Escucha el podcast: Feliz y Productivo

¡Hola! Como te habrás dado cuenta, cada vez que escribo este blog y lo grabo para que sea un post siempre lo inicio y lo termino con esta expresión “Te deseo que esta semana estés feliz y productivo”.

 

Ha llegado el momento de explicar la importancia de esta expresión.

 

He dedicado varios posts anteriores al tema de la felicidad. La definición que me gusta es la que nos dice que la felicidad es un estado de bienestar pleno donde estamos a gusto con nosotros y con lo que nos rodea.

 

El estado de bienestar pleno se refiere a sentirse a gusto en todos los sentidos tanto física como mental y espiritualmente. Nada nos falta, no extrañamos la riqueza ni la fama, no tenemos carencias significativas y estamos a gusto con lo que existe alrededor de nosotros.

Los dos grandes enemigos de la felicidad son el hubiera y el pudiera. Alejamos de nosotros la felicidad cada vez que suspiramos por el “ojalá y hubiera yo comprado aquel terreno tan barato, hoy está muy caro”, “ojalá y me hubiera casado con aquella novia”, etc. Por otro lado, nos afecta el “si yo pudiera tener un mejor empleo”, “si yo pudiera tener una casa propia”, “si yo pudiera ser más rico”, etc. La solución es el presente y alejarnos de pensamientos melancólicos sobre el pasado y el futuro. La mejor herramienta para concentrarnos en el “aquí y ahora” es el mindfulness, de modo que sugiero su práctica diaria.

 

El énfasis al estudiar la felicidad se pone en el hecho sabido-pero no dominado- de que nuestro entendimiento es tan potente que los sucesos del entorno nos penetran, pero no dañan. Al percibir señales de afuera de nosotros entra en acción un filtro de alta densidad y es el cúmulo de creencias que dan forma a nuestra manera de contemplar la vida.

 

Así debemos verlo, este filtro potentísimo recibe los estímulos del entorno para dar forma a nuestros pensamientos. Es como el agua corriente que pasa por el filtro de la purificación para convertirse en agua potable. Nuestras creencias orientan todo insumo externo para que se acomode a lo que aceptamos como fuente de crédito. Modificar las creencias es una tarea titánica que sólo con orientación y esfuerzo se logra conquistar.

 

Un aspecto adicional de la definición es lo que se refiere a estar a gusto con lo que nos rodea. Aquí entra en juego nuestra habilidad para mantener control sobre las relaciones a nuestro alrededor. Cuidar el ambiente familiar manteniendo el amor, el respeto y la comprensión entre la totalidad de los miembros de la familia, saber perdonar y conciliar conflictos.

 

Resulta de gran importancia alimentar el ambiente laboral que consiste en poner diques a los roces frecuentes entre compañeros de trabajo y contener, incluso expulsar, a los rijosos y buleadores que tensan las relaciones y deterioran el lugar de trabajo. Si no podemos controlar o moderar esos ímpetus de imprudentes, entonces retirarnos, aislarnos y hacer nuestro trabajo al margen de los hostigadores. Es de gran importancia para nuestra felicidad preservar la salud emocional de quienes nos rodean, asegurando cordialidad, respeto mutuo y aprecio.

 

Felicidad no implica conformismo, no significa evitar aspiraciones que nos permitan concretar una mejor posición desde donde estamos. No quiere decir que debemos huir de los conflictos, es tener el valor de confrontar las dificultades y esmerarnos para salir adelante.

 

La fórmula es felicidad y productividad. En la parte complementaria tenemos que abocarnos al trabajo que nos produzca satisfacción y orgullo personal. Ser productivo significa hacer lo que debemos hacer empleando nuestro tiempo y talento sin incurrir en desperdicios, ni reprocesos.

 

Productividad es conseguir cada vez mejores resultados con los mismos recursos o conseguir el mismo resultado con menos recursos. Es un simple cociente que resulta de dividir resultados obtenidos entre recursos empleados. Si logramos contar con esa información a lo largo del tiempo podremos apreciar si estamos en franca mejoría o estamos estancados o peor aún, si estamos siendo improductivos.

 

En tiempos de pandemia, donde ha sido necesario el confinamiento, la falta de un trabajo comprometido ha ocasionado en muchas personas caer en depresión y ansiedad. El carecer de una actividad productiva, sin metas por cumplir, ha sumido a muchas personas en el vacío existencial que los trastorna y les causa profundos malestares emocionales. El antídoto es el trabajo acompañado de rendición de cuentas y transparencia que se consigue con datos de lo realizado frente a datos de cumplimiento. El que se aburre, se aburra.

 

Por ello, al despedir mi post y desearte una semana feliz y productiva estoy significando todo lo anterior. Considero de extrema gravedad para la salud mental y emocional no procurar la felicidad y la productividad en los términos expresados antes.

 

Te invito a la reflexión y te deseo que pases una semana feliz y productiva.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

ZIG ZIGLAR: “El éxito y la felicidad no son destinos, son jornadas excitantes que nunca terminan”

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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