La Cuarta Revolución Industrial

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¿Alguien sabe en qué momento comenzó la cuarta revolución industrial? La verdad que no. Es una extensión de la tercera y pueden confundirse en dos planos superpuestos. De alguna manera, todas las innovaciones se van construyendo unas sobre otras y dando vigencia a la frase “ladrón que roba a ladrón, tiene mil años de perdón”. Esto porque todas las innovaciones toman ideas ajenas para poder desarrollarse.

La característica más distintiva de la cuarta revolución industrial es el uso de internet para casi todo lo que hacemos, evolucionando a lo que hoy llamamos “IoT” (Internet of Things, Internet de las Cosas).

¿Podría haberse creado el internet sin las computadoras? ¿Podrían existir las computadoras sin la creación de los transistores y los circuitos integrados? ¿Podrían existir éstos sin el silicio? El silicio abunda, es arena y por tanto forma parte esencial de nuestro planeta, pero no fue hasta que se le descubrieron sus propiedades como semiconductor que impulsó el desarrollo de la electrónica.

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El Mayor Avance en Capacitación

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Nuestro planteamiento inicial es la escasa capacitación que se imparte en las empresas, a veces deficiente y además, productora de resultados pobres. Los directores piensan más de dos veces cada año el presupuesto que asignarán a la capacitación. El ROI es no demostrable y poco confiable para el área de finanzas.

En el Colegio de Contadores exigen 70 horas anuales de actualización a contadores expertos para que puedan conservar su certificación ¿no deberíamos seguir un patrón similar en todas las especialidades? Las empresas de vanguardia están alcanzando 80 horas anuales de capacitación por persona.

En virtud a que un cambio de proceso, de metodología, de equipamiento o de modelo de negocio, crea necesidades incuestionables de capacitación, entonces lo mejor es no mejorar, es no cambiar. Esto explica la poca voluntad para “gastar”  en la capacitación, entre otras justificaciones.

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