Emprendedor Fracasado

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Comienzo haciéndote una pregunta: ¿Alguna vez has fracasado? ¿Has intentado algún emprendimiento que no te resultó? ¿Cuál ha sido tu reacción? ¿Te tomó esfuerzo recuperarte?

En su obra LA VORÁGINE el escritor colombiano José Eustasio Rivera plantea una revelación de su personaje: “…los que un tiempo creyeron que mi inteligencia irradiaría extraordinariamente, cual una aureola de mi juventud;…los que al recordarme alguna vez piensen en mi fracaso y se pregunten por qué no fui lo que pude haber sido, sepan que el destino implacable me desarraigó de la prosperidad incipiente…”

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¿Estás Desarrollando tus Fuerzas Adecuadas?

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Una de las grandes tragedias de la vida es invertir esfuerzos en horadar donde no encontrarás lo que buscas. Es muy conocido el cuento “sufí” del tipo que anda buscando las llaves de su casa debajo de un farol. Llega alguien y le pregunta: ¿dónde las perdió? Y contesta “por allá” y entonces ¿por qué las busca aquí? Porque aquí hay luz.

A las personas nos pasa lo mismo. Nos esforzamos en desarrollar fortalezas en aspectos donde no contamos con una base de talento.

Muchas personas acaban en el puesto de “vendedor” no porque sean vendedores, sino porque no les queda de otra. A partir de que consiguen el puesto se dedican a capacitarse como vendedores y después de un tiempo, ya son vendedores, mediocres, pero vendedores.  Seguir leyendo

Liderazgo según Peter Drucker

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Foto: https://manuverbisnis.wordpress.com/2010/11/11/obituari-%E2%80%9Cbapak-manajemen%E2%80%9D-peter-f-drucker/

El padre de la Administración Moderna, Peter F. Drucker, relata que en su juventud estaba tomando una clase con un excomandante de la Primera Guerra Mundial y uno de los alumnos le preguntó: ¿por qué se dice que la Primera Guerra Mundial fue una guerra de una total incompetencia militar? Su respuesta fue: “Porque no murieron bastantes generales. Permanecieron muy lejos de la vanguardia y dejaron que los demás lucharan y murieran”.

Drucker nos dice que el líder está obligado a mantenerse cerca de la operación, no puede aislarse para protegerse. Dado el caso debe correr los mismos riesgos que todo su equipo.

“La única definición de un líder es alguien que tiene seguidores”, nos dice el gurú. Surge la pregunta para ti, estimado lector, ¿qué clase de seguidores tienes? El nivel de los seguidores delata el nivel del líder.

Hay ocasiones en que vemos a grandes personalidades, muy ejecutivas y directivas, pero se rodean de gente insuficientemente preparada, muy hábiles como “lamesuelas”. Esto nos permite clasificar al líder como mediocre.

Dichos líderes, pletóricos de glamour y reconocimiento, suelen tener hijos sumamente obedientes, que son obligados al “sí papi, lo que tú digas”. Es la paradoja de los grandes falsos líderes. Se engañan a sí mismos. Se sienten como Hot Cakes, bañados en miel constantemente y por ello creen que son grandes.

La calidad de los seguidores es un indicador fiel de la calidad de los líderes.

Continuemos con Drucker “un líder eficaz no es alguien a quien se le quiera o admire. Es alguien cuyos seguidores hacen lo que es debido. La popularidad no es liderazgo. Los resultados sí lo son”.

Conozco a grandes directivos que no encajan en ninguna definición de líder, sin embargo, sus resultados notables revelan gran capacidad para mover a su equipo y conducirlos hacia logros dignos de la máxima admiración.

Esta clase de líderes han decidido mantener un perfil bajo, discreto. Saben que no necesitan ser aspaventosos para mover a sus seguidores. Es como los padres de antaño o las abuelas que, con tan sólo una mirada, te encajaban un puñal de culpa en el corazón.

Otra perla “los líderes son muy visibles. Por consiguiente, establecen ejemplos”. Las personas que trabajan en una empresa siempre están atentas a las expresiones y movimientos de sus jefes y, suele suceder, que los jefes no están conscientes del impacto que causa el mínimo comentario de su parte. Dan lugar a rumores, sin ellos saberlo.

“El liderazgo no es rango, privilegios, ni títulos o dinero: es responsabilidad”. Estamos tan acostumbrados a sacar el bulto que cuando sucede algo grave se buscan responsables en niveles inferiores, en vez de buscar causas para aprender del error.

En fecha reciente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación Mexicana, liberó a 13 policías presos desde hacía varios años. Se comprobó que al incendiarse una discoteca, la News Divine, los policías estaban afuera del recinto resguardando el incendio.

Los padres de los muchachos que fallecieron en el incendio protestaron enérgicamente. Pero, ¿quiénes eran los verdaderos culpables? ¿Estaban encarcelados? Por supuesto que no, nadie resultó responsable. Es más, ocupan puestos de mayor jerarquía. Nunca dieron la cara.

Un líder no se pregunta “¿qué es lo que quiero? Se pregunta ¿qué es necesario hacer? ¿Qué puedo y debo hacer para cambiar la situación?” Un líder se caracteriza por tomar la iniciativa, por dar el primer paso al frente, no está esperando a que alguien le indique la acción que debe tomar.

Los líderes son “extremadamente tolerantes con la diversidad de las personas y no buscan copias al carbón de sí mismos. Rara vez se les ocurre preguntarse ¿me gusta o me disgusta esta persona? Ellos son totalmente-terriblemente- intolerantes cuando se trata de la actuación, criterios y valores”.

En concordancia con esta frase de Drucker recordemos que en artículos anteriores, ya sea que se trate de Steve Jobs, Walt Disney o Pep Guardiola, hemos mencionado que siempre valoran más la disciplina que el talento, especialmente cuando se trata de conformar un equipo ganador que debe brindarse respeto y aliento entre compañeros.

Los líderes auténticos “no temen la fuerza de sus asociados. Se enorgullecen de ella. Su lema era el de Andrew Carnegie quien puso en su lápida sepulcral: aquí yace un hombre que supo rodearse de personas más inteligentes que él”.

He conocido líderes que realmente temen más el progreso y el éxito de un subordinado que sus fracasos. Cuando ellos fracasan, el líder de paja, se crece y le sorraja el célebre “te lo dije, no has aprendido lo suficiente”.

En síntesis, un líder necesita una enorme autoconfianza y cuidarse de los complejos que atacan a personalidades inseguras, frágiles. Si padecen complejo de superioridad se vuelven arrogantes y convierten sus instrucciones en decretos, están fuera de toda discusión. Además, no escuchan a nadie.

Si padecen complejo de inferioridad se vuelven indecisos, preguntan tantas veces a tantas personas que toman decisiones imprecisas y tardías, comunicándolas enredadas en confusión. Luego, la mediocridad de los resultados obtenidos ocasiona cargas culposas sobre los hombros de los subordinados.

Conocí a unos padres que no les gustaba el novio que les llevó la hija. La madre decía: está un poco feo y desgarbado. El papá contestó: pero es muy resultón y eso le augura un gran futuro a nuestra hija.

El líder se conoce por sus resultados, ama la acción y traslada el mérito a su equipo, ¿eres tú un líder así? Enfocado a la obtención de resultados o ¿eres de los que quieren que los quieran? Defínete y traza tu rumbo hacia la grandeza.

Todavía recuerdo como si fuera ayer. En Arriaga, Chiapas, en mi escuela primaria había en el frontispicio una frase inolvidable: “Poseer una estampa de victoria es el primer paso para alcanzar el éxito”.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA: UN LÍDER ¿TÚ?

alfredo-esponda@cencadedigital.com

P.D. No olvides leer el Reporte Especial INTRAPRENEUR.