4 Virtudes de un Líder – Parte III

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Hemos reseñado dos virtudes del líder: foco y coraje. Estamos siguiendo las líneas del autor Eric Kaufmann en su libro “The four virtues of a leader” publicado por Sounds True. Es interesante este enfoque basado en investigaciones profundas que el autor llevó a cabo con una metodología rigurosa.

La tercera virtud de un líder: perseverancia. La pregunta a contestar es: ¿Qué estoy creando?

Los logros de un líder dependen de su esfuerzo y acción persistentes. Sin acción, la visión es simplemente una alucinación. Para el autor la perseverancia (grit), vista como valor o agallas, es una apasionada tarea por lograr metas de largo plazo. Es la habilidad de presionar y permanecer dedicado cuando te sientes fatigado, descorazonado y desilusionado.

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Entre Planeación y Realización… Barrancas

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¡Qué fácil resulta hacer planes! Sí, ya sea para bajar de peso, ahorrar, mejorar un proceso o llevar una empresa familiar a la institucionalización. Emergen dificultades no previstas que hacen difícil o imposible continuar con lo planeado y conseguir su realización.

Hacer planes y no concretarlos provoca sentimientos de impotencia y frustración. De este modo, no queda más remedio que echar mano de la disciplina y el apego a lo comprometido. Pero no basta, tenemos que acudir a recursos extraños, formales y…cada vez más profesionales.

Son muchos los esfuerzos que he visto para dar forma a una planeación estratégica en distintas empresas. Cuando el plan está terminado, los directivos que han vaciado en él las mejores ideas y los más profundos conocimientos se sienten orgullosos y dispuestos a convertir el fruto de sus esfuerzos en realidad. Pero el tiempo pasa y…caen en el fondo del barranco del olvido, todo se quedó en la bruma de las buenas intenciones.

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4 Pasos hacia la Excelencia II

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La semana pasada vimos los dos primeros pasos, ¿te acuerdas? El primero es la incompetencia inconsciente, son los que “no saben que no saben” o mejor aún, “no saben que no pueden”, es decir son incompetentes y además, sin ignorantes. Por algo Albert Einstein decía: “todos somos ignorantes, pero no todos ignoramos las mismas cosas”. De alguna manera, todos caemos en esta primera categoría, aplicada a muchas áreas del conocimiento. Son más las áreas que no sabemos que aquellas que sí conocemos.

El segundo paso es la incompetencia consciente, es decir, “sabemos que no sabemos” o mejor aún, “sabemos que no podemos”. Es la plataforma para iniciar nuestro camino a la excelencia: nos queda claro que la disciplina que nos interesa no la conocemos a fondo. Un buen diagnóstico o la retroalimentación que nos brinda un conocedor del tema es la forma como nos enteramos del grado de competencia que tenemos. Si queremos aprender un idioma o una tecnología que no conocemos, no queda más remedio que iniciar con una evaluación diagnóstica.

EL PASO NO. 3 COMPETENCIA CONSCIENTE. En este paso “sabemos que sabemos” o mejor aún, “sabemos que podemos”, es decir, tenemos claro que sí podemos, que somos competentes para llevar a cabo las tareas de nuestra especialidad.

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