Escucha el podcast: El_Poder_Habilidades_Blandas

En diciembre de 2021 se produjo una gran sorpresa. El Club de Futbol Atlas ganó el torneo y resultó campeón. Durante 70 años “a lo Atlas” significó hacer las cosas al aventón, jugando sin compromiso y con deficiencias técnicas. Todavía en el torneo inició con 9 derrotas y 5 empates, nadie habría apostado por este equipo como candidato a terminar de campeón.

Es necesario valorar el sentimiento profundo de la afición que durante 70 años se dijeron a sí mismos, ahora sí triunfaremos y seremos campeones. No obstante, esa fe en su equipo y la devoción que prodigaban partido tras partido, prevalecían las derrotas y escaseaban las victorias. El amor a sus colores roji-negros se mantuvo vivo y nunca decayó. Como suelen decir “puedes cambiar de coche o de novia, pero de equipo nunca”. Al final de 2021 la lealtad tuvo su premio. Qué gran alegría “ser campeones” expresan a grito abierto esos seguidores fieles. Se lo merecen, sin duda.

Ahora bien, ¿cómo lo lograron? ¿Cómo es que un equipo acostumbrado a la derrota, durante 70 años, se levanta para ganar partidos y terminar de campeón? ¿En qué consistió la magia? ¿Cómo y quién produjo la magia?

Aquí entra en acción un término despreciado y poco reconocido, al cual se le otorga escaso valor. Me refiero a las SOFT SKILLS o habilidades blandas.

Atlas sufrió una auténtica transformación, no de esas que sólo son saliva y demagogia, ¿en qué consistió?

Alejandro Irarragorri, presidente del Consejo de Administración del Grupo Orlegi, dueño del equipo, estructuró un grupo de inteligentes y decididos colaboradores como Pepe Riestra, Diego Cocca y muchos otros directivos que dieron forma al mensaje: ser Atlas es ser triunfador. Se trataba de tatuar en el pecho de jugadores, utileros, apoyadores y todos los colaboradores el mensaje que reemplazaría a las creencias derrotistas de antaño.

Diseñaron un esquema de gobernanza que les permitiría dirigir al equipo con metas claramente establecidas y objetivos precisos para cada área de la estructura organizacional.

Enviaron mensajes claros a todo el equipo: “Había muchos fantasmas y conformismo, hasta parecía ser una condena. Atlas es un buen ejemplo para todos, aficionados de Atlas o no, aficionados del futbol o no, de que en nuestra voluntad está el poder del cambio”.

En el reportaje que escribió Edgar Contreras, en Cancha, el suplemento del periódico Reforma, se resalta que “esta transformación no nada más la dejamos en versos y palabras, la escribimos en el pecho del equipo. La transformación fue cultural, ideológica, en la estructura, en la médula del equipo”.

¿Qué incluyen las habilidades blandas? La planeación que define objetivos para cada área y donde cada persona sabe exactamente en qué consiste su contribución al proyecto. Una planeación precedida de una definición idónea de estructura organizacional para que nadie se extravíe en el deambular de cada día.

Mensajes cotidianos de inspiración para no perder empuje ante los retos diarios, una capacitación permanente con reglas de cómo trabajar en equipo, cómo comunicarse y el entendimiento de lo que significa el espíritu de servicio acompañado de compromiso con los resultados planteados.

Definición de valores y especificación de cómo se cumplen, creencias que deben ser cultivadas para configurar una cultura corporativa sólida, bien definida y útil para cada integrante del equipo.

A la capacitación le sigue un fuerte entrenamiento donde se ponen en acción las prácticas inteligentes que se dibujan en la pizarra y donde no hay concesiones, es preciso actuar según lo que se enseña. Lo que no se desarrolla en el campo de entrenamiento no surgirá en la cancha al enfrentar a un rival.

Gran parte de la tragedia de las habilidades blandas y su menosprecio se debe a que todo mundo las conoce, saben de comunicación, de inspiración, de planeación, de liderazgo, de inteligencia emocional, de cómo retroalimentar, etc. Por ello no les dan importancia, sin embargo, hacer de ellas motivo de cultura corporativa implica un gran esfuerzo y dedicación. Es un trabajo serio, profesional y esmerado.

Un papel determinante lo tiene la disciplina y con frecuencia es ignorada. Jim Rohn dice: “el dolor de aplicar la disciplina es poco si se compara con el dolor de no haber tenido disciplina”. Un líder debe saber inspirar para que la disciplina sea parte de la cultura.

Clave resulta la rendición de cuentas, el registro exacto de las actuaciones y la retroalimentación correspondiente. La mejora constante reclama esa disciplina de la objetividad para cada parte de los integrantes del equipo. La transparencia a través de la información que fluye hizo de la rendición de cuentas una herramienta valiosísima en el proceso de transformación que se planteó el Club de Futbol Atlas.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

ALEX FERGUSON: Se consigue muchas más cosas con una perseverancia disciplinada que con tentativas impetuosas y heroísmo individual.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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