Escucha el podcast: Innovación para la Prosperidad

¿Cómo progresar en un mundo caótico y lleno de adversidades? ¿Cómo lograr la cristalización de nuestros sueños? ¿Cómo acceder a la prosperidad, bienestar y felicidad?

La prosperidad es un gran propósito existencial y vale la pena mantener ese propósito a la vista, debidamente establecido y configurado, mientras más detallado mejor.

Se convierte en el faro que ilumina nuestro camino en el trayecto de la vida. A partir de esa meta se derivan sus distintos elementos para hacerla realidad: un camino central, derivaciones y puentes que nos marcan el rumbo.

Es necesario trabajar con detalle el fin del camino: el bienestar, el estar bien, en todos sus ángulos y facetas para estar seguros que avanzamos a la felicidad plena.

Conceptos e imágenes que las tenemos claras al final de la vida y siempre acompañadas del ¡Ojalá y se hubiera podido! La alternativa es configurar todo ello cuando todavía queda mucho tiempo y puede plasmarse en un plan de vida. Valioso en una era en que la edad probable de vida se extiende más allá de los noventa años.

Réstale a noventa los años de edad que tienes y tendrás a la mano el número de años disponibles para cristalizar tus sueños.

Una palanca para acceder a la cúspide montañosa es la innovación con todos sus elementos y potencialidades para cambiar nuestra vida y acercarla a lo que anhelamos.

Es común atribuir a Einstein la frase: “es una muestra de locura seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”; entonces, tal vez sea la hora oportuna para comenzar a actuar de otras formas para encaminar toda nuestra existencia a un estilo de vida que se caracterice por llevar bien las cosas de la vida diaria y asimilar el bienestar desde el momento presente consolidándolo para que nunca se trunque.

La innovación es nuestra esperanza, acceder a su fuerza instrumental para transformar todo lo que concierne a nuestros anhelos. Sí, de acuerdo, pero ¿cómo? ¿Qué hacer para innovar?

Lo primero es tener claro el objetivo, ¿qué sería para nosotros un escenario de prosperidad? Recordemos el mensaje de Zaratustra: “cuidado con lo que deseas que mañana puede ser tuyo”.

Una vez especificado el objetivo, el sueño anhelado, es conveniente escribirlo en un papel y tenerlo a la vista para leerlo con frecuencia.

Lo que sigue es el autodiagnóstico. ¿Qué tan cerca o lejos estás hoy de lo que sueñas? ¿Con qué recursos y habilidades cuentas? ¿Cuál es tu plataforma de lanzamiento?

A partir de esos datos traza una línea clara que se desplaza del lugar en que te encuentras hoy al lugar donde quieres estar, ponle fechas de inicio, de avance y de logro final.

Para avanzar debes tener claro de qué te vas a desprender, qué es aquello que haces hoy y que deberás dejar de hacer. ¿Qué es lo nuevo? ¿Puedes y quieres renunciar a lo que has estado haciendo para pasar a hacer lo nuevo?

La prosperidad tiene que ver con el futuro, con un futuro que hoy no conoces pero que anhelas. Debes tener conciencia de lo valioso y atrayente que te resulta ese futuro para que te surja una poderosa motivación que te impulse y te permita concentrarte a fondo en ese futuro soñado.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

ALDOUS HUSLEY: Debemos el progreso a los insatisfechos.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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