Las Seis Virtudes Universales Parte II

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¡Hola! Continuaremos con el enfoque de las seis virtudes y 24 fortalezas que plantea el padre de la Psicología Positiva, el Dr. Martin Seligman, en su recomendable libro La Auténtica Felicidad.

En el post anterior dejamos claro cómo se asocian las fortalezas con las virtudes y éstas con la felicidad. Lo elemental: no hay autopista hacia la posada de la felicidad. Si queremos hacer de la felicidad nuestra misión en la vida, ésta nos llega a través de cultivar y aplicar nuestras fortalezas.

Es prácticamente imposible vivir de acuerdo con las 24 fortalezas, pero sí debemos conducir nuestro comportamiento apegado a ellas y apoyarnos sólidamente en las fortalezas que se acomodan mejor a nuestra manera de ser y de sentir la vida.

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El Método del Emprendedor Exitoso I

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Si recuerdas bien, estamos siguiendo el planteamiento de Eric Ries en su libro “El método Lean Startup”. Lean (en inglés) es una palabra que significa escaso, flaco o delgado. Startup (en inglés) es la palabra para emprendedor. Juntas nos hace referencia a un emprendimiento delgado, es decir, sin excesos, sin redundancias.

El libro está editado por Deusto y lleva ya más de siete ediciones, lo cual nos confirma su éxito indiscutible a nivel internacional. Como el libro fue traducido del inglés en España y allí no tienen respeto por el español, utilizan sin preocupación muchos anglicismos. Acostumbrémonos.

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Los Talentos que Dios te Dio

Los_TalentosFoto: http://vvsuno.com/2015/02/19/diamantes-en-bruto-vs-diamantes-pulidos/

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Llegó precedido de un gran eslogan firmado por Plácido Domingo: “Es el tenor ligero más importante del mundo”. ¡Caray! Esa frase expresada por el tenor dramático más importante del mundo es un aval determinante. Imposible faltar a la cita.

Acompañado de mis compadres, que tienen un oído privilegiado, decidimos asistir a la presentación. Sabía que además de gustar del evento, habría conversación sabrosa al final.

El 6 de octubre de 2015 a las nueve de la noche, en el Auditorio Nacional, apareció Juan Diego Flórez (así lo escribe, no es mi culpa). Interpretó un aria de La Cenicienta de Rossini. Al terminar esa aria le dije a mi compadre: “Ya podemos irnos”. Por supuesto, no era eso lo que deseaba. Lo que pasa que desde el primer momento se apreció la diferencia.

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