Líderes, ¿Cómo Evaluarlos? Parte II

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Continuemos con el mismo tema: ¿cómo evaluar a los líderes? Planteamos en el blog de la semana pasada la fórmula VER donde V hace referencia a los valores, la conducta ética de los líderes. La E se refiere a la ejecución, las habilidades, las competencias que poseen los líderes. Ahora, comentaremos la R de resultados.

RESULTADOS: lo que realmente esperamos los ciudadanos es que nos hablen de resultados. Los informes a los que nos referimos nos mencionan hospitales, carreteras, escuelas, institutos o, incluso, universidades. Es cierto que la culminación de esos proyectos nos refleja resultados, pero no podemos darnos por satisfechos.

Nos está haciendo falta que los resultados estén relacionados con las expectativas de la población. Necesitamos que nos hablen de cobertura, qué porcentaje del 100 % de la población goza de los servicios públicos y, por deducción, que nos informen con humildad el porcentaje que no han logrado cubrir.

 

Es parte del “malhumor social” el hecho de que la pobreza siga vigente, que los avances en educación sean escasos, que la salud de la población más pobre sigue siendo un gran problema. Que la inseguridad siga incontrolable. Que los feminicidios no paran.

Es una manera de reconocer que la tasa de crecimiento de las necesidades es más acelerada que la tasa de crecimiento de la economía y, consecuentemente, la brecha entre los que disfrutan de los beneficios del avance económico y social, y los que padecen insuficiencias, es neciamente persistente, porque no alcanza la cobija para darles calor y calmar su hambre.

No se necesita mucha perspicacia para comprender que la acumulación de tantos incumplimientos del pasado genera una montaña de necesidades insatisfechas que hacen imposible resolver, de golpe en un solo sexenio, lo que la población reclama, cada vez más airadamente. Sin embargo, no nos sorprenda que los candidatos para el 2018-2024 nos ofrezcan que todos, todos, nuestros problemas serán resueltos. Espero que nos ofrezcan evidencias de sus capacidades para cumplir sus propuestas. “Prometer no empobrece”.

El gobernante de China, Xi Jinping, declaró en su último congreso: “Nunca como antes contamos con los recursos para hacer realidad los sueños a los que hemos aspirado para engrandecer a China”. Como que esto sí suena diferente, ¿de acuerdo? Ojalá y nosotros tuviéramos los recursos suficientes para satisfacer tantos anhelos insatisfechos.

En síntesis, los resultados que nos manifiestan nuestros gobernantes son dignos de aplauso, pero es mayor el ruido del reclamo. Uno tiene que preguntarse ¿Cómo es que la economía número 13 del mundo no logra sacar de la pobreza a la mitad de su población? ¿Cómo es que seguimos compitiendo internacionalmente con base en el sacrificio salarial de los trabajadores en vez de que sea con el incremento de productividad? ¿Cómo es que al comparar los resultados de las pruebas escolares tipo PISA seamos de los países más atrasados internacionalmente?

Cuando los políticos triunfantes en los comicios, antes de tomar posesión, establezcan el 100 % de las necesidades y nos digan el porcentaje con el cual inician y con el cual pretenden terminar, entonces creeremos el montón de datos que nos dan, resultado natural del incremento de las partidas presupuestales que se les asignan. Para el 2018 contarán con 5.3 billones de pesos. Solamente así sabremos lo bien, o lo mal que utilizan los recursos aportados por la sociedad.

En fin, te invito a aplicar la fórmula VER en tu empresa: ¿Está tu líder comportándose de acuerdo con los valores que pregona? De seguro ya dio a conocer su misión, su visión, su código de valores y su política de calidad, ¿verdad? ¿Ejecuta su proceso directivo de un modo efectivo al establecer su estrategia, sus planes y su toma de decisiones? ¿Comparte la información o está guardada para un círculo muy estrecho y privilegiado? ¿Los resultados que presenta anualmente reflejan un crecimiento de la empresa? ¿La empresa está creciendo o estancada? En síntesis: ¿hay mejoría de un año a otro, o es más de lo mismo? ¿Tiene programas de mejora continua? ¿Está comprometido con el bienestar y mejoramiento de la empresa y de quienes trabajan en ella?

Reflexiona y aplica este análisis para que puedas ser más objetivo. El punto de partida es el establecimiento de indicadores que te permitan comparar un año contra otro. ¡Suerte!

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE ES…UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? COMIENZA EL CAMBIO, TODO LÍDER LUCHA CONTRA LA INERCIA Y LA RUTINA.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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