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Escucha el podcast: Cienfuegos y la Traición

No acabamos de digerir una mala noticia cuando nos ataca otra con mayor fuerza y sorpresa.

La base más sólida para un buen liderazgo es la credibilidad. Cuando se pierde, se provoca una sensación de orfandad en los seguidores.

A partir del jueves 15 de octubre las fuerzas armadas de nuestro país están obligadas a trabajar desde los cimientos para rescatar la credibilidad en la sacrosanta fidelidad y entereza del glorioso Ejército Mexicano.

¿Dónde queda la confianza depositada en ellos? ¿Seguiremos creyendo en su lealtad o desconfiaremos de ella?

¿Cómo es que un valiente y premiado egresado del Heroico Colegio Militar y con una carrera castrense verdaderamente admirable cae en descrédito?

En Expansión en línea y en todos los diarios se hizo relevante la misma nota: “Es detenido en el Aeropuerto de Los Ángeles el exsecretario de la Defensa Nacional General Salvador Cienfuegos Zepeda por acusaciones de narcotráfico”.

Lo más sorprendente es que el cártel que se dice haber protegido es francamente desconocido: H-2 conocido como un brazo del cártel de los Beltrán Leyva dominadores del corredor de occidente entre Sinaloa y Nayarit.

Los cinco cargos de los cuales es acusado son los siguientes:

“Asegurarse de que operaciones militares no fueran conducidas contra dicho cártel.

Iniciar operaciones militares contra sus organizaciones narcotraficantes rivales.

Localizar transporte marino para el embarque de drogas.

Actuar para expandir el territorio controlado por el cártel de Mazatlán al resto de Sinaloa.

Presentar a líderes del cártel con otras autoridades mexicanas corruptas”.

Todavía no han sido demostrados los cargos, por tanto, su culpabilidad está sujeta a comprobación, pero el impacto nacional e internacional de la noticia ha erosionado para siempre la credibilidad en los altos mandos de las fuerzas armadas. Limpiar esa mancha será poco menos que imposible. Peor aun es que se asocia con el pensamiento de que no actuó solo. Hay más culpables.

¿Puedes imaginarte la desazón entre la tropa? ¿Cómo creer en el futuro en las arengas de amor a la Patria? ¿Cómo confiar en líderes que te guían cuando ellos fallan a su credo? ¿De qué sirve jurar un Código de Honor para luego traicionarlo? Si ese Código es incumplido por los altos mandos ¿los de abajo se sentirán obligados a la devoción de antaño?

En las empresas contamos con declaraciones de misión y visión, acompañadas de un Código de Conducta ¿Qué pasa cuando los líderes ignoran esos postulados? ¿Se sienten obligados los demás miembros de la organización? Por supuesto que no. Para que todo postulado sea válido se requiere del ejemplo de los niveles más elevados de la jerarquía organizacional. Esa verticalidad es obligatoria para que una organización logre consolidar la cultura organizacional que requiere para triunfar en la vida comercial.

Es muy probable que el General Cienfuegos se haya visto contagiado del ambiente de corrupción que lo rodeó durante los seis años que estuvo al frente de la Secretaría de la Defensa Nacional, eso lo llevó a flaquear en un solo fatídico año: 2017. Las acusaciones que se infieren debidamente sustentadas abarcan un breve lapso, van de diciembre de 2016 a febrero de 2018. Pero alguien que se dice incorruptible tiene la obligación de mantenerse así siempre y no dejar que sus acciones lo traicionen. El pecado de hoy no se limita a la flaqueza de un individuo, desparrama sus consecuencias al resto de quienes marcharon junto con él. Trágicamente, este asunto es grave. Recomponer la credibilidad va a tomar muchos años.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

Séneca: “El honor prohíbe acciones que la ley tolera”.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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