Escucha el podcast: El Camino a la Felicidad / Infelicidad

Desde los tiempos de Sócrates y Aristóteles se generaliza la frase: “eres lo que piensas”, la dejó formulada el emperador Marco Aurelio y nos la recuerda Gandhi. ¿Podemos aceptarla sin discutirla? Veamos.

 

Lo que yo llamo el camino a la felicidad tiene un recorrido un poco más largo con 10 estaciones. Es como subirnos al metro, pero en un vagón del cual desconocemos su destino. Si tenemos suerte estamos en un vagón que nos conduce a la felicidad, en caso contrario, nos hemos trepado en un vagón que nos conduce a la infelicidad. A cambio, te ofrezco subirte a un vagón donde tú mismo eres el conductor y decides el rumbo a tomar.

 

En este blog nunca te adjunto documentos, excepto esta vez. Te solicito que veas detenidamente el documento adjunto. Apreciarás que al principio aparece la mención del entorno integrado por los acontecimientos que llegan a tu vida: la familia, los amigos, el trabajo y el cúmulo de circunstancias que se conectan contigo. Son inocuas, llegan a ti de manera inocente, lo que vale es tu interpretación de ellas.

 

Una vez que estas circunstancias tocan tu vida entran y pasan por un filtro, tu arsenal de creencias, esas ideas dominantes que acumulas y que, tal vez, nunca te has cuestionado. Tomemos el caso de aquellas personas que afirman que la vacunación es maligna y por tanto se niegan a vacunarse. Cualquier noticia que mencione a personas fallecidas por coágulos que se le formaron a partir de la vacuna, la toman como argumento sólido y no les interesa el dato de que son siete personas que padecieron eso de entre cinco millones de vacunados. Discutir con ellos es una pérdida de tiempo. Muy difícil hacerlos entrar en razón, tal vez los equivocados seamos nosotros. Las creencias nos producen convicciones muy firmes, difíciles de modificar.

 

La segunda estación es la del pensamiento. Nuestras creencias dan forma a nuestros pensamientos, por muy objetivos y sensatos que nos sintamos, estamos influidos por nuestras creencias. Aquí me atrevo a proponer que cambiemos la frase: somos lo que creemos.

 

La siguiente estación es la de nuestras actitudes, donde en conjunto con creencias y pensamientos, dan forma a nuestra mentalidad ¿somos positivos o negativos?, ¿tenemos mentalidad abierta o cerrada?, ¿somos liberales o conservadores?

 

La siguiente es la de las emociones. El eje axial de todo el camino a la felicidad o infelicidad está alrededor de nuestro manejo de las emociones y sentimientos, que es la estación siguiente. Es tan importante que mejor lo analizaremos en el post siguiente.

 

La sexta estación es la de las decisiones. Consiste en tomar perspectiva y desde allí contemplar las distintas opciones que tenemos al frente. Decisión es el arte de optar, de elegir el mejor camino a seguir entre varias opciones. Si nada más hay un camino por delante, en realidad no tenemos la posibilidad de elegir, simplemente continuamos por donde venimos. A la hora de decidir nos impulsan nuestras emociones y sentimientos, a su vez, están apalancadas por las estaciones previas.

 

Una vez tomada una decisión lo que sigue es actuar, poner en juego todos los elementos que caracterizan nuestro comportamiento. Es hasta este momento, con nuestra conducta, que revelamos la forma como interpretamos lo que sucede allá afuera, en el entorno. Antes del gran momento de manifestar nuestra conducta todo era una interpretación silenciosa de cómo tomamos lo que nos sucede. Es preciso puntualizar que esa visión de la conducta nos permite interpretar si la persona tiene control sobre sus pensamientos, actitudes y emociones, o si en cambio se deja avasallar por sus impulsos.

 

La octava estación es la de las experiencias. Su importancia radica en que es la prueba de fuego de nuestra conducta. Es el contacto con el entorno y es la manera de saber si avanzamos o nos damos de topes.

 

Nuestra conducta combinada con las experiencias que vivamos produce resultados con sus consecuencias. Estos resultados y consecuencias refuerzan o cambian nuestras creencias. El recorrido por las diez estaciones podemos hacerlo de manera positiva, gobernando cada etapa en la dirección que nos interesa y eso nos lleva a la felicidad. Es posible que no estemos conscientes de este trayecto y dejemos que el vagón en el que vamos avance de manera no dirigida, como si no tuviera conductor.

 

Recorrer este camino es nuestra potestad. A cada uno nos corresponde decidir si hemos de transitar por la vía de la felicidad o ignorar el camino, dejando que sea la vida la que nos empuje hacia derroteros que no deseamos y que luego lamentamos. Es nuestra culpa sufrirla o es nuestro mérito gozarla. Podemos construir una vida plena o una vida vacía. Es nuestra elección.

 

Te invito a reflexionar y a disfrutar una semana feliz y productiva.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

HENRY VAN DYKE: “La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.