Escucha el podcast: Técnica 1 del Programa para Incrementar la Felicidad: Cultivar el Optimismo

Hay muchas personas que son naturalmente optimistas, todo lo ven color de rosa. Son personas que ante una epidemia razonan: “yo no necesito vacunarme, a mí no me va a dar”. En contraste absoluto tenemos a otras personas que ante cualquier calentura leve corren al médico y se medican exageradamente. Entre esos extremos de optimismo sublime y pesimismo total es recomendable aprender a cultivar el optimismo sano.

Cultivar el optimismo implica desarrollar fe en que el futuro se nos presenta favorable, la esperanza de estar en mejores condiciones prevalece por encima de todo. Se presentarán dificultades, pero tenemos confianza en que saldremos adelante. Prevaleceremos por encima de toda adversidad.

Ante las situaciones difíciles debemos pensar que así ocurren las cosas a veces o últimamente, pero bajo ninguna condición declarar que siempre son así y, menos aún, pensar en que esa mala suerte nos persigue.

Debemos pensar en que los buenos sucesos se deben a causas permanentes gracias a nuestros talentos y capacidades o que tenemos buena suerte. Por el contrario, un fracaso debemos atribuirlo a circunstancias fuera de nuestro control o un error pasajero; sumirnos en la desesperación y permitir que se vuelva un dolor permanente es negativo y debemos evitarlo.

Cuando una persona es despedida de su empleo puede desmoronarse y sentirse verdaderamente inútil, lo cual puede conducirle a una fuerte depresión; o bien, tomar perspectiva y entender que muchas situaciones están fuera de su control. Para comprender esto pongamos un ejemplo: en Japón, el público ya no va a los encuentros de Sumo y los jóvenes están interesados en futbol o basquetbol, de modo que el deporte está en franca declinación. No es culpa de los grandes luchadores de Sumo, se están quedando sin trabajo, pero así son las tendencias que se suceden más allá de nuestro control y no nos dejan opciones a nuestro alcance. En cualquier trabajo sucede así, se cancelan porque ya no hay perspectivas de continuar funcionando como antes y no depende de lo bien o mal trabajado.

Para incrementar el optimismo, Seligman, uno de los autores que seguimos, sugiere detectar y luego rebatir los pensamientos negativos. En una relación afectuosa puede haber momentos raros y podemos pensar “es que ya no me quiere”, una vez detectado ese pensamiento pasamos a rebatirlo “lo que pasa es que hoy está preocupada por algo, debo permitir que ella me lo diga y entonces actuaré”. Debemos aprender a discutir con nosotros mismos. Esos pensamientos tienen su raíz en creencias anquilosadas que debemos detectar y refutarlas para destruirlas.

Debemos erigir defensas ante pensamientos negativos que nos brincan de manera automática y nos crean reacciones no pensadas. Detenernos y encontrar la forma de convertirlos en pensamiento positivo, concentrándonos en la esperanza de que todo será mejor en el futuro.

Una actitud positiva cultivada nos genera la esperanza de algo mejor y nos predispone para actuar de manera confiada en que todo saldrá bien.

Si tienes miedo al futuro y temes que las cosas no te saldrán bien estarás convocando a tus demonios internos que llegarán a ti para perjudicarte, justo cuando más necesitas apoyo y ayuda. Para eso debes cultivar la esperanza y la fe en un futuro mejor.

Un ejercicio que recomienda Lyubomirsky consiste en escribir una descripción de ti mismo proyectada a tres años donde plasmas tu mejor “yo” posible logrando objetivos que deseas cumplir, escribes viéndote feliz y satisfecho con tus triunfos. Repasas con frecuencia eso que has escrito.

Los pensamientos optimistas nos inyectan energía y positivismo impulsándonos hacia logros que nos habíamos imaginado, favoreciendo la perseverancia y la capacidad de luchar intensamente por lograr metas.

Ahora ¿qué hacemos? Apunta en una pequeña tarjeta una idea concreta para cultivar optimismo y llévala siempre contigo, cada vez que veas tu tarjeta, busca el lado positivo de lo que estés haciendo en ese momento y eso hazlo tantas veces como te sea posible durante el día.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

“El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista, una excusa”.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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