¿Por qué tantos Hombres Incompetentes llegan a ser Líderes?

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Escucha el podcast: Por qué_tantos_Hombres

Me llegó un artículo de la Harvard Business Review con este título, su autor es Tomás Chamorro.

Esta vez quiero dedicar todo el blog a su análisis. Primero nos refiere el punto de vista de la baja representación femenina en la administración, lo atribuye a tres posibilidades: 1) ellas no son capaces; 2) no están interesadas; y, 3) ellas están interesadas y son capaces pero, aún así, no pueden romper el techo de cristal: una barrera invisible basada en estereotipos que previenen el riesgo de poner mujeres en posiciones de mando.

Conservadores y chauvinistas apoyan el punto 1. Liberales y feministas apoyan el punto 3. En el punto dos encontramos personas de opiniones variadas que no alcanzan a definirse.

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¿Por qué tantos Hombres Incompetentes llegan a ser Líderes?

Por-qué-tanto-Hombres-IncompetentesEscucha el podcast: Por qué_tantos_Hombres

Me llegó un artículo de la Harvard Business Review con este título, su autor es Tomás Chamorro.

Esta vez quiero dedicar todo el blog a su análisis. Primero nos refiere el punto de vista de la baja representación femenina en la administración, lo atribuye a tres posibilidades: 1) ellas no son capaces; 2) no están interesadas; y, 3) ellas están interesadas y son capaces pero, aún así, no pueden romper el techo de cristal: una barrera invisible basada en estereotipos que previenen el riesgo de poner mujeres en posiciones de mando.

Conservadores y chauvinistas apoyan el punto 1. Liberales y feministas apoyan el punto 3. En el punto dos encontramos personas de opiniones variadas que no alcanzan a definirse.

El autor considera que existe una confusión entre confianza y competencia. Ello se debe a que la mayoría de nosotros (gente en general) malinterpretamos muestras de confianza como si fueran de competencia. Esto nos lleva a creer tontamente que los hombres son mejores líderes que las mujeres.

Los hombres se desenvuelven con más confianza y carisma y esto conduce a la mala interpretación de creer que poseen mayor capacidad de liderazgo.

En el Estado de Nuevo León, México, se celebraron elecciones para gobernador en junio de 2015. Por primera vez, la ley abrió la oportunidad a candidatos independientes. Uno de ellos, Jaime Rodríguez, conocido como “El Bronco” se proyectó con tal fuerza y magnetismo que hizo realidad el argumento de este autor.

La confrontación entre confianza y competencia se nos hace muy clara en este caso. Tal vez la candidata del partido oficial tiene más capacidad, pero ante la proyección de seguridad y confianza de que hizo gala “el Bronco”, es evidente que sobrepasó en votos a los demás competidores. Al inicio la candidata oficial era favorita, pero no ganó. ¿Alguien tiene idea de la capacidad de “el Bronco” para ser un buen gobernador?

Regresando al artículo, el autor nos dice que esto es consistente con los hallazgos de grupos carentes de liderazgo que eligen líderes centrados en sí mismos, con alto nivel de autoconfianza y narcisistas. Estas características no suelen estar presentes al mismo nivel en hombres y mujeres.

Freud argumenta (nos dice el autor de este artículo de la HBR) que el proceso psicológico de liderazgo ocurre porque un grupo de personas-los seguidores- han reemplazado sus propias tendencias narcisistas por aquellas del líder. Su amor por el líder es un reflejo del amor a sí mismo. O en ocasiones, es un sustituto de la falta de amor por sí mismo. El líder llena un vacío.

La verdad del asunto es que muchas personas masculinas piensan que son más inteligentes que las mujeres. Pero sucede que la arrogancia y el exceso de confianza en sí mismo están inversamente correlacionadas con los talentos necesarios para el liderazgo: habilidad para integrar y mantener equipos con rendimientos elevados, inspirar a los seguidores para que hagan a un lado sus agendas personales egoístas y se concentren en trabajar por los intereses comunes del grupo.

Realmente ya sea en los deportes, política o negocios, los mejores líderes son frecuentemente humildes. La humildad es una característica más frecuentemente encontrada en mujeres que en hombres. Por ejemplo, las mujeres destacan más por su inteligencia emocional, que es un impulsor clave en comportamientos de liderazgo.

El autor relata una investigación entre 23,000 participantes de 26 culturas diferentes donde quedó revelado que las mujeres comparadas con los hombres son más sensibles, consideradas con los demás y actúan con mayor humildad. Por el contrario, los hombres son más arrogantes, manipuladores y más propensos al riesgo.

Muchas de esas características masculinas son las que los impulsan a la cumbre, pero son las mismas que provocan su caída.

En síntesis, (nos dice el autor), la mayoría de los líderes fallan, ya sea en política o en negocios. Esto ha sido siempre en abundancia de casos: la mayoría de las naciones, compañías, sociedades y organizaciones son pobremente lideradas, tal como lo indica su longevidad, sus ingresos y sus tasas de aprobación o por los efectos que apreciamos en los ciudadanos, empleados, subordinados o miembros.

 

Buen liderazgo ha sido siempre la excepción, no la norma.

Hay cada vez mayor evidencia científica de la noción, confirmando que las mujeres son más capaces para adoptar, de manera más efectiva, estrategias de liderazgo que los hombres.

Estudios recientes demuestran que las administradoras mujeres son más proclives a provocar respeto y orgullo en sus seguidores, comunican su visión con mayor efectividad, otorgan facultamiento y mentoría más eficaces en sus subordinados y se enfocan de manera más creativa y flexible a la solución de problemas.

Como resultado tenemos sistemas patológicos que premian a los hombres por su incompetencia mientras se castiga a la mujer por su competencia, en detrimento del bienestar de todo mundo.

¿Podemos creer lo que nos dice este autor? Me parece que no todo, pero es digno de reflexionar y adoptar nuestra propia postura ante estos temas.

Nuestro aprendizaje puede estar orientado a darnos cuenta que ciertos comportamientos, característicos del buen liderazgo, pueden ser incorporados a nuestro ejercicio como líder. Son susceptibles de aprenderse, no es cuestión de herencia o de genética.

Lo importante es que tengas una semana feliz y productiva.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA: UN LÍDER ¿SERÁS TÚ?

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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¡Empiójate! y… Serás Cesado

Empiójate
Foto: http://laaficion.milenio.com/futbol/El_Piojo-Miguel_Herrera-el_santo_oficio-milenio_dominical_0_329367275.html

Escucha el Podcast: Empiójate

 

Durante el Campeonato Mundial de Futbol Brasil 2014 un personaje consentido de la prensa mundial fue Miguel Herrera, el Director Técnico de la Selección Mexicana de Futbol.

A los reporteros gráficos y televisivos les pareció muy atractiva la forma en que Miguel “el Piojo” festejaba los escasos goles de su selección y la airada manera de protestar contra los errores arbitrales. Para Miguel nunca hubo malas jugadas del equipo mexicano, siempre “fueron errores arbitrales” los que nos derrotaron.

Durante los siguientes dos torneos pasó lo mismo, en Copa América y Copa Oro. Sin embargo, al salir de la sede en Canadá se cruzó en el aeropuerto con el comentarista Christian Martinoli y se acercó a darle un puñetazo. Mal de familia, la hija de Herrera, le dio una cachetada a Luis García.

Ambos comentaristas nada pulcros al narrar los partidos que les son asignados. Abusan del poder del micrófono y se burlan del público, de los jugadores y del Director Técnico. Miguel Herrera y su hija se desbordaron al encontrarse con ellos, era demasiado rencor acumulado.

Como consecuencia de ese desaguisado, Miguel Herrera fue cesado. El flamante presidente de la Federación Mexicana de Futbol declaró “la violencia no cabe en la sociedad, en la familia, en nuestra familia y, menos, en ningún deporte”. Agregó: “nuestros valores están por encima de cualquier resultado”.

Eso sucedió el 28 de julio y antes del mes, Paulo César Wanchope, director técnico de la selección nacional de futbol de Costa Rica, se enfrentó a golpes con un miembro de la televisora que trasmitía el partido que su selección sostenía frente a Panamá. Esto provocó su cese.

El mismo Wanchope comentó “reaccioné de una manera indebida, por el puesto en que estoy. No es posible que dos seres humanos tengan esa reacción”.

Te recuerdo que estos asuntos del futbol no son de nuestra incumbencia, nuestro interés es:

El rol que juegan los líderes de las instituciones ante los problemas que enfrentan.

Daniel Goleman en su libro “Liderazgo, el poder de la inteligencia emocional” cita las conclusiones de una investigación de una empresa internacional de búsqueda de ejecutivos “se contrata a los directores generales por su intelecto y su pericia empresarial y se los despide por su falta de inteligencia emocional”.

Queda claro que la falta de control sobre las emociones y la ignorancia en el manejo de la inteligencia emocional se convierte en la tumba de los ejecutivos exitosos. No solo de directores técnicos de selecciones de futbol, como ya ejemplificamos.

A lo largo de los años impartiendo capacitación a gerentes y directores, he podido constatar que son pocos quienes piensan que la inteligencia emocional es desarrollable y, menos aún, quienes están dispuestos a invertir en el desarrollo de estas competencias en la totalidad de su empresa.

La mayoría de ellos no asocia que el clima de la organización, las relaciones al interior de la institución, la cordialidad, la cooperación, el interés por las personas y por la empresa tienen una repercusión lógica en la calidad del servicio que se brinda al cliente. Efecto determinante en la conservación y acrecentamiento de la facturación.

Para proyectar un interés genuino hacia el cliente, debe haber un interés genuino hacia las personas, de cualquier tipo y origen. Tal vez percibas la honestidad y el sentimiento de culpa en las palabras de Wanchope, citadas arriba: “No es posible que dos seres humanos tengan esa reacción”.

La inteligencia cognitiva que se mide por el famoso IQ es una capacidad que ya tenemos, la cultura y el estudio no mejorarán tu coeficiente intelectual. Te platico el caso de un compañero de trabajo que tenía un doctorado de una universidad extranjera, un día me dijo: “te imaginas Alfredo, yo que soy tan tonto, adónde estaría si no hubiera cursado un doctorado”.

Tanta honestidad provocó en mí una gran admiración. Asómbrate, él estaba en una posición de gran envergadura en una de las paraestatales más importantes del país. Por supuesto que lo respetaba, pero era tanto lo que se decía en los pasillos que no podía ignorarse.

Por ello te pido que te intereses decididamente en este tema de la inteligencia emocional, te facultará para anticipar y prevenir una gran cantidad de situaciones conflictivas.

Su estudio, acompañado de la práctica, nos hace más conscientes de nuestras reacciones emocionales y nos brinda la posibilidad de sujetar las riendas de nuestro temperamento y evitar explosiones que nos ocasionan desbocamientos vergonzosos y perjuicios que, después, no podemos resarcir.

Stephen Covey nos dejó el mensaje: “la conducta depende de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones”. Vaya pues, el corolario de que no podemos culpar a la suerte, ni a la falta de apoyos para ascender en la institución donde estamos. Lo que no hagamos por nosotros mismos, nadie más vendrá a hacerlo. En la vida real no hay milagritos, ni suerte inesperada. Que tengas una semana muy productiva y feliz.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA: ESE ES UN LÍDER ¿ACASO ERES TÚ?

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