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Escucha el podcast: Jack Ma: De Profesor a Millonario

 

El título de este post suena como si dependiera de la suerte, como si se hubiera sacado la lotería. Pero no. Jack Ma es el ciudadano chino que supo perseguir sus sueños desde niño. Correteó la suerte a toda velocidad y encontró la fortuna de la mejor manera: creándola.

¿Cómo habrá logrado una fortuna de 40,000 millones de dólares? ¿Cuántos años dedicó a ello para poder retirarse a los 54 años? ¿Hizo negocios con el gobierno chino? ¿Tuvo padrinos que le dieron una varita mágica? ¿Hizo trampas? Veamos las respuestas que encontramos en el libro biográfico escrito por Duncan Clark: “Alibaba y Jack Ma” Edit. Océano.

Como en la mayoría de estos héroes empresariales, Jack Ma nació en un barrio pobre, a unos cuántos kilómetros de Hangzhou, en China, en septiembre de 1964. Su espíritu lleno de ambición se manifiesta con el hecho de que se levantaba a las cinco de la madrugada para montar su bicicleta y después de casi una hora de pedalear llegaba al mejor hotel de Hangzhou para ofrecer a turistas extranjeros una guía gratuita por la ciudad. Todo a cambio de practicar su inglés. Una de esas familias lo acogió y lo invitó a irse con ellos un semestre a Australia. Los Morley lo trataron como un hijo.

Cuando creció intentó entrar a la universidad, pero fue rechazado por su bajo nivel en matemáticas. Después de tres intentos tuvo que inscribirse en una universidad de tercera categoría. Se recibió en lenguas extranjeras y se volvió profesor de inglés. En China los exámenes de admisión son muy rigurosos.

Su excelente manejo del idioma hizo que lo contrataran para acompañar a unos empresarios a una negociación en San Francisco y en Seattle. No tuvieron éxito, sin embargo, Jack aprovechó al máximo esos 30 días. Era el nacimiento del internet y a él le maravilló ese descubrimiento.

Al regresar a China fundó su primera empresa dedicada a las traducciones y a impartir clases de inglés. Dos años después llegó a la conclusión que ese negocio no le deparaba la clase de vida que él ambicionaba. Fundó otra empresa que la llamó “chinapages.com”, una especie de sección amarilla con fotos de los negocios que se anunciaban. El equivalente a la Secretaría de Comunicaciones de allá intervino el negocio para manejarlo como si fuera del gobierno. A Jack no le gustó ser empleado. Pero como no se vale pelearse con el gobierno chino, no podía renunciar. Después de un año fingió estar enfermo y estuvo en casa seis meses. Tiempo suficiente para que lo dejaran ir y para que él replanteara su idea de lo que deseaba hacer.

En 1999 fundó su tercera empresa: Alibabá. Para confirmar el nombre que suena como de origen árabe y no chino, salió a la calle a preguntar a la gente: “para ti ¿Qué te dice la palabra Alibabá?” Siempre escuchó la misma respuesta: “Ábrete sésamo”. Esto confirmó su decisión.

Su filosofía de trabajo quedó así: “Los clientes, lo primero; los empleados, lo segundo. En tercer lugar, los accionistas”. A sus 16 amigos y colaboradores que junto con su esposa y él constituyeron el grupo de los 18 fundadores les advirtió: “El día de hoy es brutal y el de mañana será todavía más brutal, pero pasado mañana será maravilloso”.

Su visión: “Seremos la página web que unirá negocios de China con compradores de todo el mundo”. Aspiraba a impulsar pequeños negocios que no podían viajar ni tener contactos con el exterior.

Era el gran momento de la apertura comercial y el engrandecimiento económico de China. Era la gran oportunidad para establecer y crecer en el nacimiento de internet en ese país. El éxito fue inmediato.

En paralelo fue estableciendo otros negocios: Taobao (un portal), Ali express (para facilitar la entrega de productos), Alipay (para pagar por internet) y otras empresas afines al negocio principal.

La expansión de los negocios fue explosiva. Fondos de inversión como Goldman Sachs y el banco Softbank se asociaron y contribuyeron a un crecimiento admirable que llevó a Alibabá a un valor accionario de 500,000 millones de dólares en tan sólo 17 años. Por ello la fortuna personal de Jack Ma asciende a los 40,000 millones de dólares y él ha podido retirarse a los 54 años. Es un caso donde los astros se alinearon a su favor: el nacimiento de internet y la expansión de la economía china.

Reflexiona y aprovecha las lecciones de un gran emprendedor.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

No dejes de leer: “Goethe escribió: hay una verdad elemental cuya ignorancia mata espléndidos planes, en el momento en que uno se compromete de verdad, la providencia está de nuestro lado para ayudarnos a triunfar” de la página 48 de LIDERAZGO FALLIDO. Editado por Granica, disponible en Amazon, Gandhi y El Sótano.

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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