Foto: https://palomavaleva.com/es/alondra-de-la-parra/

 

Escucha el podcast: Alondra de la Parra: Pasión por la Vocación

 

¡Qué difícil es saber cuál es nuestra vocación! Por ello son tan afortunados los casos que descubren su vocación desde muy temprano en la niñez y, luego, logran una vida dedicada al desarrollo de ese talento.

Un caso admirable es el de Alondra de la Parra, nuestra elogiada pianista y directora de orquesta de reconocimiento internacional. Ha dirigido la Orquesta Sinfónica Nacional, la de Minería y varias Orquestas Estatales: Jalisco, Aguascalientes, Estado de México, Sinaloa, Puebla y Xalapa.

En el plano internacional ha dirigido “más de 100 de las Orquestas más prestigiosas del mundo”, entre ellas: London Philarmonic Orchestra, la Orchestre de París, Tonhalle-Orchester Zurich, Sao Paulo Symphony Orchestra, Berlin Radio Symphony Orchestra, etc.

Ha recibido reconocimientos por su talento en distintas partes del mundo, especialmente en Nueva York y, por supuesto, en México. En Alemania la radiodifusora oficial le dedicó un documental intitulado “La Maestra: Alondra de la Parra”, donde se presenta ampliamente su carrera y su vida de mamá con dos niños.

Ahora bien, ¿cómo surgió? Alondra nació en Nueva York en 1980. Sus padres trabajaban allá. Llegó a la Ciudad de México a los dos años. Es mexicana en el más amplio sentido. Es nieta de la escritora Yolanda Vargas Dulché. Tiene hermano y tíos artistas y cantantes. Creció en un ambiente dedicado a la cultura.

A los cinco años comenzó a estudiar piano y a los trece comenzó a estudiar chelo. A los 23 años comenzó a estudiar dirección orquestal. Estudió composición musical. Todos sus estudios con profesores exigentes de mucho prestigio. Cuando ella mencionó su aspiración de ser directora de orquesta recibió comentarios ácidos: “eso no es para mujeres”, “no lo vas a conseguir”, etc. Sin embargo, triunfó superando todos los obstáculos. Ella reconoce y agradece que sus padres siempre apoyaron sus sueños.

Comparto mi devoción por Alondra, no sólo por los méritos ya mencionados, sino por su talento expresivo que manifiesta inteligencia, pasión y una profunda comprensión de la tarea directiva.  A continuación, algunas de sus declaraciones en prensa, radio y televisión.

“Cuando estoy dirigiendo no puedo estar más que ahí. La música se convierte en una realidad paralela”. “Por suerte, siempre supe lo que quería, me encarrilé y me enfoqué”.

“Para ser director de orquesta hay que amar cada nota que se dirige y entender el impacto que ésta causa en el oyente. El director debe amar el proceso de transformar a un grupo, a una audiencia, a través de la música. Por ello, cada nota es importante”.

“La principal responsabilidad de un director de orquesta es ser un custodio de la misión. Si vamos a interpretar la Séptima Sinfonía de Beethoven, yo le dedico dos terceras partes de mi tiempo de preparación a comprender el mensaje que nos dejó el compositor. Me compenetro de tal forma que me vuelvo la misión de Beethoven caminando”.

“El grupo de músicos que se reúne, de 100 a 120, está ansioso por interpretar a Beethoven, para eso fueron convocados, sólo requieren a un líder, a alguien que les marque el ritmo y el tono, de modo que cuando me presento ante ellos yo llevo una maqueta sonora en mi oído interno, yo ya sé cómo deben sonar para cumplir con la misión”.

Grandes reflexiones, son imperdibles para un líder como tú. Hay quienes dirigen sin conocer su misión. Traslada estos conceptos a tu tarea como jefe, gerente, director o padre de familia.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

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alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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