Iñárritu y Del Toro… Dos Estilos

Foto: https://www.prensa.com/entretenimiento/cuarta-ocasion-Oscar-director-mexicano_0_4978002151.html

 

Escucha el podcast: Iñárritu y Del Toro… Dos Estilos

En la ceremonia número noventa de la entrega de los premios Oscar, a lo mejor del cine, según la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, tuvimos oportunidad de ver el desfile de actores y actrices de la más variada raza humana.

Llamó la atención la frecuente, respetuosa y obsecuente referencia a Guillermo del Toro, director mexicano de la película La Forma del Agua. Parecía que todos los presentes, invitados de la Academia, deseaban que ganara el director mexicano.

Es notable. La competencia estaba muy reñida, especialmente porque Christopher Nolan, era un candidato muy fuerte gracias a una película extraordinaria: Dunkerque. Además, es un director muy reconocido en ese ambiente y nunca ha ganado un Oscar.

De este modo, resultó emotivo ver cómo a Guillermo del Toro, originario de Guadalajara, lo rodeaban de cariño y aprecio, con una intensa cascada de aplausos, cuando se anunció su premio al mejor director y unos minutos después el reconocimiento a su película La Forma del Agua como la mejor película.

A mi juicio es contrastante ver cómo a Alejandro González Iñárritu se le llena de admiración y reconocimiento por su talento en la realización de películas imaginativas y dramáticas, mientras que a Guillermo del Toro se le dispensan innumerables muestras de cariño y aprecio.

Esto es consecuencia de sus correspondientes estilos de liderazgo.

Guillermo del Toro expresó que su película es una muestra de amor, tanto la música, que también ganó un Oscar, como el guión reflejan una condición humana orientada al amor, a la protección del ser diferente, al cariño que puede surgir entre alguien con capacidades diferentes (la mujer de la limpieza que es muda, pero no sorda) y el monstruo que no espanta, pero sí refleja cualidades de ternura. Personalmente, confieso que, al terminar de ver la película, me quedé sumido en una sensación de placer que no suelo tener con otras películas.

Guillermo del Toro fue rodeado por su equipo con manifestaciones claras referentes a una adhesión basada en afectos mutuos. La gente que trabajó con él se manifiesta, en distintas entrevistas, como el gusto de haber colaborado con alguien que despliega conocimiento y experiencia, pero que los transmite con delicadeza y persuasión. Se hace lo que el director quiere, pero porque lo pide con un lenguaje claro y directo, haciéndoles ver el porqué de lo que debe realizarse.

Con Alejandro González Iñárritu ocurre algo distinto. Le brindan respeto profesional basado en una profunda admiración a su talento. Su estilo directivo es enérgico y exigente. Obtiene lo que quiere porque no admite concesiones.

Alejandro afirma “yo creo en la gente, por eso les exijo al máximo. Sé que puede dar más y le invito a que me lo dé”. Es por ello que a Leonardo DiCaprio lo hizo comer un corazón de caballo y lo puso a nadar en aguas a punto de congelación. Lubezki, su camarógrafo, tuvo jornadas exhaustivas para captar imágenes sin luz solar, a punto de morir el día y antes de comenzar la noche. Escenas que tuvieron que ser captadas durante varios atardeceres con esas características. Los exprimió, a cambio, los dos ganaron su propio premio Oscar, lograron el sueño de su vida.

Tenemos dos estilos de liderazgo diferentes. Del Toro basado en ganarse a su equipo, trasmitirles el cariño por lo que están construyendo, en un ambiente de cordialidad y afectos mutuos. González Iñárritu logra que se haga lo que busca porque plantea la grandiosidad del proyecto, los inspira y los compromete a la excelencia en la realización. Nada que no sea excelente.

Al final, los dos grandes directores mexicanos han ejercido liderazgos distintos, pero con resultados poderosos. Lograr el galardón de mejor director y mejor película tiene un mérito inmenso en un ambiente donde muy destacados directores fílmicos de todos los países están presentando las más soberbias creaciones de lo que son capaces.

En las empresas también se presentan distintos estilos de liderazgo. Tenemos a directores que al estilo de Guillermo obtienen solidaridad y cumplimiento ejerciendo la cohesión de su equipo por el impulso que representa el afecto y la consideración por ellos. Otros directores al estilo de Alejandro González logran sus resultados con base en la inspiración y la presión sin admitir desviaciones a los planes y programas trazados.

En fin, te corresponde reflexionar acerca del estilo de liderazgo que ejerces tú y otros líderes de tu organización, lo importante es ser consciente de lo que haces y está en juego. Suerte en tu decisión.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? INICIA DEFINIENDO TU ESTILO Y PERFECCIONÁNDOLO.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)

 

4 Pasos hacia la Excelencia II

Escucha el podcast: 4 Pasos hacia la Excelencia II

La semana pasada vimos los dos primeros pasos, ¿te acuerdas? El primero es la incompetencia inconsciente, son los que “no saben que no saben” o mejor aún, “no saben que no pueden”, es decir son incompetentes y además, sin ignorantes. Por algo Albert Einstein decía: “todos somos ignorantes, pero no todos ignoramos las mismas cosas”. De alguna manera, todos caemos en esta primera categoría, aplicada a muchas áreas del conocimiento. Son más las áreas que no sabemos que aquellas que sí conocemos.

El segundo paso es la incompetencia consciente, es decir, “sabemos que no sabemos” o mejor aún, “sabemos que no podemos”. Es la plataforma para iniciar nuestro camino a la excelencia: nos queda claro que la disciplina que nos interesa no la conocemos a fondo. Un buen diagnóstico o la retroalimentación que nos brinda un conocedor del tema es la forma como nos enteramos del grado de competencia que tenemos. Si queremos aprender un idioma o una tecnología que no conocemos, no queda más remedio que iniciar con una evaluación diagnóstica.

EL PASO NO. 3 COMPETENCIA CONSCIENTE. En este paso “sabemos que sabemos” o mejor aún, “sabemos que podemos”, es decir, tenemos claro que sí podemos, que somos competentes para llevar a cabo las tareas de nuestra especialidad.

  Seguir leyendo

4 Pasos Hacia la Excelencia I

Escucha el podcast: 4 Pasos hacia la Excelencia

Un requisito indispensable de la excelencia profesional es la maestría en el área de especialización. Si eres dentista, pues a dominar tu ciencia y tu técnica. Si eres ingeniero, economista, psicólogo o contador debes ser un experto en tu disciplina.

Luego descubrimos que no bastan unos cuantos conocimientos, es preciso profundizar para encontrar los secretos más ocultos de la materia que hayas escogido como tu plan de vida. Quedarte a medias significa que estás aceptando la mediocridad. La elección de aquello de lo cual habrás de vivir el resto de tu vida resulta fundamental.

Recuerda la frase de Alicia en El País de las Maravillas “si no sabes adónde vas, cualquier camino te lleva allí”. Es importante que, en vez de deambular por la vida, sin un rumbo fijo, establezcas lo que quieres de la vida. Una vez que tienes un destino, ya tendrás rumbo y camino.

En consecuencia, decide ¿Qué quieres lograr de la vida? ¿En qué quieres volverte experto? Una vez decidido el destino ya podrás arrancar tu plan de cuatro pasos. Te presento al final un cuadro que ilustra cómo avanzar en ese camino.

Se trata de combinar dos variables fundamentales: la consciencia que tienes de esa especialidad elegida y el grado de competencia que tienes sobre ella. En el cuadro verás que avanzas de la inconsciencia a la consciencia y en la otra variable avanzas de la incompetencia a la competencia.

PASO 1. ERES UN INCOMPETENTE INCONSCIENTE. Es decir “no sabes que no sabes”. Es similar a visitar un país que no conoces y te internas en él, bajas del avión, pasas la aduana y pides un taxi a tu hotel. Actúas por instinto, como si estuvieras en tu propio país y avanzas creyendo que no hay riesgo, que lo que te suceda es bueno. La verdad es que no tienes ni idea de lo que pueda suceder y actúas como si Dios te estuviese cuidando las espaldas. Es el caso de que decidieras ser un actor. Has visto a tantos, y se te hace tan sencillo, que no tienes idea de todo lo que se necesita para hacerlo bien, simplemente lo ves muy fácil.

He visto a muchas personas que se sienten capaces de cantar. Si les ofrecen una guitarra, la rechazan porque saben que no saben, pero si les piden cantar una canción se arrancan, no saben que no saben. Comienzan a cantar y gentilmente los amigos les aplauden, pero se calientan y se siguen con otra. Nadie se atreve a decirles “mejor cállate”. Éstos son un buen ejemplo de incompetentes inconscientes.

Acompañé un par de veces a algunos familiares que se sentían buenos cantantes, al menos les gustaba, y fuimos al concurso de aficionados. A las primeras de cambio los pararon y les hicieron notar que se descuadraban y se desentonaban. Se sorprendieron, no lo podían creer. Tenía que ser alguien profesional quien los ubicara. Sólo así comprendieron su calidad como cantantes.

PASO 2. ERES UN INCOMPETENTE CONSCIENTE. Este segundo paso consiste en “saber que no sabes”, lo cual significa un avance enorme frente al primer paso. Si continuamos con el ejemplo de mis dos familiares, a partir de esa participación en el concurso de aficionados entendieron, tuvieron consciencia de que eran incompetentes para la cantada en público, no eran tan buenos como se lo figuraban.

Eso mismo nos pasa con nuestra especialidad. Necesitamos que alguien ajeno a nuestro círculo de confianza tenga el valor de hacernos notarnos nuestra incompetencia. Esa es la labor de un buen jefe. En México solemos no actuar porque “se va a sentir”. Un gran error. El jefe tiene que dar el primer paso: ser asertivo. Se trata de lograr que el subordinado tenga una clara consciencia de su nivel de competencia. El autor Malcolm Gladwell en su libro “Los fueras de Serie” nos hace notar que se requieren por lo menos diez mil horas dedicadas a algo para lograr su dominio.

Los líderes de cualquier nivel en toda organización corren el riesgo de ser líderes fallidos por ello escribí el libro con ese título, está en AMAZON.COM (LIDERAZGO FALLIDO, DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE). Recopilé muchos ejemplos a nivel personal, familiar, grupal, empresarial y político.

Espero que al leer el libro te contagies de mi angustia por ver cómo nos equivocamos a cada rato al escoger a nuestros líderes y cómo podemos aprender para no cometer los mismos errores. Seamos incompetentes, pero muy conscientes. Es el primer paso para el crecimiento y el desarrollo personal y profesional.

Te pido que reflexiones y estés pendiente de los otros dos pasos hacia la excelencia.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? DA EL PRIMER PASO TOMANDO CONSCIENCIA DE TU NIVEL DE COMPETENCIA.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

Diagrama_Artículo_4Pasos

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)