Preparar Boda… No es Suficiente

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En una conversación escuchada al vuelo, una persona se quejaba con un amigo sobre el resultado de la boda de su hija, apenas un año antes.

Decía el padre desconsolado: “dedicaron ella y su novio un año completo para preparar la boda. Resultó un éxito completo, más de 500 invitados, música de todo tipo no sólo un conjunto orquestal sino un DJ para gusto de los jóvenes, baile alegre y dinámico, comida sensacional, bebidas para todo el mundo, alegría sin parar, así estuvimos hasta las 6 de la mañana. La boda fue inolvidable. Todavía me encuentro a personas que, en cuanto me ven, me tocan el tema con gran complacencia”.

El amigo le preguntó: “entonces, ¿por qué te sientes tan mal?”.

 

Él le contestó: “Es que ellos prepararon muy bien su boda, pero no prepararon su matrimonio. Una vez casados, regresaron de la luna de miel un poco desanimados. Desde ese momento, sentí que algo marchaba mal. Pasaron los días y los meses. Se hablaban poco. No conversaban. Mi esposa y yo decidimos ayudar, así que organizábamos comidas familiares no solo con ellos, también con los consuegros. Nos volvimos muy buenos amigos de los papás de mi yerno y provocábamos reuniones frecuentes. Pero nada funcionó”.

“Hoy recibí la llamada telefónica de mi hija diciéndome que se van a divorciar. Lo peor es que me lo dijo como algo natural, como si acabaran de ir a ver una película al cine. Sin llorar, con ausencia de sentimiento. Lo único bueno es que no trajeron un niño al mundo, hubiese venido a sufrir”.

Esto me hizo reflexionar acerca de la frecuencia con que sucede lo mismo. Veamos el universo político: un candidato prepara su campaña para un puesto de elección de la mejor manera que puede. Junta a un equipo de experimentados correligionarios, crea su “war room” (cuarto de guerra), busca estadísticas, se devana los sesos hasta dar con un lema de campaña seductor, capaz de atraer votantes, hace una lista de argumentos persuasivos, consigue presupuesto mediante donadores que creen en su causa, entabla conversaciones con líderes de opinión, en suma, todo lo necesario para ganar la elección.

Y… luego, ¿qué pasa con el candidato una vez que gana? Comienza a grillar, a hurgar en el espectro político para juntar fuerzas que le permitan fortalecer su carrera. Hará todo lo posible para promover su imagen (con el presupuesto que ahora tiene) y poderse posicionar para el siguiente puesto que le augura un mayor éxito. De lo prometido durante su campaña, ni se acuerda, ahora lo que hará es pensar en sus nuevas promesas porque el futuro está lleno de nuevas riquezas.

En la delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México hubo una vez un delegado que lo primero que hizo fue poner espectaculares agradeciendo el voto y reafirmando que “ahora sí” cambiarían las cosas. Luego apareció en la portada de varias revistas segundonas, donde lo alababan desmesuradamente. Un poco después lo vi en entrevistas por la televisión y lo escuché en programas de radio. Más tarde otros espectaculares promoviendo su informe del primer año, luego el del segundo año. Cultivó de tal manera su imagen que, por supuesto, fue electo a la Asamblea Legislativa. Ahora su campaña es para ser Diputado Federal. Por supuesto, gran promoción permanente con recursos públicos, ¿… y los resultados apá? Esos no importan.

Llevemos esta metáfora al ámbito empresarial. Imaginemos un despacho de publicidad. Diseña la mejor oferta posible, la embellece con deslumbrantes imágenes, elabora los pronósticos más halagüeños sobre el crecimiento de las ventas que conseguirá su prospecto, si tiene la visión de comprarle, (si no le compra es porque le falta intuición para los negocios), piensa y repiensa el cálculo de los honorarios que pondrá en su propuesta, presenta la lista más larga posible de beneficios, apenas si describe cuál será el trabajo (lo que realmente cuenta) que llevará a cabo para hacer realidad las promesas al prospecto (el cliente soñado).

Y… luego, ¿qué sucede una vez que ganó el contrato? Pues nada menos que pedirles a algunos de sus colaboradores que se pongan a trabajar y presten atención al cliente obtenido. Lo importante ahora es luchar al máximo por conseguir al siguiente cliente, al fin que ya tiene una lista de prospectos atractivos y el verdadero trabajo consiste en crear otra propuesta seductora que haga posible conquistar más y más clientes. ¿… y los resultados prometidos? Nunca llegaron.

En fin, no basta con preparar la boda, hay que preparar también el matrimonio ¿de acuerdo? Te pido que lo reflexiones, por lo pronto, te deseo una semana próxima feliz y productiva.

HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES

 

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE… ES UN LÍDER. ¿A CASO ERES TÚ? NO ESPERES A QUE TE EMPUJEN. NO ESPERES A QUE TE JALEN. ACTÚA YA.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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