Tres Decisiones Existenciales Parte III

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En los dos posts anteriores hemos abordado dos decisiones existenciales: ¿de qué vamos a vivir? y ¿con quién vamos a vivir? Dejamos claro, eso espero, que la primera decisión es preciso tomarla a los 18 años y la segunda entre los 24 y los 28 años de edad.

También he insistido en que es válido no decidir. Es una forma terrible de decidir, pero existe y debemos asumir sus consecuencias. No decidir es una forma de decidir, y no decidir en cuanto a estas dos primeras cuestiones es perfectamente factible, pero también debemos aceptar que la decisión se la estamos cargando a la inercia existencial. Estas dos decisiones siempre están allí, sean tomadas por nosotros o por las circunstancias. Son resueltas con el paso del tiempo. Seguir leyendo

¿Qué tan Empleable Eres?

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Estamos acostumbrados a hablar de talento y acabamos con grandes confusiones. Habría que preguntarse, talento ¿para qué?

Talento viene a ser el conjunto de aptitudes que te convierten en una persona capaz para realizar una tarea de manera sobresaliente, más allá del resto de los mortales. Es decir, tienes talento cuando quienes te ven en acción observan un desempeño más allá de lo común y corriente.

El talento no es sorpresivo, inesperado o casual. El talento es un desarrollo paulatino, consistente y enfocado. Nadie tiene talento para todo, si acaso para un rango amplio. Músicos talentosos vemos como tocan varios instrumentos y dirigen orquestas. Deportistas talentosos son capaces de jugar en varios deportes y destacarse. Los verdaderos triunfadores se enfocan en aquello donde sus capacidades rinden al máximo.

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3 Pasos para Salir del Hoyo

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Lucio, un gran amigo, tiene dos años que no da golpe. Duda en renunciar a su trabajo, pero su apego es tan grande que sigue y sigue, ya cumplió dos años en que me dijo que se iba a ir. Ni siquiera ha buscado una opción. ¿Tendrá miedo?

Ha estado tan a gusto durante casi quince años, que entró en una meseta de conformidad y se limita a dejarse llevar por las tareas del día a día. Su trabajo de contador general de la empresa le ha permitido hacer una maestría en impuestos y un par de diplomados sobre las normas actuales de contabilidad. Se deja llevar por la inercia.

Lucio es un verdadero especialista. Todos en la empresa le reconocen su conocimiento y experiencia, aunque le censuran su frecuente mal humor. El mal genio con que maneja sus relaciones supera con creces el aprecio que le brindan sus compañeros. Él esperaba que lo despidieran y le dieran una liquidación, pero esto no ha sucedido. Su empresa lo necesita.

¿Se puede estar en un ambiente donde no hay posibilidades de avance? Lucio sabe que no tiene ninguna posibilidad de ascender a Contralor puesto que su jefe es yerno del dueño de la empresa. Esto le provoca frustración y desencanto. Cumplió los 45 años de edad hace un par de meses y se siente preparado para ascender a una mejor posición. ¿Qué debe hacer?

Keith Yamashita y Sandra Spataro, de la Escuela de Negocios de Yale, publicaron Unstuck (desbloqueado) un libro que nos brinda tres pasos para liberarnos de las cadenas del estancamiento y/o del atolladero. ¿Has estado en situaciones en que no sabes qué hacer o para dónde salir? ¿Te has sentido como en un pantano que te hunde más a cada paso que das?

Los tres pasos que plantean los autores son sencillos y aquí únicamente nos asomaremos a ellos.

PASO 1. ADMITIR QUE ESTÁS ESTANCADO. Sugieren que uno se autoanalice con honestidad y responda preguntas como las siguientes: ¿Por qué te sientes bloqueado? ¿Por qué no puedes avanzar? ¿Admites tu falta de acción? ¿Tienes a quien culpar? ¿Tienes objetivos puestos por escrito y eso te permite identificar los obstáculos que te impiden alcanzarlos?

En síntesis, al igual que en Alcohólicos Anónimos, lo primero es aceptar que estás desmotivado, que hay algo que te produce insatisfacción con tu actual estado, que quisieras hacer o lograr algo pero no sabes qué es, ni cómo salir del hoyo en que estás metido.

PASO 2. DIAGNOSTICAR LAS CAUSAS DE TU ESTANCAMIENTO. Los autores nos mencionan 7 posibles causas de atasco: 1. Agobio. Sientes que el “asunto” es demasiado pesado para ti. Se te acumulan los problemas sin solución y no sabes por dónde comenzar. 2. Agotamiento. Te preguntas ¿dónde quedó lo divertido? ¿Por qué no terminan nunca los problemas? Solucionas una cosa y antes de terminar ya surgió otra. 3. Falta de rumbo. Alguna vez te fijaste una meta, pero conforme pasa el tiempo ya no trabajas sobre ella, los detalles, la operación cotidiana te absorbe. 4. Pesimismo. De repente descubres que la pasión, si alguna vez la tuviste, desapareció y te invade la desesperanza. Una vida carente de propósito. 5. Desvalorización. Aprecias el éxito de los demás y sientes que no tienes asidero. Tú no vales. Tus expectativas acerca del futuro no están claras. Te sientes preparado pero no sabes cómo dar el brinco a lo que mereces. 6. Derrota. Sientes que todos te culpan por los errores y fracasos en el trabajo. Si te fijas objetivos se te atraviesan cientos de complicaciones que te impiden avanzar. Das demasiadas vueltas alrededor de un mismo asunto y no ves nada claro. 7. Aislamiento. Te sientes fuera de sincronía con respecto a las personas que te rodean. Todos te caen mal y sientes que no te aceptan como eres. Estás aislado en tu empresa rodeado de compañeros que no te hablan.

Por supuesto, tú tienes tus propias razones cuando te sientes estancado. Estas siete son algunas ideas que pueden ayudarte al diagnóstico. Una parajoda es que en estas situaciones todo es confusión y por lo tanto, cuesta mucho trabajo animarse a buscar una salida. Es una situación similar a la depresión.

PASO 3. SALIR DEL HOYO Y AVANZAR. La decisión acertada estará en función de las causas identificadas. Por ello el diagnóstico resulta definitivo. Lo primero es encontrar un propósito inspirador que despierte tu motivación, pero cómo, si estás en una situación donde ni de eso hay ganas.

Los autores sugieren que repases una por una las siete causas para identificar la que está ocasionando el problema y a partir de ese punto comiences a tomar decisiones.

Como ejemplo veamos la primera causa y su posible solución. “Cómo superar el agobio”: convierte las ideas en palabras, elabora una lista de varios puntos sobre lo que te agobia y platícalo con personas de confianza.

Ernst Hemingway decía que su psiquiatra favorito era una Remington. Es decir, su máquina de escribir. Si él ponía por escrito lo que le inquietaba y angustiaba, con ese solo hecho, se sentía liberado.

Dilatar las decisiones aumenta las trabas que inmovilizan. Los autores sugieren que se plantee un par de soluciones y se lance una moneda, comprometiéndose a respetar el resultado, si es cara qué hará y si es cruz cuál será su decisión. Una vez con el resultado actuar respetando su promesa, honrando su compromiso de llevar a cabo lo que la moneda le arrojó.

Después se debería indagar en las otras causas. Una por una, hasta encontrar una solución que le permita salir del atolladero en que está metido.

Te deseo suerte en este ejercicio. Que tengas una semana feliz y productiva.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ESE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? LÁNZATE A LA ACCIÓN.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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