¿Cuál es tu Sueño?

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Nada más emocionante, para mí, que ver a las personas batallar por hacer realidad su sueño. Van y se ponen de pie frente a un jurado y manifiestan lo mejor que tienen, qué pueden hacer con lo que tienen y lanzan al aire la fortaleza de su espíritu para conquistar lo que ha sido su sueño largamente acariciado.

Sé de sobra, que no todo el mundo comparte conmigo esta pasión por contemplar esa lucha. Aun así, pretendo presentarte ciertas reflexiones acerca de la importancia de luchar por un sueño.

Me estoy refiriendo a la etapa de concurso cerrado en el programa televisivo conocido como La Voz. Los jueces (couches) están de espaldas al concursante, su cometido es aceptar a quienes tienen la voz y por supuesto su buen manejo, no cuenta la presencia, si es alto o chaparro, si es fea o bella, carismática o seca. Sólo la voz. ¡Qué importante!

Cada uno de los coaches cuenta con una trayectoria artística indiscutible. Han dado evidencia de que poseen criterios artísticos refinados para proceder a la evaluación de los candidatos. Los coaches están al parejo, pero es indiscutible que Ricardo Montaner es el gran maestro. Están María José, Belinda y Christian Nodal.

De cada uno de los participantes nos proporcionan breves antecedentes. Unos vienen del campo, otros de ciudades pequeñas como Caborca, Sonora o de capitales como Guadalajara, Ciudad Victoria o la Ciudad de México. Triste: no hay del sur y menos del sureste mexicano. ¿Qué no hay buenos candidatos? ¿No hay buenas voces? Así es el subdesarrollo, se nota en todo de la vida nacional.

Me ha gustado ver lo que se cosecha: La Voz tiene varios años en México y esa consistencia de presentación anual ha provocado una cascada de participantes que nos muestran sus apegos a la música desde pequeños con el apoyo de sus padres. Esto es relevante porque hace unos quince años los padres no permitían que sus hijos se distrajeran de sus estudios y de la conveniencia de hacer una carrera profesional.

Me permito, con tu permiso, una digresión. Me identifico con estos concursantes porque de niño yo cantaba en el coro y berreaba en el baño y en la sala de mi casa. Mi madre me buscó un maestro de canto, luego entré a cursar la carrera profesional de canto en la Escuela Nacional de Música de la UNAM, guardo mi credencial con gran cariño.

Después de un par de meses tomando clases el maestro me llamó y me dijo: “Alfredo, tienes una voz de barítono extraordinaria, muy admirable para tus 17 años. Pero esta carrera es básicamente de oído y tú no tienes oído. No tienes futuro y debes evaluar bien si deseas seguir o no”.

Decidí que le iba a demostrar al maestro que yo sí podía. Al mes nos pusieron nuestras primeras arias de ópera, a mí me tocó “Di Provenza il mar, il sol” de La Traviata. Pasaron dos semanas y mi aria no me salía, me descuadraba y ni cuenta me daba. Acabé convenciéndome que esto de la cantada no era para mí. Tener buena voz no es suficiente. Con gran amargura. Ni modo, tuve que hacer un ajuste de cuentas con mis sueños. No era por allí.

Me identifico con los participantes que no logran la aceptación de los couches. Ricardo Montaner al tomar la palabra lo hace con gran delicadeza sabiendo el sentimiento profundo del concursante que ha llegado con gran ilusión a conquistar su sueño: “No nos hemos volteado porque lo primero que juzgamos es la fidelidad a los tonos, falló tu afinación y, tal vez por los nervios, te desentonaste al arrancar y luego no pudiste controlar la canción. Tienes buena voz, sigue adelante”. Le faltó decir, por más voz que tengas, el cantar requiere otros aspectos fundamentales. Decencia y prudencia se impusieron. Montaner afirma “la afinación viene de fábrica, eres afinado o no”. Mi experiencia personal lo confirma.

Por el contrario, un concursante de 16 años cantó extraordinariamente bello. Hizo de la canción lo que quiso. Otra muchacha de 20 años de edad cantó una de las canciones de Alicia Keys y, no obstante su dificultad, lo hizo maravillosamente. Estos bendecidos con los atributos para ser cantantes se van felices porque han logrado ser incorporados al equipo de alguno de los cuatro coaches. Todavía no han triunfado, pero han superado un escollo formidable. Una expresión que he escuchado a los coaches y que me ha gustado: “La canción no puede estar por arriba de ti, tienes que dominarla para que puedas imprimirle tu sello”. Muchos de los aprobados lo han logrado.

Me parece que en todas las carreras tenemos algunos momentos de prueba para darnos cuenta si estamos o no en la especialidad que realmente podremos dominar. Hay ciertos “fundamentales” que nos retan, o estamos por arriba de ellos o nunca podremos superarlos al carecer de las aptitudes básicas, todo lo demás puede aprenderse y superarse, para eso es la capacitación de adultos. Por ejemplo, en los boxeadores o traes punch o simplemente…no lo tienes. Podrás ser un estilista y ganar, pero nunca serás espectacular. En ventas: o tienes el toque para inspirar confianza y caer bien, o tendrás que luchar con las capacitaciones que te dotarán de otras habilidades y, tal vez, con esfuerzo, saldrás adelante, pero nunca serás un gran vendedor.

Te invito a reflexionar: ¿Cómo te va con “los fundamentales” de tu carrera? ¿Cuál es tu sueño? ¿Has escogido bien? Suerte, te deseo que vayas bien. Que seas un triunfador. Si tu elección concuerda con tus talentos naturales, no lo dudes saldrás adelante.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

Emerson decía: “…averigüe qué es lo que usted es, y sea eso. Sea lo que usted es y no lo pierda. Es la única manera de volar, realmente”

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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