Mentalidad Sistémica

Escucha el podcast: Mentalidad Sistémica

 

Hemos sido formados escolarmente con el método cartesiano que establece la comprensión del mundo que nos rodea con el orden de causa a efecto. Cuando vemos un suceso buscamos de inmediato la causa que lo produjo. Estamos atrapados en el pensamiento lineal.

Esta manera de pensar nos ha resultado útil a lo largo de los años. Nos ha permitido resolver muchos de los problemas a los cuales nos hemos enfrentado en el pasado, sin embargo, la dinámica actual de los acontecimientos y su creciente complejidad nos plantean retos ante los cuales ya no funciona el pensamiento lineal. Estamos obligados a cambiar para ver el mundo como una red de interconexiones.

Es preciso comenzar a ver sistemas por todas partes. ¿Qué es un sistema? Nos apoyamos en la definición de West Churchman. Sistema es un conjunto de partes que interactúan para lograr un conjunto de metas.

Un sistema no está para lograr un objetivo, sino un conjunto de ellos. Juega un papel determinante en el análisis el entender que todo sistema está orientado hacia la satisfacción de muchos participantes y para dejarlos contentos a todos tiene que lograr varias metas simultáneamente.

Un sistema se compone de varias partes, no es una sola. Estas partes tienen su punto clave en la forma como interactúan, la manera como se integran para trabajar en el logro del conjunto de metas que forma parte de su compromiso existencial. Para eso está.

Veámoslo con un ejemplo hipotético: una empresa. El común de los mortales suele atribuir a la empresa un solo propósito: lograr utilidades. Pero eso es insuficiente.

Si vemos a la empresa como un sistema debemos comenzar el análisis por sus partes integrantes: los inversores que quieren un retorno de su inversión y la seguridad de que en el futuro su inversión valdrá más; los trabajadores que aspiran a buenos salarios, oportunidades para desarrollarse y trabajar en un ambiente armónico; el gobierno que quiere que la empresa contribuya con sus impuestos, los proveedores que desean venderle y cobrar, los clientes que esperan recibir productos de calidad a precios justos y por supuesto, la sociedad que espera de la empresa su contribución a las economías externas.

Ahora bien, si lo analizamos con mentalidad sistémica deberemos siempre analizar a una empresa en su conjunto de interrelaciones y nunca de manera aislada. Cuando a una empresa le va bien es porque ha logrado armonizar adecuadamente las interacciones que le corresponden con sus partes integrantes y con el entorno que le plantea amenazas y oportunidades siempre cambiantes.

Ahora veamos el sistema menor: la persona. Todos nosotros somos un sistema. En nuestro interior buyen sistemas que tienen su propia encomienda. El sistema respiratorio, el digestivo, el óseo, el muscular, el sanguíneo, el mental y el espiritual, ente otros. En consecuencia, nuestro desempeño en la vida tiene que ver con la armonización de todos estos sistemas. La salud física, mental y espiritual dependen de la integración de ellos.

Todo sistema está interconectado con su entorno y tiene ciclos de retroalimentación. Esta retroalimentación es no solo informativa, sino a la vez nutricional del sistema. Un sistema crece o decrece en función de un sistema mayor, del cual se alimenta y al cual contribuye.

Desarrollar una mentalidad sistémica se convierte en una herramienta de análisis sumamente provechosa, en vez de ver cosas aisladas, las vemos como partes integrantes de un sistema mayor. Se trata de ver más allá de lo que está a la mano.

Desarrollar una mentalidad sistémica consiste en aprender sobre sistemas, conocer sus leyes de funcionamiento y sus reglas normativas, debemos hacerlo costumbre con el propósito de ir desterrando el pensamiento lineal.

De manera directa, aplicarlo al análisis crítico de situaciones. Si vemos que algo sucede no nos limitemos a encontrar una sola causa, intentemos verlo con mentalidad sistémica. Es decir, algo más allá de una causa directa.

Tomemos como ejemplo un accidente de tránsito. Esto involucra al automóvil en sí, al conductor, al sistema de circulación, al otro vehículo, etc. ¿El auto tenía alguna falla en su funcionamiento? ¿El conductor se distrajo? En el lugar donde se produjo el accidente ¿había señales de tránsito en funcionamiento o estaban apagadas? El pensamiento lineal se reduce a opinar: el conductor estaba tomado.

Si practicas la mentalidad sistémica a lo largo de los años adquirirás la habilidad para pensar sistémicamente y ello se traducirá en una meta-competencia que contribuirá a tu éxito total, en la vida y en tu trabajo.

Te invito a reflexionar y a tomar una decisión formativa para tu futuro. No lo dejes pasar.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

Te invito a leer en LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE, publicado por Editorial Granica, en su página 18: “Liderazgo es el conjunto de actuaciones de una persona orientadas a establecer un propósito para conseguir adeptos que colaboren en su realización”.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *