Las Seis Virtudes Universales Parte II

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¡Hola! Continuaremos con el enfoque de las seis virtudes y 24 fortalezas que plantea el padre de la Psicología Positiva, el Dr. Martin Seligman, en su recomendable libro La Auténtica Felicidad.

En el post anterior dejamos claro cómo se asocian las fortalezas con las virtudes y éstas con la felicidad. Lo elemental: no hay autopista hacia la posada de la felicidad. Si queremos hacer de la felicidad nuestra misión en la vida, ésta nos llega a través de cultivar y aplicar nuestras fortalezas.

Es prácticamente imposible vivir de acuerdo con las 24 fortalezas, pero sí debemos conducir nuestro comportamiento apegado a ellas y apoyarnos sólidamente en las fortalezas que se acomodan mejor a nuestra manera de ser y de sentir la vida.

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Aprendizaje Constante

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Berkshire es una de las empresas más impresionantes si se trata de predecir los movimientos de la Bolsa de Valores de Nueva York y de anticipar el éxito de empresas nacientes, su primera apuesta fue nada menos que Coca Cola y hoy cuenta con un conglomerado de 70 empresas de diversos tamaños. Impresiona más saber que su presidente, el célebre Warren Buffett, lo dirige acertadamente a los 83 años de edad y asombra más el saber que su mano derecha analítica y conceptual, el vicepresidente Charles Munger, es un estudioso de 89 años de edad. Ambos están preparando diversos sucesores, pero no tienen planes para retirarse.

De la misma manera vale la pena recordar a Rubinstein interpretando magistralmente al piano a Chopin a sus 90, Pablo Casals con su violonchelo a los 95 (murió a los 97), Pablo Picasso pintando a los 90 (murió a los 92), y así, algunos otros grandes.

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Tres Decisiones Existenciales Parte III

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En los dos posts anteriores hemos abordado dos decisiones existenciales: ¿de qué vamos a vivir? y ¿con quién vamos a vivir? Dejamos claro, eso espero, que la primera decisión es preciso tomarla a los 18 años y la segunda entre los 24 y los 28 años de edad.

También he insistido en que es válido no decidir. Es una forma terrible de decidir, pero existe y debemos asumir sus consecuencias. No decidir es una forma de decidir, y no decidir en cuanto a estas dos primeras cuestiones es perfectamente factible, pero también debemos aceptar que la decisión se la estamos cargando a la inercia existencial. Estas dos decisiones siempre están allí, sean tomadas por nosotros o por las circunstancias. Son resueltas con el paso del tiempo. Seguir leyendo