En mi Empresa, Puros Flojos

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Hace varios años me encontré con un cliente, en mi trabajo de consultor, que deseaba un curso de motivación porque: “aquí en mi empresa yo tengo puros bultos, gente que debo arrear, si no, no producen”.

Me quedé con la idea de que empresarios con ese pensamiento son parte del pasado. Pues no, en plática reciente, volví a escuchar a uno de ellos decir que por eso es que se les paga salario mínimo y medio ¡no merecen más!, decía con fuerte énfasis. Y agregó: “la productividad del trabajador es muy baja, porque son flojos, se distraen y descomponen las máquinas”.

Como consultor, a lo largo de los años, he comprobado que la distancia que media entre una pequeña y mediana empresa frente a la gran empresa trasnacional no es otra cosa que: trabajadores mal o bien dirigidos.

En la gran empresa trasnacional lo que uno observa son métodos de trabajo realizados por personas que reciben una capacitación adecuada para poner en acción lo que indica el método en cuestión. No hay necesidad de regaños, ni castigos.

En la empresa subdesarrollada, independientemente si es pequeña o mediana, vemos a los trabajadores lanzados a la acción con el rudimentario método de “la capacitación sombra”, es decir, “pégatele a ese y haz lo mismo”. La consecuencia natural es la imitación mediocre y el desconocimiento de lo que debe hacerse. Si el supervisor lo hace regular, el aprendiz lo hará regular, en el mejor de los casos.

El gran maestro de la administración de personal, allá por los años sesenta, Douglas McGregor, lanzó su teoría X-Y donde postula que la dirección de personas deriva de la concepción que tiene el líder acerca de su personal.

La teoría X es aplicable a quienes piensan que los trabajadores son irresponsables, flojos y tontos. La teoría Y, en cambio, los piensa inteligentes y deseosos de cumplir con sus compromisos. ¿En qué reside lo atractivo de esta teoría? En que es una concepción del mundo y de las personas.

Los dirigentes casados con la teoría X tratan a sus empleados como niños que necesitan una supervisión estrecha y castigos frecuentes. En cambio, quienes tienen una concepción Y tratan a sus trabajadores desde una plataforma de confianza y credibilidad.

Mientras los X se mantienen encima de sus subordinados, mostrándoles desconfianza, acaban por entorpecer el trabajo obteniendo actitudes negativas provocadas por el mismo jefe. El resultado lógico es tener un equipo de trabajo de flojos, indolentes e irresponsables.

Los líderes Y, en cambio, saben que brindar una capacitación completa y, luego, otorgar confianza para que trabajen sin estorbarlos es más productivo y permite un mejor ambiente de trabajo. Estos líderes Y logran trabajadores más eficientes y comprometidos.

En una empresa mediana con 350 trabajadores sucedió que se soltó un tornado con lluvias intensas como a las cinco de la tarde. Cinco minutos antes de las seis se formó la cola para checar tarjeta de salida, justo en el mismo instante en que la planta estaba inundándose. El jefe de producción y cuatro supervisores se cansaron de pedir ayuda a quienes ya estaban en la fila. No lo lograron. Consecuencia típica de un estilo X en la dirección de personas.

¿Qué tipo de concepción tienes de la mayoría de las personas? ¿Eres X o eres Y? Te invito a reflexionar.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

No te pierdas de leer: “El Primer Ministro de Singapur en su visita a México dejó una recomendación: invest in your people” página 234 de LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE editado por Granica.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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Kobe Bryant: La Vida Después de la Muerte

Foto: https://tn.com.ar/deportes/esencial/la-fortuna-que-acumulo-kobe-bryant-negocios-patrocinadores-y-contratos-millonarios_1029270

 

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¿Es preciso morir para saber qué tanto valimos en vida? ¿Qué dejamos? ¿Cuál es nuestro legado? De alguna manera nunca lo sabremos. Desde el reino del silencio no se escucha nada. El gran basquetbolista Kobe Bryant nos brinda lecciones de vida.

El 26 de enero de 2020, un domingo cualquiera para cualquiera de nosotros, se estrelló un helicóptero con siete pasajeros. Uno de ellos era Kobe. Falleció a los 41 años. En el baloncesto estuvo 20 años, de 1996 hasta 2016.

El periodismo amarillista resaltó sus pecados: culpable de acoso sexual, después de año y medio de líos judiciales, indemnizó y publicó una disculpa: “honestamente, creí que había sido una relación consensuada”. El gran entrenador de los Lakers, Phil Jackson, llegó a declarar “Kobe es imposible de entrenar”.

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4 Virtudes de un Líder IV

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Llegamos a la cuarta virtud de un líder que nos plantea Eric Kaufmann en su libro “The four virtues of a leader”, editado por Sounds True. Es nada menos que Fe (faith) y la pregunta que nos presenta ¿Qué estoy cosechando?

Kaufmann nos dice que la fe consiste en seguir avanzando confiadamente en la ausencia de certeza, es dedicación que no tiene una prueba como base. Nos menciona que en 1925 el gran novelista André Gide escribió: “Tú nunca cruzarás el océano hasta que no tengas el coraje de perder de vista la playa”.

La cuarta virtud, nos dice el autor, nos lleva a explorar la necesidad de dar brincos de fe para balancear planeación, proyección y cálculo. Los buenos líderes saben cómo generar ideas, integrar un equipo, y por último, lograr resultados. Los grandes líderes saben todo esto, pero están deseosos de dejar atrás todo lo anticuado o pasado de moda y perder de vista la playa para lanzarse al cumplimiento de proyectos más allá de las dimensiones actuales.

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