Mentalidad de Líder

Escucha el podcast: Mentalidad de Líder

 

Regresemos al concepto de mentalidad. Lo consideramos más allá de una competencia, es una meta-competencia. Forma parte de nuestros impulsos, nuestra latencia, nuestra esencial manera de ser, pensar y hacer.

¿Te extraña la frase siguiente: “con mi sabiduría sin igual”? ¿A quién creerías capaz de decir esto? El 7 de octubre de 2019 el presidente de los Estados Unidos amenazó con la siguiente frase: “Si Turquía hace algo que a mí, con mi sabiduría sin igual, me parezca demasiado destruiré totalmente su economía”. Esta frase la pronuncia inmediatamente al enterarse que ese país está movilizando fuerzas militares adicionales a la frontera con Siria.

Esa mentalidad arrogante, soberbia y humillante lo impulsa a decir y hacer sin necesidad de pensar, simplemente Donald Trump proyecta lo que es de manera espontánea y natural. Así es él, así será siempre.

Lo mismo nos sucede a todos, proyectamos lo que somos a través de nuestras palabras y actos. Nuestra mentalidad nos gobierna y ni cuenta nos damos. Equivale a semillas sembradas en el campo, si son de frijol pues saldrá frijol y si son de maíz tendremos maíz.

La diferencia es que nosotros, los seres humanos, contamos con la posibilidad de elegir lo que sembramos. Alguien que toma la decisión de dirigir su destino se esmera en sembrar semillas de autoconfianza, carácter firme, claridad mental y desarrollo de hábitos, pensamientos y aspiraciones fuera de lo común. Tiene claro el dilema: dirigir o ser dirigido. Elige dirigir.

Poseer mentalidad de líder consiste en desarrollar de manera sistemática y frecuente los pensamientos que nos llevarán a actuar espontánea y rápidamente en situaciones donde es necesario tomar la iniciativa.

Mientras otros esperan la iluminación, quien tiene mentalidad de líder entra en acción. Actúa y convoca seguidores para lograr el cometido.

Mientras otros esperan que surja la solución a un problema, el líder lanza su propuesta y cautiva a quienes habrán de apoyarle para resolverlo.

Mientras otros se conforman con el estado de cosas, con la costumbre que los maniata y los mantiene en parálisis, el líder propone acciones que conducen al cambio y obtiene el consenso que le permite obtener los resultados que los demás ansían, pero que no sabían cómo hacerle.

Mientras otros gozan en su plataforma de conformidad, el líder aspira a elevar las condiciones existentes que mejoran su calidad de vida y la de los demás, sin importarle las envidias que surjan a su alrededor.

Cuando el líder toma la iniciativa, tal vez no está completamente preparado, tal vez no cuenta con todos los recursos necesarios, pero su audacia y su arrojo se convierten en palancas para conquistar sus anhelos.

 

Quien tiene mentalidad de líder no tiene ocurrencias, tiene certezas y aún así, confronta sus planes con la red de aliados que ha sabido construir con paciencia y dedicación a lo largo de los años, no con vasallos, sino con auténticos interlocutores que aportan y cuestionan afinando las ideas del líder.

Quien tiene mentalidad de líder ha forjado una cultura personal sustentada en valores, principios universales, y mejor aún, actitudes y hábitos que le permiten actuar con rapidez de manera correcta y acertada.

Quien tiene mentalidad de líder ha forjado su carácter con el sello de una incuestionable resiliencia por su trayectoria triunfante al salir airoso de adversidades que a otros hubiesen derrotado.

Quien tiene mentalidad de líder desarrolla una extraordinaria sensibilidad al aquí y ahora, al mismo tiempo que visualiza un futuro pletórico de promesas realizables, no sólo para él, sino también para quienes representa.

Quien tiene mentalidad de líder está leyendo este escrito y se identifica con estos postulados y algunos adicionales que son parte de su creatividad.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

No dejes de leer en LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE editado por GRANICA: “¿Es posible que alguien desarrolle competencias en un campo en que carece de talento?”

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)

 

 

¿Quién Guía tu Camino?

Escucha el podcast: ¿Quién Guía tu Camino?

Es frecuente escuchar a personas soberbias afirmar que son los amos de su destino u otras que dicen que son los capitanes de su alma. ¿Es cierto esto?

Hace pocos años el Dr. Paul McLean emitió su teoría del cerebro “triuno”. Consiste en comprender que tenemos tres cerebros combinados que gobiernan nuestra conducta.

El primer cerebro es el reptiliano, un vulgar cocodrilo que reacciona como lo que es: un animal. No piensa, no decide, sólo actúa irracionalmente, por impulsos. Es en esencia, lo más primitivo que hay en nosotros. ¿Qué tan cerca estamos del primitivismo? Imaginemos una escena: estamos llegando tarde a una reunión importantísima, la calle está congestionada, no hay lugar para estacionarnos. A lo lejos vemos un lugar y aceleramos, en eso vemos que un auto se mete en sentido contrario para ganarnos ese lugar. Le prendemos las luces, le tocamos el claxon y le gritamos “yo lo vi primero”. Nos gana el lugar y nos volvemos unos salvajes. Nos brota el primitivismo irremediablemente. Perdimos el control y no sabemos por qué.

Seguir leyendo

¿Qué te Estás Provocando?

Escucha el podcast: ¿Qué te Estás Provocando?

Una tarde de sábado pasé a visitar a mi amigo Carlos. Él se sentía muy mal y al enterarme fui de inmediato. Tenía un par de meses muy delicado. El año anterior le diagnosticaron cáncer de próstata, pero a un nivel muy bajo. Decidió no atenderse porque no le pareció peligroso. Después le enteró el médico que estaba padeciendo metástasis. Inició un tratamiento urgente. Recibió algunas quimioterapias. El cáncer había pasado al estómago y siguió avanzando.

Esa tarde que fui a visitarlo me lo encontré con dos tanques de oxígeno. El cáncer había avanzado hacia el pulmón. Le costaba trabajo respirar. Lo vi sufrir estoicamente, aunque nunca se quejó. Carlos siempre estuvo rodeado de su maravillosa familia, gozaba del apoyo emocional más intenso y cariñoso que pudiéramos desear. Su médico, muy reconocido profesionalmente, siempre atento a su paciente y amigo.

Esa tarde conversamos sobre muchos temas. Él seguía lúcido y con toda esa afabilidad y buen sentido del humor que siempre le caracterizó, excepto después de un rato en que comenzó a abrirse conmigo y compartió su viacrucis. Fue después de varios minutos de plática que me cimbró y me dejó un mensaje que se me incrustó en todo mi ser para no olvidarlo jamás. Hoy te lo comparto.

Seguir leyendo