Iñárritu y Del Toro… Dos Estilos

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En la ceremonia número noventa de la entrega de los premios Oscar, a lo mejor del cine, según la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, tuvimos oportunidad de ver el desfile de actores y actrices de la más variada raza humana.

Llamó la atención la frecuente, respetuosa y obsecuente referencia a Guillermo del Toro, director mexicano de la película La Forma del Agua. Parecía que todos los presentes, invitados de la Academia, deseaban que ganara el director mexicano.

Es notable. La competencia estaba muy reñida, especialmente porque Christopher Nolan, era un candidato muy fuerte gracias a una película extraordinaria: Dunkerque. Además, es un director muy reconocido en ese ambiente y nunca ha ganado un Oscar.

De este modo, resultó emotivo ver cómo a Guillermo del Toro, originario de Guadalajara, lo rodeaban de cariño y aprecio, con una intensa cascada de aplausos, cuando se anunció su premio al mejor director y unos minutos después el reconocimiento a su película La Forma del Agua como la mejor película.

A mi juicio es contrastante ver cómo a Alejandro González Iñárritu se le llena de admiración y reconocimiento por su talento en la realización de películas imaginativas y dramáticas, mientras que a Guillermo del Toro se le dispensan innumerables muestras de cariño y aprecio.

Esto es consecuencia de sus correspondientes estilos de liderazgo.

Guillermo del Toro expresó que su película es una muestra de amor, tanto la música, que también ganó un Oscar, como el guión reflejan una condición humana orientada al amor, a la protección del ser diferente, al cariño que puede surgir entre alguien con capacidades diferentes (la mujer de la limpieza que es muda, pero no sorda) y el monstruo que no espanta, pero sí refleja cualidades de ternura. Personalmente, confieso que, al terminar de ver la película, me quedé sumido en una sensación de placer que no suelo tener con otras películas.

Guillermo del Toro fue rodeado por su equipo con manifestaciones claras referentes a una adhesión basada en afectos mutuos. La gente que trabajó con él se manifiesta, en distintas entrevistas, como el gusto de haber colaborado con alguien que despliega conocimiento y experiencia, pero que los transmite con delicadeza y persuasión. Se hace lo que el director quiere, pero porque lo pide con un lenguaje claro y directo, haciéndoles ver el porqué de lo que debe realizarse.

Con Alejandro González Iñárritu ocurre algo distinto. Le brindan respeto profesional basado en una profunda admiración a su talento. Su estilo directivo es enérgico y exigente. Obtiene lo que quiere porque no admite concesiones.

Alejandro afirma “yo creo en la gente, por eso les exijo al máximo. Sé que puede dar más y le invito a que me lo dé”. Es por ello que a Leonardo DiCaprio lo hizo comer un corazón de caballo y lo puso a nadar en aguas a punto de congelación. Lubezki, su camarógrafo, tuvo jornadas exhaustivas para captar imágenes sin luz solar, a punto de morir el día y antes de comenzar la noche. Escenas que tuvieron que ser captadas durante varios atardeceres con esas características. Los exprimió, a cambio, los dos ganaron su propio premio Oscar, lograron el sueño de su vida.

Tenemos dos estilos de liderazgo diferentes. Del Toro basado en ganarse a su equipo, trasmitirles el cariño por lo que están construyendo, en un ambiente de cordialidad y afectos mutuos. González Iñárritu logra que se haga lo que busca porque plantea la grandiosidad del proyecto, los inspira y los compromete a la excelencia en la realización. Nada que no sea excelente.

Al final, los dos grandes directores mexicanos han ejercido liderazgos distintos, pero con resultados poderosos. Lograr el galardón de mejor director y mejor película tiene un mérito inmenso en un ambiente donde muy destacados directores fílmicos de todos los países están presentando las más soberbias creaciones de lo que son capaces.

En las empresas también se presentan distintos estilos de liderazgo. Tenemos a directores que al estilo de Guillermo obtienen solidaridad y cumplimiento ejerciendo la cohesión de su equipo por el impulso que representa el afecto y la consideración por ellos. Otros directores al estilo de Alejandro González logran sus resultados con base en la inspiración y la presión sin admitir desviaciones a los planes y programas trazados.

En fin, te corresponde reflexionar acerca del estilo de liderazgo que ejerces tú y otros líderes de tu organización, lo importante es ser consciente de lo que haces y está en juego. Suerte en tu decisión.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? INICIA DEFINIENDO TU ESTILO Y PERFECCIONÁNDOLO.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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Definición de Liderazgo

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En mi calidad de coleccionista de enfoques sobre el tema he encontrado una buena cantidad de definiciones sobre liderazgo. Todos los autores destacables de administración y negocios han expresado su propia definición.

De entre todas elijo tres definiciones para ti. Steve Jobs nos dice que liderazgo es la capacidad de formular innovaciones. No hay líder si se limita a la inercia, tiene que innovar.

Peter Drucker, el padre de la administración moderna, nos dice que un líder es aquel que tiene seguidores, no concibe un líder que no tenga quien lo siga, de algún modo, es quien al ejercer influencia consigue que alguna persona crea en él.

Tom Peters, el autor de En Busca de la Excelencia, enfoca su atención en los resultados como faro iluminador para entender el liderazgo. Si un líder no logra resultados pierde su categoría.

En consecuencia, quiero que te imagines un triángulo, el triángulo del liderazgo, con tres lados: innovación, seguidores y resultados. Si los conjugamos llegamos a una definición que espero te sea útil para tus labores al frente de tu equipo de trabajo.

Liderazgo es el conjunto de actuaciones de una persona para establecer un propósito que atrae seguidores comprometidos con su realización.

¿Adónde vamos con esta definición? Bueno, de lo que se trata es de comprender que el liderazgo consiste en varias actuaciones, no pensamientos, no ilusiones, sino la persona que actúa y se pone en acción para, antes que nada, tomar la iniciativa y lanzar un proyecto, ya sea un propósito de trabajo, un proyecto de vida o de nación.

Si pensamos en líder para una nación el proyecto tiene que inspirar a muchos, tal es el caso de Donald Trump con su llamado “Make America great again” equivalente a “Hagamos grande de nuevo a nuestro país”. El ex Rector de la UNAM, doctor Narro, comentó una vez: “México debe proponerse nuevas hazañas”. Una persona que nos proponga una nueva hazaña que levante el ánimo en nuestro país, si nos propone un proyecto que inspire a nuestra ciudadanía, se volvería un auténtico líder, pero ¿dónde lo encontramos?

Steve Jobs tuvo la visión siguiente: “se trata de que exista una computadora en cada escritorio”. Bill Gates estableció: “crearemos un software operativo para cada computadora”. Ambos se volvieron líderes de la industria informática. Sus visiones lograron adeptos devotos y comprometidos.

Cuando existe una problemática compleja, hay muchas personas que opinan planteamientos diversos y nadie sabe cuál camino tomar. Todos reclaman una solución, pero nadie sabe cuál es. En 2017 México sufrió el año más cruel de su historia con 28,753 homicidios dolosos y, en total, cerca de 100,000 personas afectadas entre desapariciones y asesinatos del crimen organizado. El reclamo generalizado consiste en que es preciso cambiar de estrategia en el combate a este flagelo, todo mundo critica, pero no surge la propuesta esperanzadora que convenza. Hay muchas ideas, unas contrapuestas con otras, pero ¿a quién creerle?

Cuando se presentan situaciones complejas y desafiantes se necesita un líder que proponga una solución, pero frente a ese reto surge el segundo requisito del liderazgo: esa propuesta tiene que inspirar a seguidores dispuestos a comprometerse con el líder para que, juntos, la hagan realidad.

Para cumplir este requisito es preciso que la propuesta sea persuasiva y convincente. Debe ser la solución que los seguidores nunca pudieron articular por sí mismos, pero cuando la escuchan creen en ella y están dispuestos a comprometerse. Ese olfato del líder para dar en el clavo resulta una característica relevante. Es la esencia.

El tercer requisito: la realización de lo proyectado. ¿Cuántos líderes conoces que realmente cumplen lo que ofrecen? Son pocos, ¿verdad? Un líder es como un vendedor, hace promesas halagadoras con tal de obtener seguidores que voten por él o que lo escojan para que los dirija.

De modo que el liderazgo es un proceso de tres pasos: establecer un propósito, inspirar seguidores comprometidos y conseguir la realización de lo proyectado.

El liderazgo es la herramienta fundamental para todo dirigente, ya sea una congregación, asociación, jefatura departamental, gerencia o dirección. Quien se pone frente a un ejército da por hecho que la lealtad y el compromiso ya existen de manera obligatoria, sin embargo, se pierde en el primer momento en que ven que el comandante de las tropas tiene duda, confusión o miedo.

Ser líder es un verdadero privilegio, pero la carga emocional que representa es un costo anímico para el cual no todos estamos preparados. La responsabilidad de ser un modelo para los seguidores juega un rol importante, son muchos líderes que faltan en los hechos a las palabras de inspiración. Todos ellos hablan de valores tales como honradez, integridad, valentía y muchos más, pero a la menor prueba fallan y pierden el respeto de sus seguidores. Se quedan sin credibilidad de quiénes les brinda el soporte clave para su proyecto.

Te invito a considerar estos aspectos, si eres líder para que los refuerces y si estás aspirando a una posición de liderazgo para que te valores y pienses detenidamente en tus capacidades. No te atrevas a ser líder sin poseer esta potencia.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN DA EL PRIMER PASO Y ÉSE…ES UN LÍDER ¿ACASO ERES TÚ? TOMA LA INICIATIVA CUANTO ANTES, PRESENTA PROYECTOS Y CONSIGUE SEGUIDORES.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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El Gran Showman

Foto: https://www.hobbyconsolas.com/noticias/protagonistas-gran-showman-recrean-trailer-vivo-180652

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¡Qué gran película! Al estilo Hollywood nos crea una atmósfera luminosa donde destacan las acciones de un gran emprendedor: Phineas Taylor Barnum. Vivió de 1810 a 1891 en el noreste de los Estados Unidos, destacadamente en Nueva York.

La crítica profesional no la ha tratado muy bien. Los especialistas no la consideran una gran película y yo respeto el juicio de los conocedores. Por otro lado, si entramos a Wikipedia descubrimos que el personaje estuvo muy lejos de haber sido una blanca paloma, de timador y embaucador no lo bajan. Sin embargo, cuando vemos que a lo largo de la historia se ha creado una docena de películas sobre su vida, vale la pena reconocerlo.

Me parece relevante que se nos presente una historia donde el espíritu emprendedor eleva a la grandeza a las personas, brindándonos inspiración para hacer lo propio en nuestras vidas.

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