¿Qué tan Empleable Eres?

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Estamos acostumbrados a hablar de talento y acabamos con grandes confusiones. Habría que preguntarse, talento ¿para qué?

Talento viene a ser el conjunto de aptitudes que te convierten en una persona capaz para realizar una tarea de manera sobresaliente, más allá del resto de los mortales. Es decir, tienes talento cuando quienes te ven en acción observan un desempeño más allá de lo común y corriente.

El talento no es sorpresivo, inesperado o casual. El talento es un desarrollo paulatino, consistente y enfocado. Nadie tiene talento para todo, si acaso para un rango amplio. Músicos talentosos vemos como tocan varios instrumentos y dirigen orquestas. Deportistas talentosos son capaces de jugar en varios deportes y destacarse. Los verdaderos triunfadores se enfocan en aquello donde sus capacidades rinden al máximo.

Un ejemplo icónico es el del gran deportista Michael Jordan de los Bulls de Chicago que después de ganar varios campeonatos y ser reconocido como el mejor basquetbolista del momento decidió probar suerte como bateador en un equipo de beisbol, haciendo el ridículo y regresando a sus raíces. El corolario: nadie tiene talento para todo. Es preciso escoger y especializarse.

El talento se integra de actitudes triunfadoras y se alimenta de ambición. Son las personas que no las detiene nadie. La creencia en sí mismos los impulsa a la consecución de metas que muchos creían imposible de lograr. Estas actitudes triunfadoras se convierten en una pasión incontenible que los hace vibrar, soñar y anhelar lo que se han propuesto.

El talento se nutre de capacidades inigualables. Son personas que poseen capacidades que en su origen son innatas, pero sólo en la raíz, lo importante es el desarrollo que han asumido como un compromiso existencial. Su principal capacidad es la de aprender y mantenerse permanentemente en el camino del desarrollo personal. Nunca están satisfechos, ellos tienen claro que no saben lo suficiente, que tienen mucho por aprender de aquello que han escogido como su foco. Saben que no se puede saber de todo, consecuentemente, hacen a un lado una gran cantidad de aspectos para dedicar su tiempo a aquello que forma parte de su elección.

El talento se alimenta de una vocación sólidamente entusiasta. Son personas que no paran de hablar de aquello que los emociona y los hace vibrar. Acrecientan su vocación poniéndola a prueba. Enfrentan desafíos donde resulta evidente que la adrenalina los mantiene despiertos y, sobre todo, activos.

El talento es tan sólo un potencial. Lo real es el desempeño, es la materialización de dicho potencial. Nada es más frecuente que el potencial desaprovechado por falta de carácter, de tenacidad o de concentración. Veamos una metáfora muy socorrida: los campos petroleros que se encuentran en el subsuelo. Tienen un potencial enorme o mínimo según lo que reflejan los instrumentos de exploración. Esos yacimientos tienen millones de años allí, pero únicamente son una riqueza potencial. Es hasta que se pasa a la etapa de perforación que comienza a trabajarse en la comprobación de que ese potencial petrolero puede confirmarse. El siguiente paso es la explotación y producción. Así comienza la obtención de la riqueza soñada. A los papás nos sucede lo mismo (más frecuentemente a las mamás), porque identificamos un talento en nuestros hijos y a partir de allí damos por hecho que serán unos triunfadores.

Las personas que aprovechan esos talentos genuinos mediante el compromiso con su propia existencia, están listos para ser competitivos en el campo de su competencia y ello les permite enfrentarse a trabajos ad-hoc para los cuales están plenamente calificados.

La manifestación más evidente del talento es la realización sobresaliente, fácil y rápida. Quienes rodean a la persona de talento se admiran al verlo desempeñarse. Lo opuesto también es evidente: son personas lentas, indecisas, se equivocan y les cuesta trabajo llevar a cabo una tarea.

Los reclutadores son especialistas en crear los índices de empleabilidad en cada puesto para poder juzgar si los candidatos poseen todos los atributos que lo convertirán en un ejecutante sobresaliente. No siempre le atinan, pero ni modo, ellos son los jueces.

La clave para cada persona está en desarrollar el potencial con que cuenta. Sin embargo, es frecuente equivocarse. Hay personas a quienes se les facilita enormemente una tarea y en lugar de confirmar que allí está el potencial a desarrollar, se dedican a lo que consideran retos a vencer. ¡Qué tristeza! ¡Qué equivocación tan lamentable!

Si quieres aumentar tu índice de empleabilidad te sugiero que profundices en los conocimientos, las aptitudes y las actitudes que se solicitan en un perfil para un puesto. Cuando hay un ascenso es porque esa persona cultivó durante varios años las competencias necesarias para ese puesto y lo hizo silenciosamente, mientras los demás se limitan a decir ¡Mira qué suerte tuvo ese! ¡De seguro cuenta con palancas! Y si es mujer, los comentarios son peores. La envidia corroe y mata las aspiraciones de los incompetentes.

Te lo dejo para que reflexiones.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ESE ES… UN LÍDER.  ¿ACASO ERES TÚ?  COMIENZA YA A CAMBIAR EN ALGO, EMPIEZA POR TI.

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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