Persuasión: Técnica 10

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La neurociencia sigue avanzando en el propósito de conocer cada vez más los insondables secretos del funcionamiento del cerebro humano. Es preciso recordar que la simplificación de estos hallazgos, facilitan su difusión y aceptación.

Un aprendizaje importante es el que consiste en considerar que las reacciones automáticas, instantáneas e improvisadas surgen cuando menos lo esperas y son producto del funcionamiento de nuestro cerebro reptiliano. Únicamente personas que han entrenado su control pueden pasar esas reacciones por el filtro del neocórtex, que es el cerebro racional. La siguiente herramienta nos hace reflexionar acerca de este conocimiento.

HERRAMIENTA No. 10 EL PRINCIPIO DE SIMPATÍA. Cuando nos encontramos con una persona desconocida nos toma menos de diez segundos formarnos una primera impresión. Es lo mismo que sucede con nuestra página de internet, basta con abrirla y ¡ya tenemos una primera impresión! En ese instante tomamos una primera y precipitada decisión: nos agrada o no. En caso negativo, tomará mucho tiempo y esfuerzo cambiarla.

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¿Quién Guía tu Camino?

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Es frecuente escuchar a personas soberbias afirmar que son los amos de su destino u otras que dicen que son los capitanes de su alma. ¿Es cierto esto?

Hace pocos años el Dr. Paul McLean emitió su teoría del cerebro “triuno”. Consiste en comprender que tenemos tres cerebros combinados que gobiernan nuestra conducta.

El primer cerebro es el reptiliano, un vulgar cocodrilo que reacciona como lo que es: un animal. No piensa, no decide, sólo actúa irracionalmente, por impulsos. Es en esencia, lo más primitivo que hay en nosotros. ¿Qué tan cerca estamos del primitivismo? Imaginemos una escena: estamos llegando tarde a una reunión importantísima, la calle está congestionada, no hay lugar para estacionarnos. A lo lejos vemos un lugar y aceleramos, en eso vemos que un auto se mete en sentido contrario para ganarnos ese lugar. Le prendemos las luces, le tocamos el claxon y le gritamos “yo lo vi primero”. Nos gana el lugar y nos volvemos unos salvajes. Nos brota el primitivismo irremediablemente. Perdimos el control y no sabemos por qué.

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