Líder con Mentalidad de Proceso

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Una de las capacidades más importantes a desarrollar en un líder es su visión del proceso que está bajo su responsabilidad. Comprender de principio a fin lo que entra y en qué se convierte resulta fundamental para un líder. Especialmente, las salidas de un proceso deben asegurarse hacia el cumplimiento de los requerimientos de los clientes.

En 1950 inició el enfoque de calidad con las conferencias célebres en Japón del Dr. William Edwards Deming. En 1987 comenzó el enfoque de aseguramiento de la calidad a cargo de la Organización Internacional de la Normalización (ISO, por sus siglas en inglés) con sede en Suiza.

En México y casi toda América Latina cundió el movimiento de calidad al comenzar este siglo. El año 2000 se produjo un empuje enorme por el interés de la administración pública mexicana.

La seriedad con que tomó la industria automotriz este movimiento de calidad resultó fundamental para invadir el mercado estadounidense con cerca de dos millones de vehículos armados en México cada año.

En once estados de la República Mexicana se han instalado 18 plantas automotrices de las marcas de mayor venta en el mundo. México es el cuarto exportador mundial de autos.

¿A QUÉ SE DEBE ESTE AUGE?

Por supuesto que es la cercanía al mercado de mayor consumo. Esta demanda provoca el jalón de la oferta, ni duda cabe. Pero, ¿podrían estas marcas con tecnología de vanguardia lograrlo sin trabajadores? Por supuesto que no.

Es frecuente escuchar que los trabajadores son el capital más importante de las empresas. Esta aseveración es inexacta. Es preciso decir que esto es cierto tratándose de trabajadores capacitados y motivados.

Basta con entrar a una de estas plantas automotrices para descubrir el secreto:

Paredes completas llenas de gráficos de control estadístico de la calidad en pantallas gigantes de computadoras.

No basta con impartir capacitación, es necesario complementarla con una rigurosa supervisión que consigue la realización del trabajo dentro de los parámetros de calidad establecidos y la fuerza de la autoridad para corregir desviaciones en el instante en que ocurren, no después cuando se elabora un reporte.

¿Alguien tiene duda de la importancia de implantar esta cultura de calidad? ¿No convence el auge de la industria automotriz y que se está derivando a una importante industria aeroespacial?

Esto contrasta fuertemente con los datos acerca de Pemex. Noé Cruz Serrano del periódico El Universal publicó el 22 de abril de 2016 que: “desde 2014, Pemex no ha podido mejorar los índices de seguridad ni disminuir la gravedad de accidentes en sus instalaciones. La frecuencia de incidentes, medida en número de percances incapacitantes por millón de horas-hombre se ha mantenido en 0.38”. “Lo mismo ocurre con el índice de gravedad de los accidentes…”

Ahora bien, la empresa que esté libre de este pecado que lance la primera piedra. Pemex no es la excepción. En México hemos menospreciado la implantación de la cultura de calidad. No hemos sabido apreciar su impacto en la satisfacción del cliente y en la disminución de costos para ganar mayor competitividad. No la vemos como la herramienta clave, pero sí lo es.

En una empresa escuché lo siguiente: “¿Ves por qué me preocupan esas juntas en donde todos pretendemos llegar a acuerdos culminantes y al final cada quien sale entendiendo lo que quiso? Mientras sigan sin comprender a fondo los procesos, seguirán cometiendo errores sin saberlo y culpando a otros compañeros de lo que ellos debían haber controlado”.

Son pocas las empresas en México que están comprometidas con la cultura de la calidad. La mayoría se limita a contar con su laboratorio de control de calidad, pero, como advirtió el Padre del Movimiento de la Calidad, Deming: “la inspección de calidad es tardía, es para descubrir errores, eso aumenta los costos y desmotiva al trabajador, lo que se necesita es actuar con calidad desde el primer momento”. En eso consiste la creación de una cultura de calidad.

Deming nos heredó una filosofía con 14 principios, una metodología rigurosa, procedimientos precisos y herramientas que son sencillas de aplicar.

Hemos comprobado que aprender esta metodología y sus herramientas resultan fáciles de aplicar para los trabajadores de nivel medio para abajo y resultan difíciles para los profesionistas de alto nivel. Después de todo, desaprender lo incorrecto es muy complicado.

Un líder está obligado a poner en práctica las herramientas conceptuales y metodológicas que han demostrado su efectividad, comenzando con el mapa de procesos a su cargo, de otra suerte estará pletórico de ocurrencias sin sentido.

Suerte. Que tengas una semana feliz y productiva (armado con tu mapa de procesos).

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ESE ES UN LÍDER… ¿ACASO ERES TÚ? ¿CUÁL ES TU PRIMER PASO? COMIENZA YA.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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