Escucha el podcast: ¿Atrapado en el Remolino del Día a Día?

 

Te ha sucedido que terminas el día de trabajo y sientes que no has hecho lo que deberías. ¿Pasas los días sin lograr algo emocionante? ¿Arrancas hojas al calendario sin anotar nada sobresaliente? ¿Te gustaría escapar del remolino?

El remolino de cada día es lo que nos atrapa, hay tantas distracciones, tanto que ver en Netflix y en los múltiples canales, el WhatsApp, el celular que no nos deja. Comienza un año y transcurre el primer mes, luego el segundo y así… De repente, descubrimos que ya estamos en octubre y al rato diciembre. ¿Qué resultados tenemos? ¿De qué nos sentimos orgullosos? Con toda seguridad hemos sacado adelante nuestras tareas, es la rutina diaria.

Veamos algunas recomendaciones. Espero te resulten útiles.

  1. ¿Cuál es tu sueño frustrado? Tal vez pienses que “ya no tiene caso” seguir luchando por él. Tal vez ha llegado la hora de tomar el toro por los cuernos y enfrentarlo. Si eres una persona madura, no tan joven, estás obligado a ir por algo que te reivindique, si no es un sueño infantil o juvenil entonces trázate un propósito que te llene de ilusión y energía. Tal vez un propósito del trabajo.

  1. Define el objetivo con claridad. Por ejemplo: Quiero lograr un ahorro de cien mil pesos para el 31 de diciembre. Quiero bajar 13 kilos para dentro de 6 meses. Quiero ser el vendedor número uno de la empresa. Quiero ser la empresa con mayor participación de mercado. Sin duda, hay muchos “quiero”. Escoge uno. Tu selección debe alzarse por encima de las tareas cotidianas.

  1. Busca adeptos para tu propósito. No faltará un pariente o un amigo que te quiera acompañar, que te aliente para que no falles. Tu cómplice o tus cómplices si pueden ser los miembros de tu equipo de trabajo. Nunca lo hagas solo.

  1. Divide tu propósito en logros semanales. Cien mil pesos entre 32 semanas debes ahorrar 3,125.00 semanales. 13 kilogramos entre 24 semanas te obligan a bajar 0.542 (medio kilogramo) cada semana. Si quieres romper récord de venta calcula el porcentaje de lo que debes aumentar cada semana.

  1. Traza una gráfica que tenga en la base (las X) las semanas a considerar, sean 24 o 32 semanas, o según lo necesites. En el eje vertical de las Y (pondrás las cantidades: ya sean 100,000 o bien 13 kilogramos). Ahora pones un punto en la semana uno, en donde estás hoy y luego en la semana última de tu programa pones otro punto. Los unes y tienes una línea recta. Imprimes una copia para tu(s) cómplice(s).

  1. Acuerdan ambos, los cómplices y tú, un día a la semana para revisar los avances y pones un punto en tu gráfica. Si tu punto queda arriba de la línea, querrá decir que vas cumpliendo. Si tu logro se refleja en un punto que va por debajo, pues ya lo sabes, vas mal.

  1. Tu cómplice o tus compañeros del equipo de trabajo deberá(n) brindarte un aplauso y, tal vez, un refresco o un café si vas bien, pero si no, entonces tú lo invitarás, por incumplido. Prometerás corregirte. Si es todo tu equipo, pues igual. Lo importante es darle ritmo a la revisión semanal. Es para tomar conciencia de lo que se está haciendo bien y lo que no resulta como lo planeaste. Sin duda, aquí está el secreto, en la revisión semanal. Si lo haces al final del trimestre o del año ya es tarde. Las lamentaciones por el fracaso no ayudan a enmendar los errores. No hay lágrimas suficientes para lavar un fracaso. Lo peor: no conviertas el fracaso en costumbre.

Te puse dos ejemplos sumamente sencillos. Te toca elegir un propósito que te resulte significativo para ti y te sea útil, en el trabajo y en la vida.

La intención consiste en desarrollar una pasión que te conduzca a la concentración plena, una dedicación que haga posible evitar las distracciones y te conduzca hacia el logro de un propósito maravilloso, que transforme tu vida y te haga sentir que estás dejando una huella duradera por el impacto que produzca en tu entorno.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

No se te olvide leer: “Los buenos líderes diseñan los hábitos y los convierten en cultura organizacional” página 54 de LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE editado por Granica. Búscalo en Amazon, Gandhi o El Sótano.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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