Escucha el podcast: Y Tú, ¿Pierdes el Control?

El día 21 de septiembre se celebró un gran partido de futbol soccer. El equipo León recibió en su cancha a los Pumas de la UNAM. El encuentro estaba lleno de expectativas favorables porque, hasta ese momento, los Pumas llegaron invictos. Llevaban 10 partidos sin perder.

A unos cuantos minutos de empezar el partido el gran portero de los Pumas realizó una jugada muy controvertida, pero el árbitro César Ramos consideró que merecía tarjeta amarilla. Todo producto de una discusión sin importancia, pero el portero ignoró la sentencia clásica “el árbitro siempre tiene la razón”.

El portero, Alfredo Talavera, se sublimó. Hizo unas paradas extraordinarias que lo confirmaban como el mejor portero de la temporada. El que menos goles había recibido en esos primeros diez partidos. Los comentaristas que narraban el partido se permitieron decir que Talavera estaba para defender los colores nacionales en la selección. A ese grado de bien estaba el portero de Pumas.

El partido siguió su marcha hasta llegar el minuto 42 cuando Talavera entró a frenar, sin conseguirlo, al delantero del equipo León. En apariencia no lo tocó, pero el árbitro estaba en su día y después de la discusión que le armó Talavera, marcó penal y le sacó la segunda tarjeta amarilla, con lo cual se ganó la expulsión.

¿Por qué una persona inteligente y exitosa pierde el control emocional? Talavera estaba haciendo un trabajo sensacional, pero al salirse de sus casillas provocó que le marcaran penal y que lo sacaran del partido, ocasionando para su equipo un pésimo momento, es decir, se sale dejando el uno a cero en contra. Al final, Pumas perdió dos a cero.

¿Te ha pasado a ti perder el control emocional? Debemos reconocer que hay circunstancias que nos provocan esa pérdida de control. Es cuestión de entrenamiento mantener el control en situaciones adversas, especialmente cuando está en juego algo importante para nosotros.

El desarrollo de la resiliencia es fundamental para nuestras carreras profesionales. Dejar que el enojo nos desborde es de consecuencias lamentables. Es lo esencial de la resiliencia: soportar la adversidad y regresar al estado original, fortalecido.

Vemos cómo, producto del encierro por la pandemia, han aumentado los divorcios, las mujeres y los niños golpeados. Muchos de los agresores son impulsados por sus más bajos instintos y son capaces de golpear, incluso de asesinar.

La situación que estamos viviendo nos somete a presiones que son difíciles de controlar, pero la única salida es hacer el esfuerzo. Necesitamos estar conscientes de que el control sobre nuestras emociones es parte fundamental de nuestro bienestar emocional y social. Si todos perdemos el control, entonces nos insultamos unos a otros y acabamos perjudicados todos. ¿En qué clase de sociedad queremos vivir?

Te lo dejo a la reflexión.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

Khalil Gibrán: “Algunos oyen con las orejas, algunos con el estómago, algunos con el bolsillo y algunos no oyen en lo absoluto.”

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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