Escucha el podcast: ¿Estás en un Buen Equipo?

La carrera de Checo Pérez resulta muy ilustrativa. Ha recorrido varias empresas competidoras en Fórmula 1. Ha conquistado varios podios, hasta llegar al máximo en Baréin.

 

Lo relevante del caso es que Checo después de una carrera mediocre en Sauber logró su sueño: pertenecer a una de las firmas de más alto renombre: McLaren. ¿Y qué le pasó? Simplemente, no encajó en el equipo. Difícil conocer las verdaderas razones.

 

Al final de su contrato, no se lo renovaron y, además, le notificaron tardíamente, lo cual ocasionó que estuviera a punto de no correr en esa temporada. En el último momento lo llamó Force India y no parecía un futuro atractivo para mejorar su carrera. Force India era una línea desconocida y sin lustre.

Aquí, al contrario de McLaren, fue recibido de la mejor manera y él hizo el máximo esfuerzo por integrarse a la escudería. Aplicó lo que ya había aprendido. Sin embargo, vuelve a tener complicaciones, aunque el segundo lugar logrado en Turquía levanta su moral y su imagen ante los demás. Su triunfo en Baréin le abre las puertas en grande, pero pareciera irreversible la decisión de que ya no estará con el mismo grupo Racing Pont, antes Force India.

 

La lección que nos deja esta experiencia es lo que nos pasa a muchos. Tenemos talento, experiencia comprobada y voluntad para hacer el esfuerzo máximo, pero…no encajamos en el equipo.

 

Un ejemplo claro lo vivimos con Hugo Sánchez y su participación en la Selección Nacional de futbol. Venía de España cargado de laureles, reconocimientos y aplausos. Era un gran goleador. No había duda.

 

Al integrarse en la Selección Nacional no encajó. Sus “brillantes” compañeros de equipo se dedicaron a sabotearlo. No le pasaban la bola. Su entrenador Bora Milutinovic se mantuvo al margen, acorde con su apático estilo de liderazgo. En el último campeonato mundial en que participó Hugo, su nuevo Director Técnico, Mejía Barón, tuvo la osadía de ponerlo a calentar y…no lo metió al campo. Al final México quedó eliminado. Perdimos todos por caprichitos de líderes inmaduros. Envidiosos que no soportan el éxito ajeno.

 

Todo esto para llevarte a la reflexión sobre tu historia personal: ¿estás en un buen equipo?, ¿tus talentos son reconocidos?, ¿disfrutas de tus logros?, ¿terminas el día laboral orgulloso y feliz?, ¿te estás desarrollando?, ¿tienes futuro?

 

En caso de que tengas respuestas negativas a estas preguntas, tal vez te ha llegado la hora de cambiarte de equipo. No esperes, como Checo Pérez, a que no te renueven el contrato. Sal a la calle a buscar nuevas oportunidades. Eres el dueño de tu destino, no permitas que nadie sabotee tu futuro.

 

Reflexiona y actúa. No permanezcas en donde no te quieren. El ambiente que te rodea es fuente de éxitos y de felicidad o de amargura cotidiana. Asegúrate de estar en el lugar apropiado. Suerte.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

Carlyle: “Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate.”

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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