciencia.

Escuchar música, saborear un helado, comer un chocolate, dar o recibir un beso, un abrazo, tener sexo sin amor, cantar, bailar, y muchas actividades más, nos producen placer y nos hace sentir felices, aunque algunos dejan sentimiento de culpa: ¿engordaré?, ¿lo sabrá mi pareja? ¿No estaré haciendo el ridículo al bailar esto?, etc.  Son inmediatos, los gozamos, nos dejan un grato sabor y desaparecen. Tenemos que repetirlos para disfrutar de su emoción. Sin duda, son emociones positivas que debemos procurar con frecuencia. EJERCICIO: Piensa en qué te hace vibrar y procura acudir a esos momentos, son valiosos, pero no suficientes para la felicidad.

Las gratificaciones por el contrario producen un disfrute que no siempre es placentero, porque reclaman un esfuerzo de nuestra parte, consisten en actividades desafiantes donde nos involucramos con todo nuestro cuerpo y nuestra mente, tales como ayudar a un inválido a cruzar la calle, participar en un movimiento para ayudar en una campaña para obtener fondos dedicados a proporcionar alimento a los más necesitados, leer un libro, practicar ejercicio, emprender un programa serio de formación deportiva, etc. EJERCICIO: ¿QUÉ TE PRODUCE GRATIFICACIÓN?

Después de realizar una actividad de este tipo nos sentimos cansados pero felices y esa sensación perdura, en algún momento de la ejecución sentimos que la fluidez corría por nuestras venas, no sentimos cómo pasó el tiempo, pero sí estábamos completamente a gusto. Te dejo una imagen: un collar de perlas con una cadena de oro. Las perlas son esos momentos felices, pero no bastan para la felicidad, en cambio, sí lo es la cadena de oro que cuelga un millar de momentos felices.

Como parte de nuestro aprendizaje tenemos que ubicarnos en el tiempo: pasado, presente y futuro. La tarea consistirá en poner en práctica las emociones en cada momento.

Cuando traemos a nuestra mente eventos del pasado podemos experimentar emociones negativas al recordar eventos amargos, estas emociones suelen ser de ira, tristeza, resignación, pesadumbre, amargura, recriminación con el clásico “si yo hubiera”, etc. La recomendación consiste en switchear hacia las emociones positivas del pasado tales como orgullo, complacencia, serenidad. EJERCICIO: Recordar con énfasis momentos buenos y quitarle peso al recuerdo de momentos malos. Nuestra mente es una herramienta poderosa que está sujeta a nuestra voluntad, debemos dominarla.

A algunas personas les resulta difícil futurear, pero hay otras que se pasan mentalmente más en el futuro que en el “aquí y ahora”. Futurear es una buena práctica, siempre que lo hagamos con sensatez y no caigamos en las emociones negativas, que pueden ser algunas como pesimismo, temor, miedo, angustia, desesperanza o incertidumbre. Cambiemos a emociones positivas como optimismo, confianza, fe, seguridad y esperanza. EJERCICIO: Vale la pena hacer ejercicios mentales de cómo vemos el futuro y cuál es nuestra actitud ante él, lo negativo pasarlo a positivo.

Con respecto al presente, nuestro “aquí y ahora”, podemos estar con pensamientos negativos que nos provocan emociones negativas y que debemos evitarlas, tales como depresión, decaimiento, tristeza, sentirse estancado, atorado, o lo peor, ubicarse en un estado de indefensión, donde ya no encontramos salida a nuestra situación. EJERCICIO: Cambiar a emociones positivas es obligado para sentirnos bien, practiquemos la alegría, el éxtasis, la euforia, el entusiasmo y la confianza. Para quienes practican Mindfulness es importante reconocer que, a veces, ni siquiera logran concentrarse esos cinco minutos, se pierden en sus pensamientos y se van, se van.

Es oportuno recordar que la felicidad implica vivir todo el abanico de emociones, tanto negativas como positivas. Sería falso ubicarnos únicamente en las positivas. El ejercicio que proponemos consiste en no dejarnos abatir por las emociones negativas, sino dirigir nuestra mente hacia las emociones positivas. Tener la sensación de que somos capaces de dirigir nuestros pensamientos hacia lo que nos conviene. Las emociones negativas crean estrés y movilizan la hormona del Cortisol, la cual es sumamente dañina, especialmente porque su persistencia en el organismo provoca infartos o úlceras.

APLICA EL MÉTODO BENJAMÍN FRANKLIN: Escribe en tres hojas de post-it: TENGO EMOCIÓN POSITIVA. Una hoja la pegas en el espejo del baño, otra en un lugar del trabajo donde puedas leerla con frecuencia y la tercera la pones en tu bolsa. Durante el día deben servir de recordatorio.

Te invito a realizar los ejercicios propuestos para que incrementes tu nivel de felicidad.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

ORTEGA Y GASSET: “Felicidad es la vida dedicada a ocupaciones para las cuales cada persona tiene una singular vocación”.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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