Escucha el podcast: Estrategias para Eliminar el COVID-19

 

Es común escuchar que hay mil maneras de matar pulgas, lo mismo podríamos decir de matar al Coronavirus. En el mundo hay en juego dos modelos principales ¿cuál tendrá la razón? Sólo con los resultados que veamos al final de la pandemia podremos saberlo. ¿Para cuándo? Lo que está en juego es la calidad de liderazgo que tenga cada país. ¿Habrá ascenso o caída para un país?, esto dependerá de su líder y de la estrategia elegida.

LA PRIMERA ESTRATEGIA. Consiste en el viejo grito de “Allí viene el lobo” y todos a esconderse. Ese grito amenazador provino de Wuhan, China. Un oftalmólogo fue a atenderse a un hospital. Vio a muchos enfermos “raros” que tenían lo mismo. El primer enfermo se detectó el 10 de diciembre de 2019. Este doctor hizo un post que circuló profusamente en China el 30 de diciembre. Las autoridades chinas lo amonestaron por crear susto entre la población. Después de dos semanas se disculparon con este doctor, Li Wenliang. A cambio, despidieron a las autoridades a cargo del hospital por ocultar información. El doctor Li falleció el 30 de enero de 2020. Se informó que su deceso fue por el Coronavirus. Hoy es el “héroe de Wuhan”. Si él no hubiera avisado, el asunto sería peor.

Durante enero las autoridades chinas se abocaron a resolver el problema: decretaron confinamiento para 50 millones de personas en toda la provincia. Wuhan es la capital. Comenzaron a investigar tratando de encontrar el origen: un mercado de venta de animales para comida. Ese arranque fue confuso y desordenado. Sin embargo, los confinamientos que iban poniendo en práctica eran estrictos y rigurosos. El mundo entero se admiró por la velocidad con que construyeron dos hospitales para atender por separado a los pacientes de Coronavirus. Fueron dos meses de lucha intensa para lograr que se respetaran las medidas sugeridas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El 10 marzo (es decir, tres meses después de iniciado) anunciaron que China estaba libre de esta enfermedad, ya no había contagios.

La OMS declaró a fines de febrero que se trataba de una pandemia, que todos los países habrían de ser contagiados. A esas alturas eran muchos los países que ya tenían casos. La OMS señaló tres etapas: primera, contagios provenientes del exterior; segunda, contagios generados internamente; y la tercera, proliferación de contagios por regiones. La curva de contagios ascendería fuertemente, hasta alcanzar una cumbre, para después descender y desaparecer. Un comportamiento similar al de China le esperaba al resto de los países.

En esta primera estrategia de “allí viene el lobo” se puso de manifiesto el estilo de liderazgo de quienes conducen a todo un país. Como ha quedado claro, en su primera etapa, la pandemia conocida como “Neumonía de Wuhan”, únicamente registra casos importados y por lo tanto no se hacen notar. Además, en ésta los síntomas no son graves, al principio, siete semanas después son catastróficos. Esto lleva a muchas personas a continuar con el pensamiento mágico “a mí no me va a pasar”, “esto pasó en China, pero en nuestro país no pasará porque estamos muy bien preparados para resistirla”. En esta primera etapa lo que abundan son los discursos acompañados de escasas acciones.

Son ejemplares típicos Donald Trump y Boris Johnson (Estados Unidos y Gran Bretaña). Trump declaró en Fox News, entre otras cosas, lo siguiente: “Perdemos miles de personas cada año por la gripe y nunca hemos cerrado el país. Perdemos mucha más gente por accidentes automovilísticos y no los prohibimos. Morirá gente. Pero perderemos más gente si sumimos al país en una recesión o una depresión enorme”. Se capta la inconformidad del presidente con las medidas de la OMS. Se opone al confinamiento, pero ha accedido bajo presión de los expertos y científicos de la medicina.

En Gran Bretaña, Boris Johnson, ordenó el confinamiento obligatorio para todos los residentes de Reino Unido. La policía impondrá sanciones a quienes incumplan las medidas anunciadas.

Aquí en México ya fallamos porque lo primero que hicimos fue prohibir que los laboratorios y hospitales privados pudieran participar. La autoridad sanitaria consideró que el sector público cuenta con suficientes establecimientos para realizar la prueba.

Esta estrategia consiste en menospreciar el peligro y cuando ya se confirma se lanzan a la acción, lenta y tardía, para luego, acelerar. El tiempo perdido es irrecuperable. Así actuaron los líderes de Italia, Irán, España, Estados Unidos, Gran Bretaña y otros. De México tenemos dos opiniones: según las autoridades, hasta adelantados estábamos; muchos analistas opinan que perdimos tiempo.

Los resultados que vemos nos los reflejan las estadísticas que mencionan cifras impresionantes que acumulan más de medio millón de personas infectadas con más de 25,000 muertes a nivel mundial. Esto es solamente uno de los resultados.

El daño colateral más trágico es la recesión que está provocando el confinamiento de las personas y que acaba cerrando negocios de todo tipo: restaurantes, hoteles, líneas de aviación, cines, teatros, eventos deportivos, concentración de personas en eventos públicos, etc. Quiebras y desempleo es el saldo de esta estrategia. ¿Habrá hambre?

Entonces, ¿pudo haberse evitado ese doble daño? ¿era posible atender el daño a la salud sin ocasionar perjuicio a la economía? Veamos otra opción.

LA SEGUNDA ESTRATEGIA: Inversión en la prevención. Aparecen noticias que nos informan: “La comunidad internacional pide a Corea del Sur que comparta sus conocimientos sobre el Covid-19”. Efectivamente, nuestra elección de segunda estrategia es la forma como se ha defendido Corea del Sur.

Corea del Sur mantiene una relación intensa y frecuente con China. Se compran y venden mutuamente muchos productos, los viajeros entre esos dos países son numerosos. Por consecuencia Corea del Sur fue uno de los primeros afectados por el contagio de “la neumonía de Wuhan”. La cantidad de contagios subió aceleradamente con la consecuente cantidad de enfermos fallecidos. Pero el descenso de sus cifras fue muy rápido, entonces: ¿qué hicieron bien los coreanos? ¿por qué fueron tan efectivos?

En el siguiente post lo trataré abundantemente, es una lección técnica y aprendizaje sobre liderazgo. Son los líderes quienes determinan lo que debe realizarse.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

Para no repetir errores de liderazgo lee LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE. Editado por Granica. En venta en Amazon, Gandhi y el Sótano.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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