Foto: https://emprendedoresnews.com/emprendedores/10-secretos-de-productividad-de-elon-musk.html

 

Escucha el podcast: Elon Musk: Innovador Futurista I

 

El sábado 30 de mayo de 2020 el mundo entero se emocionó con el lanzamiento de una cápsula espacial tripulada que alcanzaría la Estación Espacial Internacional. Contribuyó al ánimo popular la extraordinaria difusión del magno evento.

 

¿Por qué tanta emoción? Desde 2011 la NASA dejó de enviar astronautas desde su territorio, lo hacen pagando 80 millones de dólares por cada asiento en la cápsula Soyuz de Rusia. Por otro lado, Canadá, China, la Unión Europea, India y Japón se incorporaron al esfuerzo espacial, pero tampoco han lanzado sus propios cohetes. Todos le pagan a Rusia por el transporte a la Estación Espacial. Más de 205 astronautas de 16 países han viajado.

 

Ahora bien, ¿por qué es importante la Estación Espacial? Es una muestra de auténtica cooperación internacional. China está realizando pruebas para crear su propia Estación. La Estación Espacial permite llevar a cabo investigaciones que no se pueden realizar a ras de tierra, está orbitando a 400 kilómetros de altura y le da una vuelta a la tierra cada 90 minutos, se mueve con la energía que captan sus paneles solares.

 

Las investigaciones rondan sobre ciencias de los materiales, el clima espacial, meteorología, ciencias físicas, medicina espacial y ciencias de la vida. Lo más importante, está constituida para ser una parada intermedia a los viajes a la luna y marte, que se encuentran en proceso. Los experimentos para ecografías, ultrasonidos, captación de energía solar y otros son avances que ya se están aplicando en la tierra.

 

Se está generando consenso sobre la conveniencia de que el avance en el estudio del espacio sea un esfuerzo global y se pueda incorporar a China, India y Corea, pero el reglamento actual impide a la parte estadounidense aceptar la colaboración de China.

 

Todo sea para percatarnos acerca de la relevancia de este envío del 30 de mayo. ¿Por qué la Unión Europea y China con todo su poderío no han sido capaces de un lanzamiento semejante? ¿Por qué la NASA dejó de ir al espacio desde su territorio durante más de nueve años? ¿Cómo es que una empresa privada sí pudo hacerlo?

 

La NASA suspendió su programa espacial por razones presupuestales. Su enorme burocracia y toda la parafernalia que envuelven estas tareas hacen que el costo de lanzamiento por cada kilogramo con su transbordador le cueste 54,500 dólares, en cambio este lanzamiento del Space X tuvo un costo de 2,720 dólares por kilogramo, apenas un 5 %. Después de pisar la luna 12 astronautas y muchos viajes al espacio la desmotivación cundió en la NASA llena de fierros viejos y personal anquilosado.

 

Elon Musk el fundador, patrocinador y director de Space X traía desde su niñez el sueño de colonizar marte. Cuando vendió su empresa PayPal le quedaron a él 180 millones de dólares líquidos y pensaba que ahora sí podría dedicarse a darle forma a sus sueños. Después de aprovechar una beca en la Universidad de Pensilvania graduándose en economía y en física de la Wharton School, él manifestó que deseaba dedicarse a resolver problemas importantes de la humanidad en cosas como energía renovable o cuestiones espaciales, se inscribió en el doctorado de física en Stanford, pero sólo duró dos días, dijo que lo mejor era crear su empresa.

 

Quiso empezar comprando unos misiles balísticos intercontinentales y fue a Rusia pensando que allí podría conseguirlos. Cuando le dijeron el precio de ocho millones de dólares les dijo que eso valían dos. Los rusos se enojaron y lo ningunearon, “tú no tienes dinero” le dijeron.

 

De regreso, en el viaje, analizó todos los datos y concluyó que él podría construirlos por menos del 10 % de lo que le pedían los rusos. Fundó Space X en mayo de 2002 a la edad de 30 años, asignándole 100 millones de su fortuna personal. Compró un gran terreno a las afueras de Los Ángeles y dio inició a la construcción. Juntó un equipo de personas que él fue conociendo de uno en uno, pero todos con experiencia y una elevada formación académica. Encontró a su hombre clave, Tom Muller, que trabajó en empresas donde aprendió a manejar combustible líquido de máxima potencia. Planeó que comenzaría con cohetes de corto alcance para lanzar satélites de baja altura.

 

En 2002 había moda en ese ambiente de hablar sobre marte o sobre viajes interplanetarios, pero se tomaba como locos a los que intentaban expresar algo serio al respecto. Eran varios los “locos”, uno de ellos era Elon Musk y todos se burlaban de su aspiración de colonizar el planeta rojo.

 

Después de cuatro años de arduos trabajos y una entrega plena, ¡Al fin! en 2006 estuvo listo su primer cohete, el Falcon I, ya pudo hacer el primer lanzamiento. Sólo aguantó 33 segundos en el aire antes de explotar en pedazos. En los dos años siguientes lanzó otros cohetes y todos estallaron. Su capital estaba agotándose y sólo le quedaba dinero para un cuarto lanzamiento, riesgo total, si fallaba quebraría su empresa. En septiembre de 2008 el Falcon I se elevó al cielo y salvó a la empresa Space X. Dos meses después la NASA le otorgó un contrato por 1600 millones de dólares para llevar carga a la Estación Espacial Internacional a 400 kilómetros de altura.

 

Musk y su equipo continuaron con sus avances tecnológicos. Mejoraron el sistema de energía de sus paneles solares. Crearon el Falcon V con cinco motores. En 2011 anunciaron un programa que aspiraba a llevar pasajeros a la Estación Espacial, ya no sólo de carga. Dieron forma al Falcon IX con nueve motores. Avanzaron en su tecnología de hacer reusables los cohetes, algo que nadie creía que se pudiera lograr, pero Elon lo consideraba clave para abaratar los costos y tener una ventaja competitiva insuperable. Estos son los logros que se pusieron de manifiesto el 31 de mayo de 2020 al atracar el módulo Dragón en la Estación Espacial Internacional y ver cómo aterrizó de regreso con gran precisión el cohete Falcon IX. Aterrizó intacto, listo para otro viaje.

 

La trayectoria que ha seguido un niño que nació en Sudáfrica, que sufrió “una infancia para no recordar” y que hoy es la figura clave de la innovación por el futuro, es digna de conocerla, te la explico en el próximo blog. Te invito a reflexionar.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

Recuerda leer LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE editado por Granica

 

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