4 Virtudes de un Líder – Parte IV

Escucha el podcast: 4 Virtudes de un Líder Parte 4

Llegamos a la cuarta virtud de un líder que nos plantea Eric Kaufmann en su libro “The four virtues of a leader”, editado por Sounds True. Es nada menos que Fe (faith) y la pregunta que nos presenta ¿Qué estoy cosechando?

Kaufmann nos dice que la fe consiste en seguir avanzando confiadamente en la ausencia de certeza, es dedicación que no tiene una prueba como base. Nos menciona que en 1925 el gran novelista André Gide escribió: “Tú nunca cruzarás el océano hasta que no tengas el coraje de perder de vista la playa”.

La cuarta virtud, nos dice el autor, nos lleva a explorar la necesidad de dar brincos de fe para balancear planeación, proyección y cálculo. Los buenos líderes saben cómo generar ideas, integrar un equipo, y por último, lograr resultados. Los grandes líderes saben todo esto, pero están deseosos de dejar atrás todo lo anticuado o pasado de moda y perder de vista la playa para lanzarse al cumplimiento de proyectos más allá de las dimensiones actuales.

 

El 5 de febrero de 2017 tuvimos la oportunidad de observar por televisión un acontecimiento notable que confirma la importancia de la fe. Me refiero al encuentro de futbol americano celebrado en Houston por la final de la NFL. Se enfrentaron dos grandes equipos: Los Halcones de Atlanta frente a los Patriotas de Nueva Inglaterra (con sede en Boston).

Al finalizar el primer tiempo los Halcones llevaban una ventaja de 18 puntos al poner el marcador de 21 a 3. Los Halcones llegaron a tener una ventaja de 28 a 9. Pero no se sabían campeones. No tienen en su historia ningún campeonato de la NFL.

En cambio, los Patriotas llevaban cuatro campeonatos, iban por el quinto trofeo. Según la declaración de uno de los jugadores, en el medio tiempo, en los vestidores, recibieron un fuerte mensaje de su entrenador, Bill Belichik: “tengamos fe en el triunfo, somos ganadores, hagamos excepcionalmente cada jugada, pongamos concentración absoluta”. Resultado: se llevaron el triunfo 34 a 28. Remontaron una desventaja de 25 puntos. Vemos en acción la fórmula: SER + HACER. Primero hay que creer en lo que somos y luego, una vez inspirados, hacer lo mejor que podamos.

El autor Kafmann nos plantea la diferencia entre saltos de fe y pasos de confianza. Los saltos de fe aceleran nuestra evolución personal y profesional, nos permiten romper nuestras limitaciones. Estas creencias que no están basadas en pruebas se sostienen gracias al conocimiento, a la historia de lo que hemos logrado en el pasado, nuestras convicciones y una visión de futuro claramente definida.

A su vez, la confianza se sostiene en la certeza experimentada en el pasado, en el avance hacia lo desconocido y hacia un futuro deseado. A lo largo de la jornada de un líder, la confianza no es suficiente, con facilidad se erigen barricadas de desconfianza.

La confianza hunde sus raíces en la lógica, es soportada por fuertes expectativas sostenidas por el historial y los datos disponibles.

La fe, en cambio, significa la aceptación de algo que nunca hemos visto. Es cuando avanzas sin tener pruebas que te aseguren un resultado.

Hay quienes padecen psicoesclerósis que consiste en un estado mental de rigidez, es una mente que no acepta el cambio y rechaza el crecimiento. Estas personas permanecen en la zona de confort donde su espíritu de superación se encuentra cautivo y se mantiene atrapado en la rutina del trabajo sin esfuerzo. Los líderes que se quedan en la zona de confort acaban perdiendo su habilidad de liderar a otros.

Los líderes son agentes de cambio porque abandonan la zona de confort y se lanzan a la zona del crecimiento cortejando al cambio. Invocar el cambio y hacer vulnerable a él mismo, a sus seguidores y a su empresa es un acto de fe. Sin esta fe para dar el salto, nuestro trabajo y nuestra vida se estancan y nuestra experiencia deviene en rutina y repetición constante de lo mismo.

El salto es la decisión de abandonar la certeza de lo conocido, de aquello que sabemos que es cierto. Saltar es un acto de fe porque responde el líder al jalón de lo no probado, hacia algo de lo cual no existe evidencia de certeza. Una visión es incierta e improbable. Te empuja al abandono de lo que te es familiar. Requiere coraje navegar la ansiedad inevitable que produce toda incertidumbre. Se requiere agallas para sostener el camino a la creación.

Mucho para reflexionar. Te deseo una semana feliz y productiva.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN DA EL PRIMER PASO, ÉSE ES…UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? DA EL SALTO DE FE HACIA UNA VISIÓN GRANDIOSA, ROMPE TUS LÍMITES.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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