Escucha el podcast: La Obligación Primaria de Todo Jefe

 

Un jefe que se queja de un subordinado se está haciendo harakiri. Un jefe que se lamenta de un colaborador está exponiendo su propia ineptitud. Un jefe que no logra resultados no puede culpar a sus colaboradores.

 

Un jefe, sea a nivel de supervisión, gerencia o dirección, debe tener claro su rol y el proceso necesario para cubrirlo cabalmente. Un jefe que cae sentado en la cúspide de la organización no ha recorrido la escalera de abajo hacia arriba y desconoce los sinsabores de los escalones intermedios.

 

El punto de partida de la labor de la jefatura es la integración del equipo y si se equivoca al seleccionar debe corregir cuanto antes. No siempre es posible. Es frecuente que a un jefe lo nombran y le entregan armado el equipo, con ellos tiene que trabajar. A partir de ese punto no queda más remedio que recomponer las fuerzas.

Lo apreciamos con facilidad en el caso de los equipos de futbol. Cuando termina el torneo, para quienes dirigen equipos que no calificaron, comienza el sufrimiento. Lo primero que hacen los dirigentes es despedir al director técnico y todo su equipo, ese fue el caso de Guillermo Almada al ser despedido del equipo Santos. Por su valía fue contratado rápidamente por el equipo Pachuca.

 

La siguiente etapa da inicio cuando contratan nuevo entrenador y da comienzo la búsqueda de jugadores que refuercen al equipo, ya sea en la defensa, en la media o en la delantera. Para ello se espera que cuenten con “visores” que ya tienen echado el ojo a jugadores buenos y baratos, el presupuesto siempre es insuficiente.

 

En el mundo del futbol no hay tiempo para desarrollar jugadores en proceso, es preciso traer jugadores que complementen las fuerzas existentes. La verdadera fuente del éxito radica en su plantel de canteranos, donde desde los 15 años ya se incorporan muchachos que tienen habilidades incipientes y que en la “academia” se van desarrollando para que en su momento formen parte del plantel mayor.

 

En el ámbito deportivo es fundamental un proceso de entrenamiento intenso y consistente a lo largo del tiempo. Un buen ejemplo está visible en la película Rey Richard que nos muestra la creación de dos estrellas del deporte: Venus y Serena Williams.

 

En la empresa la clave está en que el jefe (supervisor, gerente o director) posea una mentalidad de maestro o mentor. Desde los primeros momentos debe ubicar a sus colaboradores según sus competencias (conocimientos + actitudes + destrezas) y darse cuenta dónde hay fallas para suplirlas.

 

Saber evaluar competencias es una necesidad primordial, para ello un jefe debe poseer una visión holística sobre los requerimientos del sistema a su cargo. Las directrices iniciales deben ser claras y sostenibles a lo largo del tiempo. Direcciones erráticas crean confusión y decepción.

 

La más mínima muestra de incompetencia debe ser notada por el jefe para entrar en acción, ya sea que él personalmente se haga cargo de la enseñanza y el entrenamiento, o bien, encargar esa tarea a un colaborador que haya demostrado poseer esa competencia y todavía mejor aún, mandarlo a los cursos específicos que proporcionen los conocimientos necesarios. El entrenamiento deberá proporcionarse en la empresa, bajo la mirada y el escrutinio del jefe.

 

Para un jefe resulta primordial estar atento a faltas de atención, descuidos, reprocesos, o caída en la actitud de servicio a los clientes. No se trata de mantenerlos con el “tú puedes”, se trata de capacitarlos para que alcancen el nivel de desempeño que hayas establecido. Si un jefe crea un cuadro para la medición de sus KPi´s (indicadores clave de desempeño) y adopta la costumbre de efectuar registros diarios puede, con facilidad, lograr que sus colaboradores sean los primeros en plantearle las insuficiencias. Lo básico es que inspire a sus colaboradores para que deseen cumplir las metas establecidas.

 

Es ineludible para el jefe estar atento al proceso completo en su esfera de responsabilidad. Recuerdo las paredes de las oficinas de Nissan en Aguascalientes, todas cubiertas con diagramas de los procesos de cada equipo, sus tablas para el registro de datos y sus gráficas. Un jefe no puede fallar contando con semejantes ayudas.

 

Es frecuente admirarse cómo los trabajadores cuando se incorporan a una empresa trasnacional comienzan a ser productivos. Eso se obtiene sin necesidad de cruzar la frontera, esos cambios impresionantes se ven aquí en las empresas establecidas en territorio mexicano. Lo impresionante es descubrir que las empresas pequeñas y medianas no aplican esas tecnologías administrativas que están al alcance de todos.

 

¿Por qué, entonces, no aplican la tecnología que usan las trasnacionales? ¿Ignoran que están disponibles para todos? El Dr. Kaoru Ishikawa el gran maestro de la calidad en Japón contestó a una pregunta que a él no le importaba difundir su tecnología para el resto del mundo: “Si nos dejan solos no tendremos presión competitiva y acabaremos haciéndolo mal”.

 

Todo jefe debe dominar esta tecnología que a estas fechas es del dominio común. Como dijo un escritor: “si a estas alturas no lo conoce, por favor dígame ¿en qué cueva ha estado usted escondido?” Lo invito a reflexionar y a actuar en consecuencia, no lo deje para después.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

EDWARDS DEMING: Hacer calidad es como respirar, totalmente voluntario. Si no quiere aplicarlo allá usted, sus competidores lo harán razonar.

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.