Escucha el podcast: Técnica 3 del Programa para Incrementar la Felicidad: Buscar Emociones Positivas

Ante las distintas situaciones que vivimos es fácil caer en emociones sin control, dando por hecho que somos esclavos de nuestras reacciones emocionales, pero no. Esta técnica busca hacernos pensar al respecto para que nos apropiemos de nuestras reacciones y podamos dirigirlas adónde nos conviene.

Lo primero que debemos hacer es diferenciar entre placeres y gratificaciones. Ambos son parte de la felicidad, pero para lograr mayor comprensión debemos entender que los placeres nos hacen sentir bien apelando a nuestros sentidos, son superficiales y momentáneos.

Tenemos placeres corporales y de nivel superior donde estamos en éxtasis, embeleso, gozo, dicha, regocijo, júbilo entre otros.

Martin Seligman, el autor que seguimos, afirma que al estar en un determinado estado es posible medir con rigor su duración y sus efectos, de tal manera que pueden hacerse conclusiones con base científica. Esto es importante porque la Psicología Positiva es una ciencia.

Escuchar música, saborear un helado, comer un chocolate, dar o recibir un beso, un abrazo, tener sexo sin amor, cantar, bailar, y muchas actividades más, nos producen placer y nos hace sentir felices. Son inmediatos, los gozamos, nos dejan un grato sabor y desaparecen. Tenemos que repetirlos para disfrutar de su emoción. Sin duda, son emociones positivas que debemos procurar con frecuencia. Piense en qué le hace vibrar y procure acudir a esos momentos.

Las gratificaciones por el contrario producen un disfrute que no siempre es placentero, porque reclaman un esfuerzo de nuestra parte, consisten en actividades desafiantes donde nos involucramos con todo nuestro cuerpo y nuestra mente, tales como ayudar a un inválido a cruzar la calle, participar en un movimiento de recolección de basura, ayudar en una campaña para obtener fondos dedicados a proporcionar alimento a los más necesitados, leer un libro,  practicar alpinismo, emprender un programa serio de formación deportiva, etc.

Después de realizar una actividad de este tipo nos sentimos cansados, pero felices y esa sensación perdura, en algún momento de la ejecución sentimos que la fluidez corría por nuestras venas, no sentimos cómo pasó el tiempo, pero sí estábamos completamente a gusto.

Como parte de nuestro aprendizaje tenemos que ubicarnos en el tiempo: pasado, presente y futuro. La tarea consistirá en poner en práctica las emociones en cada momento.

Cuando traemos a nuestra mente eventos del pasado podemos experimentar emociones negativas al recordar eventos amargos, estas emociones suelen ser de ira, tristeza, resignación, pesadumbre, amargura, recriminación con el clásico “si yo hubiera”, etc. La recomendación consiste en switchear hacia las emociones positivas del pasado tales como orgullo, complacencia, serenidad. Recordar con énfasis momentos buenos y quitarle peso al recuerdo de momentos malos. Nuestra mente es una herramienta poderosa que está sujeta a nuestra voluntad, debemos dominarla.

A algunas personas les resulta difícil futurear, pero hay otras que se pasan mentalmente más en el futuro que en el “aquí y ahora”. Futurear es una buena práctica, siempre que lo hagamos con sensatez y no caigamos en las emociones negativas, que pueden ser como pesimismo, temor, miedo, angustia, desesperanza o incertidumbre. Cambiemos a emociones positivas como optimismo, confianza, fe, seguridad y esperanza. Vale la pena hacer ejercicios mentales de cómo vemos el futuro y cuál es nuestra actitud ante él.

Con respecto al presente, nuestro “aquí y ahora”, podemos estar con pensamientos negativos que nos provocan emociones negativas y que debemos evitarlas, tales como depresión, decaimiento, tristeza, sentirse estancado, atorado, o lo peor, ubicarse en un estado de indefensión, donde ya no encontramos salida a nuestra situación. El cambio a emociones positivas es obligado para sentirnos bien, practiquemos la alegría, el éxtasis, la euforia, el entusiasmo y la confianza.

Es oportuno recordar que la felicidad implica vivir todo el abanico de emociones, tanto negativas como positivas. Sería falso ubicarnos únicamente en las positivas. El ejercicio que proponemos consiste en no dejarnos abatir por las emociones negativas, sino dirigir nuestra mente hacia las emociones positivas. Tener la sensación de que somos capaces de dirigir nuestros pensamientos hacia lo que nos conviene.

La manera más segura de sentirnos felices consiste en aplicar nuestros talentos y capacidades en aquellas actividades que vivimos a diario, ya sean laborales, deportivas, familiares o sociales. Esas cualidades son las que nos distinguen y nos hacen sentir bien cuando las ponemos en acción.

Te invito a realizar los ejercicios propuestos para que incrementes tu nivel de felicidad.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

ORTEGA Y GASSET: “Felicidad es la vida dedicada a ocupaciones para las cuales cada persona tiene una singular vocación”.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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