Escucha el podcast: Plan de Vida o Inercia Existencial

Cuando Jaime Prash decidió cambiarse de casa comenzó a buscar y finalmente encontró una a gusto de él y de su esposa. Se cambiaron tres meses después y afirma que se sienten muy a gusto.

Jaime dice que la planeación no sirve para nada, que la vida debe vivirse como se va presentando. El caso es que nuestro amigo es Director de Operaciones de una empresa trasnacional y me preocupa que en la discusión del tema no me fue posible convencerlo. Es obvio que soy un decidido creyente de la importancia y trascendencia de la planeación.

Me sorprendió en extremo descubrir que un alto directivo sostuviera que la planeación no tiene sentido. ¿Entonces? ¿Cómo dirige? ¿Cómo le da sentido a las cosas que hace y a las personas que dirige?

Repasando con calma el célebre discurso de Steve Jobs en el evento de graduación de ingenieros de Stanford University, él afirma que los puntos sólo pueden unirse hacia atrás. ¿Significa esto que hacia adelante no pueden enlazarse dándoles algún significado? ¿Nos quiso decir que no es posible planear?

Se dice que Steve Jobs no tenía ningún plan estratégico, que los inventos que él impulsó eran producto de su creatividad y de su entendimiento de necesidades que él veía en el entorno. Es el caso del iPod. Surgió de su gusto por la música y el disgusto de no poder escuchar nítidamente a Bob Dylan en su Walkman. Él sólo pensó que tenía que haber una manera de escuchar música con mayor claridad y sin interferencias. Llegó y exigió a sus ingenieros de Apple que le dieran un producto puro, que cumpliera sus expectativas.

A partir de esa posibilidad pidió que fuera posible almacenar mil canciones. Por ese entonces ya existía Napster, un medio que permitía bajar toda la música sin pagarla. Steve vio que eso era ilegal y que no subsistiría. Como solución él visualizó la posibilidad de que las disqueras le concedieran licencias para bajar su música pagando un centavo de dólar por cada usuario.

Hubo reacciones negativas de las disqueras, no obstante los planteamientos de Jobs de que ese sería el futuro de la música y que obtendrían más beneficios de esa manera. Se negaron todas, excepto una. A partir de esa base disquera Jobs logró convencer a la segunda y a la tercera.

El lanzamiento del iPod fue un fenómeno. La tienda AppStore consiguió más licencias y al rato tenía en su inventario a todas las disqueras. Steve no se equivocó, eso “era el futuro de la música”. Imaginemos hoy, una canción del puertorriqueño Luis Fonsi llamada “Despacito” lleva 300 millones de bajadas en los distintos medios musicales. Y apenas está en quinto lugar, es decir, hay cuatro canciones más, en inglés, que han sido solicitadas más de 350 millones de veces, cada una. Esta innovación en la venta y uso de la música hace obsoletos los montones de CD´s que tenemos guardados en casa.

Después Steve Jobs se fue sobre las tabletas, el iPad. Luego sobre el Smartphone y desplazó para siempre al teléfono tal como lo conocimos en el Siglo XX. El Smartphone está haciendo obsoletas también a las cámaras fotográficas.

Entonces, Steve Jobs ¿tenía un plan estratégico o fue innovando conforme avanzaba? Todo indica que lo que él tenía en mente era una visión poderosa, adelantada a su tiempo, acompañada de una enorme sensibilidad acerca de las necesidades de los usuarios. Lo que hoy se denomina “La propuesta de Valor”. El Steve Jobs del Siglo XXI se llama Elon Musk quien está inventando soluciones que gozan de amplio reconocimiento como el automóvil Tesla con su automanejo electrónico. Quiere llevar pasajeros a Marte con su creación, el Space X.

En consecuencia, tenemos que pensar en serio sobre la planeación estratégica. Tal vez nos sirva recordar al Padre de la Administración Moderna, Peter Drucker, quien afirmaba: “los planes son útiles, pero la planeación es indispensable”. Interpreto esta frase como lo insustituible que resulta una mentalidad de planeación, donde la formulación de una propuesta de valor y de una visión juegan un papel determinante en todo lo que habremos de hacer y como punto de partida para todo el proceso de planeación.

Según lo anterior, tal vez no diseñemos un plan detallado por escrito, pero no podemos eludir la formulación de una visión, sin ella, podemos perdernos al carecer de rumbo ¿hacia dónde iríamos sin una visión, sin una propuesta de valor bien definida?

Regreso al caso de Jaime, al buscar su nueva casa, no tenía ningún plan, pero, aunque no lo reconozca, era guiado por una visión ¿Qué tipo de ambiente quería para vivir? ¿Qué tipo de colonia buscaba? ¿Cómo le gustaba una casa, con o sin jardín? ¿Con o sin garaje? ¿Tomaba en cuenta la opinión y los gustos de su esposa, de sus hijos? ¿Qué clase de vecinos quería tener, tanto para él como para sus hijos?

A veces no consideramos estos factores, no los hacemos explícitos, no los escribimos, pero allí están, son nuestra guía. En tanto directivos, no cabe duda, debemos contar con estos elementos por escrito y, con mayor razón, tomando en cuenta a todos aquellos a quienes afectan nuestras decisiones.

Te pido que reflexiones acerca de creer o no en la planeación. Suerte con una semana productiva y feliz.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? DEFINE TU PROPUESTA DE VALOR Y TU VISIÓN DE LO QUE ANHELAS Y, ENTONCES, COMIENZA A PLANEAR SU REALIZACIÓN.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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