Mentalidad de Líder

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Regresemos al concepto de mentalidad. Lo consideramos más allá de una competencia, es una meta-competencia. Forma parte de nuestros impulsos, nuestra latencia, nuestra esencial manera de ser, pensar y hacer.

¿Te extraña la frase siguiente: “con mi sabiduría sin igual”? ¿A quién creerías capaz de decir esto? El 7 de octubre de 2019 el presidente de los Estados Unidos amenazó con la siguiente frase: “Si Turquía hace algo que a mí, con mi sabiduría sin igual, me parezca demasiado destruiré totalmente su economía”. Esta frase la pronuncia inmediatamente al enterarse que ese país está movilizando fuerzas militares adicionales a la frontera con Siria.

Esa mentalidad arrogante, soberbia y humillante lo impulsa a decir y hacer sin necesidad de pensar, simplemente Donald Trump proyecta lo que es de manera espontánea y natural. Así es él, así será siempre.

Lo mismo nos sucede a todos, proyectamos lo que somos a través de nuestras palabras y actos. Nuestra mentalidad nos gobierna y ni cuenta nos damos. Equivale a semillas sembradas en el campo, si son de frijol pues saldrá frijol y si son de maíz tendremos maíz.

La diferencia es que nosotros, los seres humanos, contamos con la posibilidad de elegir lo que sembramos. Alguien que toma la decisión de dirigir su destino se esmera en sembrar semillas de autoconfianza, carácter firme, claridad mental y desarrollo de hábitos, pensamientos y aspiraciones fuera de lo común. Tiene claro el dilema: dirigir o ser dirigido. Elige dirigir.

Poseer mentalidad de líder consiste en desarrollar de manera sistemática y frecuente los pensamientos que nos llevarán a actuar espontánea y rápidamente en situaciones donde es necesario tomar la iniciativa.

Mientras otros esperan la iluminación, quien tiene mentalidad de líder entra en acción. Actúa y convoca seguidores para lograr el cometido.

Mientras otros esperan que surja la solución a un problema, el líder lanza su propuesta y cautiva a quienes habrán de apoyarle para resolverlo.

Mientras otros se conforman con el estado de cosas, con la costumbre que los maniata y los mantiene en parálisis, el líder propone acciones que conducen al cambio y obtiene el consenso que le permite obtener los resultados que los demás ansían, pero que no sabían cómo hacerle.

Mientras otros gozan en su plataforma de conformidad, el líder aspira a elevar las condiciones existentes que mejoran su calidad de vida y la de los demás, sin importarle las envidias que surjan a su alrededor.

Cuando el líder toma la iniciativa, tal vez no está completamente preparado, tal vez no cuenta con todos los recursos necesarios, pero su audacia y su arrojo se convierten en palancas para conquistar sus anhelos.

 

Quien tiene mentalidad de líder no tiene ocurrencias, tiene certezas y aún así, confronta sus planes con la red de aliados que ha sabido construir con paciencia y dedicación a lo largo de los años, no con vasallos, sino con auténticos interlocutores que aportan y cuestionan afinando las ideas del líder.

Quien tiene mentalidad de líder ha forjado una cultura personal sustentada en valores, principios universales, y mejor aún, actitudes y hábitos que le permiten actuar con rapidez de manera correcta y acertada.

Quien tiene mentalidad de líder ha forjado su carácter con el sello de una incuestionable resiliencia por su trayectoria triunfante al salir airoso de adversidades que a otros hubiesen derrotado.

Quien tiene mentalidad de líder desarrolla una extraordinaria sensibilidad al aquí y ahora, al mismo tiempo que visualiza un futuro pletórico de promesas realizables, no sólo para él, sino también para quienes representa.

Quien tiene mentalidad de líder está leyendo este escrito y se identifica con estos postulados y algunos adicionales que son parte de su creatividad.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

No dejes de leer en LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE editado por GRANICA: “¿Es posible que alguien desarrolle competencias en un campo en que carece de talento?”

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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Nunca es Tarde para…

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¿Para cuándo harás lo que te propones? Cada comienzo de año nos llenamos de buenos propósitos. Sobreviven las primeras dos o tres semanas y luego pasan al olvido. ¿Qué has dejado pendiente?

A continuación te expongo un caso ejemplar de cómo una persona no tiene límite para llevar a cabo su propósito. Algo debemos aprender de esta historia.

Se trata de un hombre que vivió anhelando “una sola oportunidad, Dios mío, dame una sola que yo la aprovecharé”. Sus padres fueron muy pobres, llegaron a Estados Unidos en calidad de inmigrantes, eran de origen checo. De modo que a los 16 años se metió a la Cruz Roja a tomar un curso para conducir ambulancias y ser enviado al frente de batalla durante la Primera Guerra Mundial. Cuando estaba listo se terminó la guerra y volvió a quedarse sin trabajo.

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Soñaba con Ser Campeón Mundial

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El primero de junio de 2019 los fanáticos del boxeo nos llevamos una sorpresa mayúscula: un arrojado y valiente boxeador mexicano-americano se convirtió en campeón mundial de peso pesado en cuatro distintas organizaciones oficiales: WBA, WBO, IBF e IBO (es decir: Asociación y Organización con el apelativo Mundial de box, las dos últimas como Internacionales). Solamente falta el WBC, Consejo Mundial de Box o CMB.

El campeón de los cuatro cinturones, Anthony Joshua, subió al ring con un récord perfecto: Tenía 21 peleas ganadas por nocaut y una por decisión unánime. Ganó el Oro Olímpico en Londres y es el ídolo indiscutible de la Gran Bretaña. Todas sus peleas realizadas en su país.

Para hacer su presentación en los Estados Unidos se eligió la catedral mundial del boxeo: el Madison Square Garden. Una enorme publicidad a nivel internacional, 10,000 boletos con viaje incluido tenían comprados los fanáticos ingleses y tenían vendido casi el 80 % del cupo del Madison. Imposible pensar en suspender la pelea.

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