Escucha el podcast: Segunda Estrategia para Combatir el COVID-19

 

Estamos analizando el caso de Corea del Sur. Por cierto, sus vecinos, Corea del Norte no tiene casos. Es lo típico de economías de izquierda. Toda información debe ser controlada. A China se le soltó la información porque el oftalmólogo que llegó a tratarse a ese hospital observó la cantidad de enfermos que estaban con una tos que los desbarataba, se le ocurrió grabar escenas para enviárselas a su familia. Nunca tuvo la pretensión de armar un escándalo. Sin embargo, los familiares sí difundieron las imágenes y a partir de ese primer paso fueron muchos los que se enteraron obligando a las autoridades a brindar información. Eso provocó la reacción.

¿Cómo fue que actuó Corea del Sur? A partir de que surgió el primer infectado que vino de China, comenzaron a establecer controles enérgicos en aeropuertos y aduanas, de modo que todas las personas que entraban al país eran checadas. Si encontraban síntomas las enviaban a algún hospital.

La ESTRATEGIA COREANA consiste en los siguientes pasos:

  1. Destaca el hecho de hacer pruebas constantes y por todos lados. El caso de Corea del Sur nos informa de la necesidad de aplicar pruebas a todo aquel que anda caminando. Hay que perseguirlos. No se trata de que un ciudadano vaya a un centro sanitario y se forme en la cola para ver a qué hora pueden aplicarle la prueba. Hoy Corea del Sur produce 100,000 kits por día. ¿Tenemos nosotros esa capacidad para producir y aplicar? A los coreanos esa intensa campaña les permitió localizar el primer foco de infección y dispersión del virus: los templos, las congregaciones religiosas. En los días inmediatos a partir del primer brote aplicaron más de 200,000 pruebas. En el transporte público instalaron cámaras que registraban la temperatura, crearon una red satelital conectada a los celulares para que toda la población estuviese informada y mantuviera la posibilidad de comunicar, a su vez, lo que detectaba.

  1. Prueba temprana, frecuente y segura. “Las pruebas son fundamentales porque eso lleva a una detección más temprana. Minimiza la propagación”. Abrieron 600 centros para aplicar pruebas, de manera que la gente no fuera a los laboratorios y hospitales con el riesgo de saturarlos. Muchos de estos centros aplican la prueba en el automóvil. Bajaron el tiempo a 10 minutos en vez de tres horas que tomaba. Pusieron gran énfasis en cuidar a los enfermeros y ayudantes para que no se contagiaran, los tenían muy bien capacitados y equipados.

  1. Rastreo de contactos, aislamiento y vigilancia. Una vez que una persona da positivo, se rastrean todos los contactos que haya tenido dos o tres días antes para buscarlos y aplicarles la prueba. Una vez que identifican a un infectado lo aíslan y lo vigilan.

Aquí ya fallamos porque lo primero que hicimos fue prohibir que los laboratorios y hospitales privados pudieran participar. Con siete semanas de trámites difíciles lograron su aprobación el ABC de Observatorio y el Ángeles de Interlomas, mucho después autorizaron a otros laboratorios. La autoridad sanitaria consideró que el sector público cuenta con suficientes establecimientos para realizar la prueba. Otro error, “no gastemos en pruebas, son muy caras”, se aplicaron pruebas sólo a quienes ya tenían síntomas avanzados, la prueba es para confirmar que se padece COVID-19. Los coreanos afirman: “… es necesario aplicar las pruebas con síntomas leves que podrían confundirse con un resfriado, cuando el virus es altamente transmisible. Este patrón crea un retraso de una o dos semanas antes de que se manifieste un brote. Lo que parece un puñado de casos podrían ser cientos y esos cientos podrían ser miles”.

  1. COOPERACIÓN SOCIAL. Es indispensable convencer a la población de la necesidad de autoaislarse y llevar a cabo los procedimientos higiénicos: distancia social, lavado de manos cada media hora, usar gel antibacterial con 70 % de alcohol, rociar con agua clorificada las cosas que tocamos. No impusieron cuarentena, sólo aislamiento obligatorio caso por caso.

Resultado admirable: no paralizaron la actividad económica. La gente siguió trabajando normal, el comercio y los restaurantes continuaron como siempre, únicamente con precauciones.

Para los coreanos no fue difícil, cuentan con un gobierno que ha ganado alta credibilidad frente a sus ciudadanos. En México, resulta difícil cuando al vocero que se le da la responsabilidad de trasmitir las indicaciones, sus propios jefes las ignoran. De modo que si se nos complica la pandemia ya tenemos una explicación. Reacción tardía y muy lenta.

El mérito de esta segunda estrategia: hay enfermos, pero no tantos, mientras la economía del país siguió funcionando. A cambio en la primera se logra un daño doble: muchos contagiados y una economía que se derrumba y deja, como consecuencia, el aumento de pobres que incrementan la línea de pobreza alimentaria y pobreza de recursos, con la consecuente disminución de la clase media. Quebradero de empresas que multiplica el desempleo.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

No te olvides de leer LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE de editorial Granica en venta en Amazon, El Sótano, Gandhi y otras librerías de prestigio.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)

 

[wysija_form id=»3″]

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.