4 Habilidades para Hablar en Público

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Hace un par de semanas tuve el privilegio de impartir nuevamente el curso de hablar en público. Resulta muy disfrutable compartir con un grupo corto de once ejecutivos el conjunto de técnicas para desempeñarse sólidamente frente a un público.

Las técnicas son tan abundantes que es preciso combinarlas para lograr un resultado altamente satisfactorio en tan sólo dos días. La consolidación de estas técnicas nos lleva a cuatro grandes categorías, que las trataremos adelante.

Lo primero ¿eres de los que sufren el pánico escénico o de los que lo gozan? Cuando se te presenta una oportunidad de tomar la palabra ¿te animas o le corres? ¿Eres de los que toman la iniciativa o te muerdes el rebozo? Cuando asistes a una junta de trabajo ¿eres de los que se callan o de los que vierten su opinión? ¿Te expresas con fuerza y seguridad o te tiembla la voz?

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4 Habilidades para Hablar en Público

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Hace un par de semanas tuve el privilegio de impartir nuevamente el curso de hablar en público. Resulta muy disfrutable compartir con un grupo corto de once ejecutivos el conjunto de técnicas para desempeñarse sólidamente frente a un público.

Las técnicas son tan abundantes que es preciso combinarlas para lograr un resultado altamente satisfactorio en tan sólo dos días. La consolidación de estas técnicas nos lleva a cuatro grandes categorías, que las trataremos adelante.

Lo primero ¿eres de los que sufren el pánico escénico o de los que lo gozan? Cuando se te presenta una oportunidad de tomar la palabra ¿te animas o le corres? ¿Eres de los que toman la iniciativa o te muerdes el rebozo? Cuando asistes a una junta de trabajo ¿eres de los que se callan o de los que vierten su opinión? ¿Te expresas con fuerza y seguridad o te tiembla la voz?

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Líder “Sangrón”

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En este post pretendo descargar mi furia ante la incomprensión que sufren los “superlíderes”. Podemos pensar en casos como Jack Welch, Steve Jobs y muchos otros que se destacan por encima de sus contemporáneos.

En esta Navidad pasada tuve oportunidad de asistir por tercera ocasión a la presentación del evento The Christmas Spectacular en el Radio City Hall de Nueva York. Cada Navidad desde diciembre de 1933 es presentado este maravilloso espectáculo. Es imperdible si se visita la ciudad en época navideña.

El show es anunciado como “el número icónico de danza precisa”. Resulta asombroso ver cuadros bailables con 75 danzantes, llamadas Las Rockettes, con un grado de precisión y ritmo al máximo nivel. El espectador disfruta de un movimiento sincrónico sin paralelo. No hay errores. No hay una sola de las bailarinas que se equivoque al interpretar su rol en una compleja y bellísima coreografía.

¿Cómo se logra este milagro de ejecución? Únicamente con una directora creativa como Karen Keeler y sus cuatro asistentes de coreografía. Me los imagino contemplando audiciones tras audiciones hasta encontrar a los 75 bailarines que llevan el ritmo en todo su cuerpo y no solo en las piernas. Una vez seleccionados hacerlos pasar por un proceso agotador de ensayo diario hasta lograr la sincronización de todo el elenco. ¿Se podría lograr sin exigencias?

A estos líderes exigentes, que saben lo que quieren, se les suele llamar “sangrones”, “insoportables”, “autoritarios”, “dictatoriales”, etc. Pero quienes están a la altura de las exigencias se sienten orgullosos, al final, porque lograron un resultado que los enorgullece profunda y legítimamente. Un resultado que los llevó a una altura que ni ellos mismos sabían que podrían lograr.

Jack Welch es considerado el ícono de los directores generales (CEO). ¿Cómo llegó a esa posición? Implantó políticas sumamente exigentes en relación con el personal, en principio estableció que en las evaluaciones de desempeño al 10 % inferior se le despidiera y se contrataron los reemplazos. Creó un centro de capacitación del máximo nivel dedicado al desarrollo de todos sus trabajadores, comenzó con el nivel ejecutivo. A nivel empresarial estableció que se eliminaran las líneas de negocio que no ocuparan el primero o el segundo lugar en su mercado. En 20 años hizo de General Electric un consorcio de empresas potentes con alta rentabilidad.

Steve Jobs ha sido catalogado como el más cruel de los jefes por sus humillaciones y rechazos. Sin embargo, la obsesión que tenía por el producto perfecto lo llevó a crear la empresa de mayor valor accionario en el mundo durante 2015 (cuatro años después de morir). Su verdadera obsesión no eran los productos, era la empresa como una “máquina de producir artículos perfectos”.

Otro líder “cruel” por sus exigencias es Alejandro González Iñárritu que como director cinematográfico es conocido por sus actitudes y sus directrices de máxima precisión, hasta obtener lo que él tiene en la mente.

En el equipo que trabajó con él en la producción de la película “El Renacido” (The Revenant”), 20 personas renunciaron porque era infernal trabajar en esas condiciones bajo sus directrices.

Me imagino lo orgullosos que se sienten ahora todos los que participaron, por el estupendo logro de dar forma a una película que ha ganado múltiples premios.

Ahora bien, ¿qué sucede en nuestras empresas? Cualquier jefe que tiene un marco mental preciso de lo que “debe lograrse” y que se niega a recibir menos de eso, es considerado autoritario y prepotente. Un jefe así provoca mucha rotación. Se le va gente que no aguanta un rigor en el desempeño y un ritmo de trabajo al cual no suele estar acostumbrado. Pero si está preparado en el arte del liderazgo termina con un equipo que sí le responde y se elevan ambos, líder y equipo, a nuevas alturas.

Otra cosa es el jefe realmente autoritario y prepotente que no sabe lo que quiere y se deja llevar por ocurrencias impulsado por un ego sabelotodo. El líder ignorante sigue todavía con la creencia de que un jefe debe saber todas las respuestas y tener la solución para todos los problemas, de modo que cuando se le presenta un dilema, si no sabe lo inventa y si falla descarga su enojo contra sus subordinados, que en este caso no llegan a colaboradores.

Pero hay una solución. Stephen Wozniak al perder una insoportable discusión ante Steve Jobs le dijo: “Steve, esto no es binario. Se puede ser talentoso y decente al mismo tiempo”.

En mi afán de ofrecerte elementos para reflexionar y aprender a ser un mejor líder, te pido que consideres algunas de las aportaciones que te he proporcionado para que no seas un “líder sangrón”, sino alguien talentoso y decente.

Trabajar hoy con “millenials” obliga a los jefes a poner en acción su expertice bajo condiciones de respeto y amplia consideración para sus colaboradores. Si no es así, se dan la media vuelta y se van. Incorporarlos al esfuerzo grupal requiere el desarrollo de nuevas habilidades de parte de los líderes. Te propongo hagas un esfuerzo por mejorar continuamente.

Te deseo que sigas teniendo semanas productivas y felices.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA, NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ESE ES UN LÍDER ¿ACASO ERES TÚ?

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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