Tres Decisiones Existenciales Parte III

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En los dos posts anteriores hemos abordado dos decisiones existenciales: ¿de qué vamos a vivir? y ¿con quién vamos a vivir? Dejamos claro, eso espero, que la primera decisión es preciso tomarla a los 18 años y la segunda entre los 24 y los 28 años de edad.

También he insistido en que es válido no decidir. Es una forma terrible de decidir, pero existe y debemos asumir sus consecuencias. No decidir es una forma de decidir, y no decidir en cuanto a estas dos primeras cuestiones es perfectamente factible, pero también debemos aceptar que la decisión se la estamos cargando a la inercia existencial. Estas dos decisiones siempre están allí, sean tomadas por nosotros o por las circunstancias. Son resueltas con el paso del tiempo. Seguir leyendo

¿Qué tan Empleable Eres?

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Estamos acostumbrados a hablar de talento y acabamos con grandes confusiones. Habría que preguntarse, talento ¿para qué?

Talento viene a ser el conjunto de aptitudes que te convierten en una persona capaz para realizar una tarea de manera sobresaliente, más allá del resto de los mortales. Es decir, tienes talento cuando quienes te ven en acción observan un desempeño más allá de lo común y corriente.

El talento no es sorpresivo, inesperado o casual. El talento es un desarrollo paulatino, consistente y enfocado. Nadie tiene talento para todo, si acaso para un rango amplio. Músicos talentosos vemos como tocan varios instrumentos y dirigen orquestas. Deportistas talentosos son capaces de jugar en varios deportes y destacarse. Los verdaderos triunfadores se enfocan en aquello donde sus capacidades rinden al máximo.

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Tres Decisiones Existenciales Parte III

Tres-Decisiones-Existenciales-(III)

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En los dos posts anteriores hemos abordado dos decisiones existenciales: ¿de qué vamos a vivir? y ¿con quién vamos a vivir? Dejamos claro, eso espero, que la primera decisión es preciso tomarla a los 18 años y la segunda entre los 24 y los 28 años de edad.

También he insistido en que es válido no decidir. Es una forma terrible de decidir, pero existe y debemos asumir sus consecuencias. No decidir es una forma de decidir, y no decidir en cuanto a estas dos primeras cuestiones es perfectamente factible, pero también debemos aceptar que la decisión se la estamos cargando a la inercia existencial. Estas dos decisiones siempre están allí, sean tomadas por nosotros o por las circunstancias. Son resueltas con el paso del tiempo. Seguir leyendo