¿Qué tan Satisfecho estás con los Resultados que Obtienes?

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Don Joaquín, un hombre de más de 70 años de edad, de repente se encontró ante el espejo del pasillo de su casa, se quedó petrificado al verse reflejado y se dijo “el hombre que soy, saluda con gran tristeza al hombre que pude haber sido”. Después de eso, le invadió una gran amargura y se sintió profundamente abatido, por sus mejillas rodaron algunas lágrimas.

Don Joaquín no es la excepción, somos muchos en situación semejante. ¿Por qué nos apartamos de la senda del triunfo personal? ¿A qué se debe que los sueños y anhelos de juventud se truequen por resultados diferentes? ¿En qué momento traicionamos nuestras aspiraciones?

Aún estás a tiempo, aunque dice el dicho que “nadie aprende en cabeza ajena”, tal vez tú sí. Los casos que se presentan en este libro nos conducen a la reflexión y al aprendizaje.

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Iñárritu y Del Toro… Dos Estilos

Foto: https://www.prensa.com/entretenimiento/cuarta-ocasion-Oscar-director-mexicano_0_4978002151.html

 

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En la ceremonia número noventa de la entrega de los premios Oscar, a lo mejor del cine, según la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, tuvimos oportunidad de ver el desfile de actores y actrices de la más variada raza humana.

Llamó la atención la frecuente, respetuosa y obsecuente referencia a Guillermo del Toro, director mexicano de la película La Forma del Agua. Parecía que todos los presentes, invitados de la Academia, deseaban que ganara el director mexicano.

Es notable. La competencia estaba muy reñida, especialmente porque Christopher Nolan, era un candidato muy fuerte gracias a una película extraordinaria: Dunkerque. Además, es un director muy reconocido en ese ambiente y nunca ha ganado un Oscar.

De este modo, resultó emotivo ver cómo a Guillermo del Toro, originario de Guadalajara, lo rodeaban de cariño y aprecio, con una intensa cascada de aplausos, cuando se anunció su premio al mejor director y unos minutos después el reconocimiento a su película La Forma del Agua como la mejor película.

A mi juicio es contrastante ver cómo a Alejandro González Iñárritu se le llena de admiración y reconocimiento por su talento en la realización de películas imaginativas y dramáticas, mientras que a Guillermo del Toro se le dispensan innumerables muestras de cariño y aprecio.

Esto es consecuencia de sus correspondientes estilos de liderazgo.

Guillermo del Toro expresó que su película es una muestra de amor, tanto la música, que también ganó un Oscar, como el guión reflejan una condición humana orientada al amor, a la protección del ser diferente, al cariño que puede surgir entre alguien con capacidades diferentes (la mujer de la limpieza que es muda, pero no sorda) y el monstruo que no espanta, pero sí refleja cualidades de ternura. Personalmente, confieso que, al terminar de ver la película, me quedé sumido en una sensación de placer que no suelo tener con otras películas.

Guillermo del Toro fue rodeado por su equipo con manifestaciones claras referentes a una adhesión basada en afectos mutuos. La gente que trabajó con él se manifiesta, en distintas entrevistas, como el gusto de haber colaborado con alguien que despliega conocimiento y experiencia, pero que los transmite con delicadeza y persuasión. Se hace lo que el director quiere, pero porque lo pide con un lenguaje claro y directo, haciéndoles ver el porqué de lo que debe realizarse.

Con Alejandro González Iñárritu ocurre algo distinto. Le brindan respeto profesional basado en una profunda admiración a su talento. Su estilo directivo es enérgico y exigente. Obtiene lo que quiere porque no admite concesiones.

Alejandro afirma “yo creo en la gente, por eso les exijo al máximo. Sé que puede dar más y le invito a que me lo dé”. Es por ello que a Leonardo DiCaprio lo hizo comer un corazón de caballo y lo puso a nadar en aguas a punto de congelación. Lubezki, su camarógrafo, tuvo jornadas exhaustivas para captar imágenes sin luz solar, a punto de morir el día y antes de comenzar la noche. Escenas que tuvieron que ser captadas durante varios atardeceres con esas características. Los exprimió, a cambio, los dos ganaron su propio premio Oscar, lograron el sueño de su vida.

Tenemos dos estilos de liderazgo diferentes. Del Toro basado en ganarse a su equipo, trasmitirles el cariño por lo que están construyendo, en un ambiente de cordialidad y afectos mutuos. González Iñárritu logra que se haga lo que busca porque plantea la grandiosidad del proyecto, los inspira y los compromete a la excelencia en la realización. Nada que no sea excelente.

Al final, los dos grandes directores mexicanos han ejercido liderazgos distintos, pero con resultados poderosos. Lograr el galardón de mejor director y mejor película tiene un mérito inmenso en un ambiente donde muy destacados directores fílmicos de todos los países están presentando las más soberbias creaciones de lo que son capaces.

En las empresas también se presentan distintos estilos de liderazgo. Tenemos a directores que al estilo de Guillermo obtienen solidaridad y cumplimiento ejerciendo la cohesión de su equipo por el impulso que representa el afecto y la consideración por ellos. Otros directores al estilo de Alejandro González logran sus resultados con base en la inspiración y la presión sin admitir desviaciones a los planes y programas trazados.

En fin, te corresponde reflexionar acerca del estilo de liderazgo que ejerces tú y otros líderes de tu organización, lo importante es ser consciente de lo que haces y está en juego. Suerte en tu decisión.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? INICIA DEFINIENDO TU ESTILO Y PERFECCIONÁNDOLO.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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